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82 DEPORTES Baloncesto DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es deportes ABC El hijo de Manute, el jugador más alto en la historia de la liga, apunta al top 3 en el draft del próximo verano MANUTE BOL 2,31 metros Otro Bol de brazos infinitos llama a la puerta de la NBA EMILIO V. ESCUDERO L a figura infinita de Manute Bol atraía las miradas en cada cancha de la NBA. Reclutado en Sudán, su irrupción en la liga supuso un acontecimiento único que casi cuarenta años después amenaza con repetirse. Bol Bol, el primogénito del gigante sudanés, es hoy un proyecto espectacular que domina los aros en el baloncesto universitario americano. Espigado como su padre, aunque mucho más coordinado y veloz, el pívot está llamando con fuerza a las puertas de la NBA, que se abrirán para él sin duda en el draft del próximo verano. Fue Don Feeley, técnico de una modesta universidad, el que vio jugar por primera vez a Manute y el que le convenció para trasladarse a Estados Unidos. Un viaje que cambiaría para siempre su vida y que ha acabado por ser determinante para toda su familia. Porque sin aquel entrenador curioso, el fenómeno Bol se habría quedado para siempre en Sudán. Manute hizo historia en la NBA, donde todavía ostenta el honor de ser el único jugador que ha sumado más tapones que puntos. Curioso récord que explica su principal labor en la cancha a lo largo de la década que jugó allí. Soy alto, claro, pero no soy mi padre. Él era un auténtico pívot. Un jugador que actuaba en la pintura y ponía tapones. A mí me gusta más jugar por fuera. Disfruto poniendo el balón en el suelo y pasándoselo a alguien que esté mejor situado que yo afirmaba el joven Bol en una carta publicada en The Player s Tribune En ella, anunciaba también su futuro profesional. Jugaría un año en la Universidad de Oregón antes de dar el salto a la NBA. Para lograr su fichaje, los Ducks tenían claro la tecla que debían tocar. Durante mi visita a sus instalaciones, me metieron en una habitación que estaba llena de zapatillas de Nike la marca americana nació allí, en Oregón Había de todos los tipos. Me volví loco. Para un chico obsesionado con las zapatillas, aquello fue como estar en el cielo explica. Aquella experiencia, unida al cariño que le dieron los técnicos del equipo, fue determinante para que Bol desdeñara otras opciones y fichara por los Ducks C o n ellos, el pívot está siendo uno de los más destacados de toda la NCAA. Promedia 21 puntos, 9,6 rebotes y casi tres tapones por encuentro y su nombre aparece ya entre los tres más codiciados del próximo draft, solo superado por el talento de Zion Williamson y RJ Barrett. Sé que mi padre estaría feliz con mi decisión señala en referencia a su elección. Genes especiales Su progenitor no podrá verle en la NBA. Falleció en 2010, cuando Bol Bol tenía apenas diez años. A su entierro acudieron decenas de jugadores de baloncesto, senadores de Estados Unidos y diplomáticos de diferentes países, lo que explica la importancia que Manute tuvo en la canasta y en el resto del mundo. Porque si el pívot fue grande en la pista, mucho más fuera de ella. Cuando colgó las botas, se dedicó a recaudar fondos para invertir en su país, devastado por entonces por una guerra civil. En Sudán, era feliz, aunque tuvo que exiliarse tras ser acusado de espía para Estados Unidos. Fue entonces cuando el pequeño Bol Bol pisó por primera vez suelo americano, metros aunque todavía le iba a costar cogerle el gusto a la canasta. En su destino estaba crecer más que ninguno de sus compañeros de clase. Los genes familiares proviene de una tribu, los Dinka, que se caracterizan por ser extraordinariamente altos no le dejaron opción. Tampoco su padre. Al principio el baloncesto no me atraía, porque mi padre me presionaba mucho para que jugara reconoce. Con el tiempo, y la obstinación de Manute, el pequeño Bol empezó a jugar. Siempre fue el más alto de su clase y, aunque eso le allanaba las cosas en la pista, su De tal palo... afán por mejorar nunca decreció. Parece complicado Así fue quemando etapas, destacanque Bol Bol llegue a la do en la cancha, pero siendo un niño altura de su padre, fuera de ella. Jugando a la PlayStation aunque a sus 18 años y hurgando en las redes sociales. Como aún le queda margen el resto. Ajeno al don que le hacía sopara crecer algo más. bresalir cuando tenía el balón en las En lo que sí gana el manos. En esos brazos infinitos que hijo es en musculavuelven a llamar a las puertas de la tura y movilidad, sus NBA como lo hicieron los de su padre puntos fuertes hace casi cuatro décadas. BOL BOL 2,21