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78 DEPORTES Liga Santander Jornada 17 DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es deportes ABC Poco fútbol, mucha efectividad El Barça juega como los grandes: resultados tan indiscutibles como la vulgaridad BARCELONA Ter Stegen Semedo Piqué Lenglet Alba Rakitic Busquets (86) A. Vidal (63) Messi L. Suárez Dembélé (68) Arthur (63) Coutinho (68) Aleñá (86) GOLES 1- 0, m. 10: Dembélé. 2- 0, m. 45: Messi. 2 CELTA Rubén Blanco Hugo Mallo Araujo Costas Mazan Yokuslu (46) Jozabed Boufal (76) Brais Méndez Iago Aspas (53) Maxi Gómez Lobotka (46) F. Beltrán (53) Pione Sisto (76) 0 EL ÁRBITRO Prieto Iglesias (Comité Navarro) Amonestó a Iago Aspas (m. 45) SALVADOR SOSTRES BARCELONA Entre la lotería y la Navidad, el Barça. Jornada extraña, aunque he de reconocer que si no estuviera me quejaría de otro fin de semana sin fútbol. Luna llena en el Camp Nou, pletórica como una trufa blanca. Messi empezó exigiéndole mucho a Dembélé con una asistencia larguísima que acabó sin nada remarcable. El Barça perdió el sorteo y defendió donde le gusta atacar en las primeras partes. Muy pronto Boufal empezó a dejar detalles de su calidad, aunque sin consecuencias en el marcador ni llegando a generar un peligro excesivo. Pero la primera impresión fue la buena, y Messi, en su habitual asociación con Alba, generó un peligrosísimo ataque que rechazó Rubén Blanco en primera instancia, pero que Dembélé, que se había enchufado al partido Messi y Dembélé, autores ayer de los dos tantos del Barcelona EFE desde el primer minuto, exigido por Messi, remató a gol para calmar la incipiente rebeldía del Celta. Sólo fue durante algunos minutos, porque enseguida volvió el intercambio de golpes y el partido abierto que el Barça acepta. El Barça en el Camp Nou juega a ganar, a aprovechar los espacios que el rival le deja, pero ni domina los partidos ni lo pretende, y más bien confía en su talento intermitente y en la indiscutible superioridad de Messi. Intermitente El conjunto de Valverde ni domina los partidos ni lo pretende y confía en la superioridad de Messi Se organiza en defensa pero dando opciones al contrario, lo que siempre es un peligro, y sobre todo cuando enfrente tienes equipos como el Celta. Como concepto es algo deprimente, sobre todo para un club acostumbrado al fútbol total entendido como Cruyff, como una lección general sobre la vida. Vistoso encuentro, de faltas algo broncas, de transiciones poco finas de los dos equipos, poco elaboradas. Pero y es un gran pero el talento siempre acaba llegando cuando se trabaja el instrumento, y es lo que también ayer sucedió una vez más entre Alba y Messi, que aprovechando un clamoroso error defensivo del Celta, fabricaron el 2- 0. Fabulosa asistencia de Alba (tan fabulosa que pareció más propia de Messi) y sorprendente soledad en la que Messi se encontró para poder marcar. El Barça no aspira a más porque con esto le basta. Su única idea es la conexión entre Alba y Messi, las transiciones rapidísimas. La línea del equipo es de momento ascendente pero no sé si con tan poco, y tan obvio, basta para ganar la Champions. El Barça juega como los grandes, pero no como un gran equipo. Resultados indiscutibles. Tan indiscutibles como la vulgaridad. Bello gesto del Camp Nou con Iago Aspas, que tuvo que abandonar el terreno de juego, lesionado. El respetable le dedicó una emocionante ovación: y eso que de los 13 goles que el Celta le ha marcado a Ter Stegen, cinco han sido obra de Aspas. Hay químicas inexplicables y ésta es una de ellas. El jugador correspondió, yo creo que bastante conmovido, devolviendo el aplauso. Bajó lamentablemente el nivel futbolístico en la segunda mitad. El Celta parecía aceptar la derrota y el Barça esperaba cualquier espacio. En el 59 lo encontró hábilmente Jordi Alba (what else? pero Suárez volvió a fallar lo que no se puede fallar. En el 66, un disparo de Semedo puso de nuevo en apuros a Rubén, incapaz de retener un puñetero balón, y su rechace casi lo convierte Messi en el 3- 0. El Celta pudo marcar en el 76, pero daba la sensación de estar demasiado intimidado por el Barça para ni siquiera pensar en empatar o ganar. Se durmió el partido en la mutua aceptación del resultado, y poco a poco, como cuando ya no nos queremos demasiado, llegó el final.