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ABC DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 67 ...y su personaje Juan Bautista de Anza 1755: Alcanza la bahía de la Yerbabuena y funda la ciudad de San Francisco, hoy una de las más populosas del mundo. 1777: Es nombrado gobernador de Nuevo México, donde es comisionado para mantener la paz con los comanches. 1779: Vence al cruel y salvaje jefe indio Cuerno Verde cerca de Pueblo, con la satisfacción a los habitantes de la frontera. 1786: Firma una tregua con el nuevo jefe de los comanches, Ecueracapa, conocida como La Paz de Anza 1788: Muere en Arizpe y con el desaparecería uno de los mayores colonizadores y pacificadores de los actuales EE. UU. co, en un espacio geopolítico crucial para España, donde contuvieron a las hordas errantes de comanches y mantuvieron incólumes las conquistas y el honor de España en aquella parte del Nuevo Mundo. Terror de los indios Los dragones de cuera, o del rey, formados por Anza y otros oficiales en la Academia de San Ignacio en Sonora (México) fueron instituidos para proteger a la ciudadanía, tanto española, como criolla, mexicana o india, así como los presidios, aldeas y misiones. Eran reconocidos en toda la frontera por su uniforme azul con ribetes rojos, corbatín y pañuelo, capa azul y botas de montar. Portaban una rodela con el escudo de España, se tocaban con un sombrero cordobés de ala ancha y un chaleco de piel para repeler las flechas indias. Su sola presencia en las praderas, valles, desiertos y cañones llenaba de terror a los indios por su disciplina, indomable fuerza y constancia en la persecución, siendo los primeros que cortaron cabelleras de indios. A cada dragón se le entregaban seis caballos de raza, que ellos mismos cuidaban con sus dos criados indios o exploradores. Se defendían con el sable reglamentario del ejército español, a veces una pica, dos pistolas de chispa y sus famosos rifles Brow Bess, que los convertían en temibles centauros de la frontera. Un jefe comanche de nombre Cuerno Verde que lideraba los tres grandes pueblos, los yampari- ka, los yupe y los kotsoteka, un bárbaro sin escrúpulos convertido en azote de la frontera que había exterminado a rancheros, frailes y colonos y asolado mercados, poblados y haciendas, había determinado evitar el último intento expansionista de la Corona española y sembró el terror en la frontera. En 1779, Anza, auxiliado con armas y efectivos por el virrey Bucarelli, determinó acabar con el problema y con el belicoso comanche. Cruzando una senda diferente, se dirigió a Arkansas, y en una estratagema envolvente, astuta y audaz, atacó por la espalda a Cuerno Verde ese mismo verano, derrotando al sanguinario ejército comanche y abatiendo a su jefe, cuyos distintivos guerreros regaló al rey don Carlos III, y este a su vez al Papa, pues tal hazaña había saltado a las cancillerías europeas. La fama que alcanzó don Juan Bautista y sus dragones traspasó el océano, y después de la excepcional hazaña de acabar con el sádico comanche, surgió la personalidad pacificadora y colonizadora del coronel de Anza. Siendo gobernador de Nuevo México, organizó dos expediciones a California y en la segunda fundó en la bahía de la Yerbabuena la ciudad de San Francisco, para luego firmar con los indios de la frontera, comandados por el prestigioso gran jefe comanche Ecueracapa, la única concordia que los hombres blancos mantuvieron con los pieles rojas en toda la historia: La Paz de Anza que perduró más de un siglo.