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66 CULTURA DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC El autor... Jesús Maeso de la Torre CRONOLOGÍA DEL GOBERNADOR 1736: Nace en el presidio de Frontera (SonoraMéxico) 1751: A los 15 años, ingresa en la Academia militar, donde sienta plaza de cadete de la caballería de los dragones. 1759: Es nombrado comandante en jefe del presidio fortificado de Tubac, de gran importancia estratégica en la frontera. 1766: Se convierte en el soldado más audaz de la frontera de Nuevo México, donde es herido dos veces por los indómitos apaches. 1774: Protagoniza la primera expedición a California del Norte para fundar nuevas colonias, tras recorrer más de tres mil kilómetros. Juan Bautista de Anza, el líder de los dragones españoles Gobernador de Nuevo México con Carlos III, formó una fuerza militar en un espacio geopolítico crucial para España, donde contuvo a las hordas de comanches y mantuvo incólumes las conquistas y el honor de España en aquella parte del Nuevo Mundo JESÚS MAESO DE LA TORRE Uno de los dragones de cuera, por Augusto FerrerDalmau l primer domingo del ferragosto romano de 1780, mientras las campanas de San Pedro anunciaban el Ángelus, una escolta de guardias suizos acompañó al secretario de la embajada española cerca del Vaticano, don José Nicolás de Azara, marqués de Nibbiano, y a un capitán de dragones de su Majestad, quien, comisionado por el gobernador de Nuevo México, don Juan Bautista de Anza, búfalo con los cuernos tintados de jade, transportaba desde el Nuevo Mundo un la adarga y el carcaj de flechas del indósingular regalo para Pío VI. mito jefe comanche. El purpurado, amiSe trataba de los atributos de guerra go personal del rey Carlos III, recibió el del temido gran jefe comanche, el feroz insólito regalo con admiración y asom Cuerno Verde quien desbro, y desde aquel día puepués de sembrar el terror en de contemplarse en una de la frontera de Nueva España las abastecidas salas del cihabía sido vencido y muerto tado museo vaticano. por el gobernador y sus afaNo hace falta acudir a las mados dragones de películas de John Ford cuera, o del rey, en las para conocer lo que llanuras de Pueblo, tras ocurrió en los siglos lo cual se había formaXVIII y XIX en el sur, lizado una paz duradecentro y oeste de los ra en la frontera, muy EE. UU. donde nuestro alabada en las cancillepersonaje fue uno de rías de España y de los actores principales, Roma. El dignatario esuna estrella indiscuti Comanche pañol entregó en mable de aquel Hollywood Jesús Maeso de la Torre. nos del cardenal Barde antaño, hoy sobraEdiciones B, 2018. tolomeo Pacca, recién damente reconocido 528 páginas. 21,90 euros. nombrado conservapor la historiografía dor de los Museos Vanorteamericana. ticanos, el tocado de Durante el último E ABC tercio del siglo XVIII, gran parte del territorio norte de Nueva España, por debajo del río Grande, se había convertido en un campo de batalla en el que valerosos soldados españoles, en especial los dragones de cuera, libraron una guerra intensa con las tribus salvajes de la frontera, que asolaban ranchos, aldeas, misiones y presidios, en especial los comanches o desnudos que habían aparecido de forma espectacular y violenta en Nuevo Méjico, tras abandonar sus reductos primitivos de las Rocosas. Hombres de frontera Y en este escenario de saqueos, sangre y devastación aparecieron audaces adalides en el ejército de su Majestad, verdaderos hombres de frontera, como los que vemos en las películas del oeste, rudos, broncos, incansables y tenaces, pero esta vez un siglo antes y además indómitos españoles, entre ellos el personaje que nos ocupa. Don Carlos III creó la entidad administrativa de las Provin- cias Internas, una prodigiosa instauración de gobierno que abarcó desde la costa del Pacífico hasta el valle del Misisipi, pasando por Texas y Nuevo México, donde se desarrolló la vida militar y diplomática de Juan Bautista de Anza. Aliados con la intrepidez y el compromiso, y sobre todo por su probada eficacia y valentía, los valerosos dragones españoles comandados por Anza, se convirtieron en una formidable potencia ecuestre en aquel vasto territorio. Cabalgaron por una región despoblada y peligrosa, solo recorrida por los indios salvajes y los búfalos, y donde el fortín de ayuda más próximo estaba a más de cuarenta millas. Anza formó una eficaz fuerza militar, que, desde los presidios que se extendían desde Texas y la Comanchería a California, como San Antonio, El Álamo, Socorro, Albuquerque, Taos, Santa Fe, Tucson o Monterrey, protegía los poblados y ranchos y los hallazgos argentíferos de las fronteras de Nuevo Méxi-