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ABC DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 47 A la izq. María Jesús Padilla y su hijo Ramón. A la dcha. Juan Luis Iglesias y Juan Pedro Roldán samos mirando una pantalla. Un repaso por algunos informes dan una pequeña idea de algo de lo que probablemente nadie es consciente, ni siquiera cuando el móvil advierte del tiempo de uso. Perdí a mi padre y ahora me advierten de que puedo perder a mi madre A María Jesús Padilla le dijeron que le quedaba junto a su hijo Ramón 91 días y 6 horas. Ni ella ni él padecen una enfermedad, ni ella ni él se embarcan a un destino lejano que pudiera dejarlos incomunicados. Ella vive en Madrid y él, en Barcelona. Se puede culpar a la cruel sociedad de la que somos parte en la que el tiempo libre parece ser un pecado y en el que la conciliación parece haber quedado entre la lista de mentiras de algún programa electoral. Pero la elección de qué hacer con el tiempo o, más bien, cómo distribuirlo recae en cada uno de nosotros. Un algoritmo, nacido con el anuncio de Ruavieja, que usa información sobre esperanza de vida, así como la edad y frecuencia con la que una persona ve a quien más le importa en su vida, le dijo a María Jesús que en el tiempo que le queda de vida iba a verse con su hijo unos tres meses. El impacto en su caso fue mayor. Un cáncer se llevó, casi sin avisar, a su marido hace seis años y el miedo a la pérdida empezó otra Refugio contra la soledad El último estudio de Sociedad Digital en España de la Fundación Telefónica advierte de que ya hay más líneas móviles que habitantes en el planeta. Según el INE, el número de españoles que han utilizado internet en los últimos tres meses alcanza casi los 30 millones. El 72,1 de la población de 16 a 74 años lo usa a diario. Más curioso es que el 93,3 de los usuarios usa todos los días servicios de mensajería instantánea como Whatsapp. Los encuestados dicen que les ha permitido incrementar la comunicación con sus familiares y amigos (un 59 Pero, al mismo tiempo, un 35,4 cree dedicarle demasiado tiempo a estos servicios que ofrece el teléfono. El propio anuncio también contrapone los abrazos y frases como: Un compañero de vida de diez Gracias a ti me ha cambiado la vida con estadísticas que vaticinan que en los próximos 40 años pasaremos 520 días viendo series, seis años viendo televisión, ocho años en internet y diez años mirando pantallas. La de Ruavieja no es la única campaña de esta Navidad que apela a la falta de contacto físico. Volkswagen también lo ha hecho con el anuncio Haz como Edu en la que el protagonista decide cambiar los mensatradicional a la industrial y jes y las llamadas de teléfoposindustrial ha implicano por visitas a sus amido, por un lado, la pérdigos. da del apoyo y el afecto El sociólogo Juan años que daba el pueblo o la Díez Nicolás cree que dedicados a mirar comunidad. Y, al misinternet se ha convertipantallas es lo que mo tiempo, ha permitido en un refugio de la pasaremos en los do la liberación del consociedad actual para próximos 40 años trol: una madre soltera en combatir la soledad. Y, el pueblo lo era para siemparadójicamente, ese refupre. En la ciudad tenemos una gio sustituye a las relaciones oportunidad para liberarnos de ese cara a cara. El paso de la sociedad vez a sobrevolar. Sentí miedo, tristeza, dolor y mucha impotencia. No entendía cómo podía quedarme tan poco tiempo para disfrutar de mi hijo... Empecé a pensar en si ese tiempo se acortaría por alguna enfermedad, accidente... cuenta María Jesús emocionada. Para Ramón tener esa cifra delante fue una dosis de realidad El anuncio me hizo consciente de que había perdido a mi padre y que ahora parecía que también perdería a mi madre Ambos se prometieron un viaje juntos para esta Navidad, también como forma de recordar al padre de la familia. 35.4 por ciento de los usuarios cree que le dedica demasiado tiempo a los mensajes instantáneos como Whatsapp 10 control social al poder desempeñar varios roles: el de espectador en el cine, el de trabajador en el puesto de trabajo, etc. El problema es que la gran ciudad trajo consigo la soledad. Y la tecnología se ha convertido en el remedio para combatirla Díez Nicolás aplaude el uso de la tecnología pero sin abusar de ella. Es lo que en EE. UU. se ha llamado la ley del instrumento: dale a un niño un martillo y descubrirá que todo lo que tiene a su alrededor necesita martillazos: abrir la puerta, arreglar el juguete, etc. El móvil es el nuevo martillo Para el sociólogo Armando de Miguel el uso casi adictivo del teléfono tiene que ver con un fenómeno de imitación: La esclavitud hacia la tecnología se debe a que es cómodo hacer lo que hacen los demás, del mismo modo que se imita la forma de hablar, de vestirse... se hace lo mismo con el móvil. Son fórmulas culturales que hacen la vida más cómoda Cómoda pero, a la vez, susceptible de mermar las relaciones personales, advierte De Miguel. Sin embargo, el anuncio provocó una reacción: La gente se dio cuenta de que está enloquecida persiguiendo exigencias que no dan la felicidad; no hay peor manera que desperdiciar la vida concluye Santandreu.