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30 ESPAÑA El crimen de Laura Luelmo Dolor en Huelva DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es espana ABC El asesinato de la joven profesora Laura Luelmo saca del anonimato y la tranquilidad al pueblo de El Campillo Un monstruo al acecho en el corazón de la tierra MIGUEL A. JIMÉNEZ M. HUMANES EL CAMPILLO (HUELVA) E scribía Cervantes que la memoria era la enemiga mortal de su descanso. Se encaprichó de ella Nadie, de hecho, puede Había tenido la mala suerte de cruzarvivir recordando todo de se en el camino de Bernardo Montoforma tan vívida como ya, un exconvicto de 50 años que pacuando se produce un acontecimien- saba sus primeros días de libertad en to, más si ese acontecimiento es trau- la casa frente a la que había alquilado mático. Al final, el tiempo va desple- Laura. Se encaprichó de ella nada gando su velo, va difuminando las sen- más verla y ella sintió el escrutinio al saciones, alejando los sentimientos, que la sometía su vecino, aunque eso el dolor, la rabia, la indignación. Es ley no evitó el fatal desenlace. El miércode vida, una ley más terca que la hu- les 12 de diciembre, según las investimana. Inexorable. La que nos permi- gaciones llevadas a cabo hasta el mote sobrevivir, pasar página. En El Cam- mento por la Guardia Civil, Bernardo pillo también ocurrirá, aunque ahora Montoya la acorraló en la puerta de su parezca imposible. casa y la obligó a entrar en su domiciEl Campillo, apenas 2.000 almas en lio, donde la habría agredido sexualla Cuenca Minera, dos mente tal y como desvemillares de personas hula la autopsia. Según esta, Sin conocerla mildes, trabajadoras y se 48 A los habitantes Laura fallecería entre un rias, dedicadas exclusiy 72 horas después, de del pueblo no les traumatismo craneoenvamente a sus tareas, a dio tiempo a su familia y a preparar cefálico, aunque su cuerconocer a Laura, po presentaba más goluna Navidad con olor a chimenea. Hasta que pes y los investigadores pero muchos la hace unos días el horror han hallado sangre en el lloraron golpeó el corazón de la domicilio de Montoya. tierra. Laura Luelmo, una Aún quedan cabos por Un vecino joven profesora zamoraatar en la historia de Lau Sabiendo lo que ra Luelmo. La declarana, aparecía muerta en se sabía, la un paraje agreste de los ción que Montoya presGuardia Civil alrededores del municitó tras ser detenido, en la tenía que haber pio días después de que que confesó su asesinasu familia denunciara su entrado en la casa to, pero aseguró no hadesaparición. berla violado y haberla el primer día abandonado en el monUna sustitución te el mismo día de su deLaura Luelmo, joven, bella, llena de ilu- saparición, se ha ido deshaciendo. La sión, había recorrido media España versión que los investigadores van despara realizar una sustitución en un cubriendo es aún más inhumana, más instituto de la vecina localidad de Ner- cruel, más desalmada. Y con cada nueva, el Vázquez Díaz. Alquiló una casi- vo hallazgo, el pueblo de El Campillo ta en El Campillo, en el número 13 de enardece de ira e indignación. la calle Córdoba, a pocos kilómetros No es algo que se les pueda reprodel centro en el que habría de impar- char. Hasta hace unos días, no se cotir sus primeras clases, después de pa- nocía un suceso semejante en su pasar las primeras jornadas en un pe- cífica existencia. El pueblo preparaba queño hostal. No dio tiempo a que hi- su Navidad, una zambomba flamenciera amistades, a que la conocieran, ca, campanilleros y una degustación a integrarse en el pueblo. Tampoco de dulces caseros que han sido sushizo falta. Cuando se conoció su desa- pendidas, porque como asegura la conparición, todo el pueblo, la comarca cejal de Igualdad y Educación, Teresa entera, se sumó al dispositivo de bús- Aguilar, estas van a ser las Navidaqueda como si conocieran a Laura de des más tristes de El Campillo Hastoda la vida. Muchos lloraron cuando ta el pasado 12 de diciembre, nadie sa- la encontraron muerta, semidesnuda, en medio del campo. La solidaridad está muchas veces por encima de los apegos, de las familiaridades. El Campillo es una localidad de la Cuenca Minera con apenas dos mil habitantes Los agentes han impedido que se traspasaran las líneas de seguridad bía de la presencia de Bernardo Montoya en la casa que su padre compró cuando huyeron de Cortegana, el pueblo en el que vivía junto a su familia. Allí estaban hartos de soportar las tropelías de Bernardo y de su hermano Luciano, que actualmente cumple condena en Toledo por asesinato. Mató a una vecina de Cortegana a puñaladas. Bernardo, por su parte, había asesinado a otra mujer, de 80 años, en 1995. Más tarde, en 2008, ya en El Campillo, trató de agredir a una joven en un parque del pueblo. Se salvó gracias a su perro. También la casa donde vivió Laura apenas tres días había pertenecido a la familia Montoya, hasta que la ven-