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8 ENFOQUE DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es ABC Un manifestante separatista se agarra al cordón que bordea la marcha de los CDR, el pasado viernes en Barcelona ÁLVARO YBARRA ZAVALA El separatismo vuelve a las calles Víctimas de una patología política ÁLVARO YBARRA ZAVALA Atrapados entre el nuevo rostro del fascismo europeo (la Generalitat del presidente Torra) y un Gobierno de España que solo salvaguarda su permanencia en La Moncloa, el independentismo catalán comienza a despertar de su fábula. Las contradicciones dentro del liderazgo del separatismo, la corrupción y el uso de la violencia, metodología básica de imposición de ideas por parte de la Generalitat a todos los catalanes que no piensan como ellos, comienzan a levantar dudas en un sector muy importante del independentismo. Muy lejos quedan los mensajes de concordia, honestidad y pacifismo que embaucaron a miles de catalanes en una fábula romántica que respondía a muchos de los legítimos anhelos que existen dentro de la sociedad catalana. Sin embargo, esa fábula no es real dentro de una sociedad democrática europea en la que el imperio de la ley es el pilar fundamental sobre el que se construye nuestra convivencia democrática y, por otro, cuando el relato de esta fábula se construye desde la exclusión, la imposición y la violencia. Este pasado 21- D, una gran parte del independentismo catalán dijo no a la fábula totalitaria de la Generalitat. Apenas unos pocos miles de incondicionales acudieron a la llamada de convertir Barcelona en un infierno. Solo los cachorros de Torra, cubiertos con sus pasamontañas, acudieron al reclamo de su líder y su vía eslovena. Este gran no de una parte importante del independentismo catalán a la fábula totalitaria de Torra es una oportunidad real para que nuestra Constitución del 78, que fue capaz de acercar posturas ideológicas enfrentadas, primero en una guerra y después en una dictadura, nos obligue a plantear una solución definitiva a la crisis en Cataluña. Sin embargo, la oportunidad ya se perdió. El mismo día en el que una gran parte del independentismo catalán decía no a la Generalitat de Torra, el presidente Sánchez y su Gobierno al completo mostraban pleitesía al nuevo rostro del fascismo europeo, traicionando así a la sociedad española en su conjunto. ¿La razón? Única y exclusivamente salvaguardar los intereses personales del señor Sánchez y permanecer en La Moncloa. ESPAÑA