Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES, 18 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 EN PRIMER FILA TRIBUNA ABIERTA EL VALOR DE LOS VALORES POR VÍCTOR PÍRIZ Hay quien nos dejó por lo nuevo, por lo desconocido. Pero no van a encontrar en ningún sitio a nuestro partido si no es en nuestro partido milia, de la educación de calidad, de la España que madruga, de los autónomos y de los universitarios. Y tenemos además a Pablo Casado. Nuestro presidente es nuestro principal activo, con las ideas claras, con los principios claros, con la orientación ideológica del partido de siempre, del partido que hemos gobernado más de catorce años en España, del partido que ha generado más de ocho millones de empleos cuando ha gobernado. Habrá quien busque fuera del PP a nuestro partido, pero si algunos creen que tienen que irse porque otros defienden mejor la unidad de España, les recomiendo que escuchen a Pablo. Si algunos se van porque defienden otros mejor los toros o la caza, que escuchen a Pablo. Si se van por las soluciones económicas de otros, que escuchen las nuestras. Si se van por el serio problema de la inmigración, deberían escuchar las propuesta serias y nada populistas del PP. Si se fueron por los problemas del Estado autonómico, también les recomiendo que escuchen las propuestas del PP Y si se fueron por la corrup. ción de algunos, ya pedimos disculpas, se echó a los corruptos y pusimos los medios para que no vuelva a ocurrir. Quizá la moda es lo nuevo, pero lo nuevo y lo bueno se llama Pablo Casado. A mi, veinticinco años después de afiliarme, sin duda me reafirma en todos aquellos valores que aquel día me hicieron afiliarme en Badajoz. Seguimos siendo el partido que ha salvado dos veces España del desastre, que tenemos pasado, pero que tenemos futuro. Somos el partido de Suárez Illana y el de tantos y tantos alcaldes de toda España que defienden a sus ciudadanos como nadie. Somos el partido que cumplió por única vez con la palabra dada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. A veces lo nuevo parece más interesante que lo bueno, pero los valores que defiende el Partido Popular de Pablo Casado no los defiende nadie en España. Sin postureos y con pasión. Sin engaños y con alma. Con serenidad y firmeza. VICTOR PÍRIZ ES PORTAVOZ DE PRESUPUESTOS DEL GRUPO POPULAR EN EL CONGRESO ANA ISABEL SÁNCHEZ CULTIVANDO POPULISMOS El debate que deben abrir los partidos es cómo mejorar el porvenir de las clases trabajadoras M E afilié a Nuevas Generaciones del Partido Popular en 1993. Tenía dieciocho años y tenía claro que mis ideales liberales solo los defendía un partido en España. Veinticinco años después, sigo pensando exactamente lo mismo. La sociedad ha cambiado, la era de internet hace que las opiniones cambien, que todos seamos periodistas o políticos en potencia y tratemos de generar opinión. Y en medio de ese nuevo escenario los partidos se están redefiniendo, y algunos de ellos van orientando su acción política a lo que dicen las encuestas o a lo que las redes sociales están promoviendo. Frente a lo insustancial y lo temporal siempre ha estado mi partido, el Partido Popular. Yo entiendo que haya votantes a los que hemos decepcionado. Fueron años complicados de la historia de España en la que el Gobierno del Partido Popular se centró en salvar al país y basó su acción política en el sentido común y en la seriedad. Entiendo que muchos piensen que no nos ocupamos de todos los problemas. Pero somos el Partido Popular. Somos el Partido de María San Gil y de Miguel Ángel Blanco. Somos el partido de los once millones de votos. Somos el partido del 155. Otros dicen lo que hay que hacer, pero el Partido Popular lo ha hecho. Se ha equivocado o ha acertado, pero somos el principal partido del centro- derecha de España. Hay quien nos dejó por lo nuevo, por lo desconocido. Pero no van a encontrar en ningún sitio a nuestro partido si no es en nuestro partido. Seguimos siendo el partido de los valores, de la fa- A quien considera que la Iglesia no tiene que hablar sobre este tema entre los que yo me encuentro, añado. Con todos mis respetos, monseñor, me aferro al viejo dicho que reza así: Zapatero (no José Luis Rodríguez) a tus zapatos ARTURO ESPINOSA FERNÁNDEZ MADRID Dibujos animados Los dibujos animados de hoy, ¿dan algún mensaje educativo a los niños? ¿Son mejores y están mejor hechos que los de hace 25 o 30 años? Por lo que puedo observar, rotundamente no. Como incondicional seguidor de los dibujos animados, antes de pequeño y ahora de mayor, me quedo sorprendido de ver la poca originalidad y el nulo mensaje que dan los dibujos actuales, en su mayoría de origen nipón. Por suerte conservo DVD de series míticas de dibujos animados que transmitían valores como la amistad, y que a la vez entretenían enseñando e introduciendo al pequeño televidente en la historia y en las ciencias naturales. Me refiero a series como: Érase una vez... el hombre, La vuelta al mundo en 80 días, Comando G, Vicky el vikingo, Los diminutos, La abeja Maya, Don Quijote de la Mancha, Érase una vez... el espacio, Marco, Ulises 31, D Artacan y los tres mosqueperros, Ruy el pequeño Cid, Tom Sawyer, Super Ratón, Lucky Luke, El bosque de Tallac, Érase una vez... los inventores, Banner y Flappy, Los Aristogatos... JOSÉ A. ÁVILA LÓPEZ TARRASA FE DE ERRORES Por un error de edición, en la necrológica de Luis Mardones, publicada ayer, se decía en el sumario que había sido miembro del Congreso de los Diputados entre 1982 y 2018. Lo correcto, como aparecía en el texto, era entre 1982 y 2008 Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. DOLF Hitler decía que quizás la más grande y mejor lección de la Historia es que nadie aprendió las lecciones de la Historia Una de las más importantes es que las crisis provocan zozobra en la clase que más las padece, la trabajadora. Y que esta base social encuentra al enemigo en los políticos incapaces de resolver sus problemas y en los inmigrantes como competidores laborales. El resultado es que su voto es capaz de cambiar, de la noche a la mañana, ideología por seguridad. Así ascendió Hitler como precursor del populismo. Tras la última crisis hemos visto cómo barrios europeos de trabajadores como Marsella, Bolonia, Simmering o Almere se echaron en brazos de la extrema derecha. Otra lección no aprendida es que ante un movimiento nuevo, sus detractores le encasillan rápidamente en la definición más humillante posible, convencidos de que así los votantes se lo pensarán dos veces. Pero el efecto acaba siendo el contrario porque en toda sociedad hay un nicho que vota en contra del que gobierna. Decir que Vox es un partido para fascistas y racistas es un error tan grande como lo fue en su día calificar a Podemos como una formación para perroflautas. La misma brocha gorda. La misma miopía. Ambos se nutren de votos de los extremos, pero son fenómenos mucho más complejos y, sobre todo, tienen capacidad para captar al votante que reclama un cambio que los partidos tradicionales parecen incapaces de articular. El pasado septiembre, antes de la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz, Julio Anguita, el diputado de Podemos Pablo Monereo y el profesor de Derecho Héctor Illueca publicaron un artículo en Cuarto Poder en el que achacaban el ascenso de Matteo Salvini al fracaso de la izquierda. Ya no es capaz de entender a su pueblo concluían. La clave, se quiera o no, es la contradicción cada vez más fuerte entre los partidarios de la globalización neoliberal y aquellos que con más o menos conciencia defienden la soberanía popular, la independencia nacional y apuestan por la protección, la seguridad y el futuro de las clases trabajadoras decían. Y una parte del despunte de Vox se debió a su oferta de amparo a las clases trabajadoras. Su mensaje sobre la inmigración arrastra porque reconoce en público una realidad políticamente incorrecta: la dimensión problemática de una parte de la inmigración. Y ese mensaje no es racista, es realista. No afrontar que en los barrios humildes existen problemas de convivencia relacionados con un porcentaje de extranjeros solo provoca que quien lo sufre se sienta absolutamente desamparado. Como también enseña la Historia, los más radicales son los conversos. Y sus votos irán para quien crean que les ampara. El debate que deben abrir los grandes partidos si quieren frenar los extremos no es quién es fascista o perroflauta sino cómo mejorar el porvenir de las clases trabajadoras. El discurso político de brocha gorda es caldo de cultivo para los populismos. De cualquier extremo.