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46 CULTURA SÁBADO, 15 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Dennis Lehane Escritor La fe en Dios no está en peligro, pero sí la creencia en los hechos El escritor de Boston, una de las plumas de oro de Hollywood, llega a España con Después de la caída su última novela BRUNO PARDO PORTO MADRID D ennis Lehane (Boston, 1965) es uno de los grandes estetas del thriller, un autor tan preocupado por el ritmo de la intriga como por el de su prosa, que se corta con puntos que son hachazos, dejando frases lapidarias para la memoria del lector. Lo suyo es la música de cañerías, que diría Bukowski. Y lo de sus personajes son las heridas abiertas o las cicatrices, siempre tapadas con una coraza bien dura, que solo se resquebraja con el paso de las páginas. De todo eso hace gala Después de la caída (Salamandra) su última novela, más azul que negra. Una historia de individuos que buscan y se buscan. -Es curioso: aunque hay crímenes, esta novela no va tanto de encontrar culpables como de descubrir identidades. Para empezar, la protagonista, Rachel, necesita saber quién es su padre... -La clave es que su madre se negó a revelarle la identidad de su padre. Esa es una herida muy profunda. Ella no puede comenzar a cerrar la herida si ni siquiera sabe quién es él. -Hace unas semanas, Chuck Palahniuk contaba a ABC que las grandes historias de nuestra cultura comienzan con una familia en la que uno o ambos padres están ausentes, como en este libro... ¿Cree que es una constante de la ficción? -No sé si es así. Puedo recordar varias grandes novelas estadounidenses que no están especialmente preocupadas por los padres ausentes. Y puedo pensar en varias que sí lo están. Todo lo que puedo decir es que siempre desconfío de los absolutos cuando se trata del arte. O cuando se trata de la mayoría de las cosas, en realidad. Pero sí sospecho que la mayoría de los escritores entienden el abandono, al menos a nivel emocional y psicológico. ¿Por qué lo sospecha? -A menudo te conviertes en escritor porque creces en un mundo de incomunicación, en el que hay un muro entre ti y la mayoría de las personas de tu alrededor. Y no sabes cómo escalarlo, así que creas ficciones en las que no hay muros. Rachel está, como muchos de mis personajes, en el lado equivocado del muro. Ella es una outsider Los outsiders son interesantes. No sabría qué decir sobre un insider porque nunca he visto uno. Lo que hace que la gente sea interesante son sus defectos y su dolor y sus deseos frustrados. Rachel tiene muchos de esos. -Rachel también se caracteriza por su empatía. Cuando cubre como periodista el terremoto de Haití de 2010 termina destrozada por eso. Kapuscinski decía que los cínicos no servían para este oficio, pero quizá el extremo contrario sea demasiado autodestructivo. -Por supuesto. Tiene que haber un equilibrio. El corazón de Rachel es demasiado grande como para aceptar lo que ha pasado en Haití, por lo tanto se rompe, y con él se rompe el resto de ella. -No es capaz de aceptar que la gente muera de forma aleatoria sin que ella pueda hacer nada. Y esto, el sinsentido de las cosas, que no exista un motivo que explique esos sucesos injustos, parece un tema recurrente en el libro. -El guion de una vida es bastante aleatorio y caótico. Muchas personas nacen en el lugar equivocado en el momento equivocado, son del género equivocado o el color incorrecto, o practican la religión equivocada en una cultura que impregna cada segundo de sus días. Y sus vidas pueden ser, como dijo Hobbes, desagradables, brutales y cortas. Me niego a pensar que los accidentes geográficos o genéticos formen parte del plan de algún ser divino para unos pocos elegidos. Los condicionantes de nacimiento son cosa de la suerte, nada más. Rachel es muy conscien- te de esto, por sus viajes y su empatía innata, y por eso trata de luchar contra ese determinismo. -Por cierto, ¿pensaba en el MeToo cuando escribía a Rachel? -No. El MeToo sucedió justo después de que el libro se publicase en Estados Unidos. No conozco a muchas mujeres débiles y dependientes. Seguramente no poblaron el vecindario en el que crecí, donde solían ser el doble de duras que los hombres. Rachel no es más o menos independiente que mu- Las películas se parecen más a los relatos que a las novelas El de Boston es una de las plumas de oro de Hollywood, pues de sus novelas han salido películas de éxito como Mystic River Adiós pequeña, adiós o Shutter Island Además, ha sido guionista de dos series que ya son historia de la televisión: The Wire y Boardwalk Empire Pero él insiste en que no se preocupa por esto, que solo intenta escribir bien. -Parece que sus historias tienen algo que funciona muy bien en la gran pantalla, donde triunfan. ¿Diría que hay algo cinematográfico en su escritura? -No, no lo creo. Si hago mi trabajo correctamente, mi prosa es vívida y rica en detalles. Eso es lo que es la buena escritura, y es anterior al cine por varios siglos. -De hecho, Scorsese dice que las series se parecen más a las novelas que el cine. -Es así al cien por cien. Las películas se parecen más a los relatos. Ese despliegue narrativo que podemos ver en diez episodios de, digamos, Breaking Bad es novelístico. UN AUTOR DE CINE MYSTIC RIVER La historia encuentra en el poso pesimista de Clint Eastwood los tres tonos del negro que sugiere el relato de Lehane: el grumo oscuro del pasado en la amistad de tres niños de barrio el día que olfatearon (y uno de ellos vivió) el rapto y el abuso; el tiznado presente ya de adultos cuando asesinan a la hija de uno de ellos, y el renegrido futuro trágico que se cierne en su relación. La asfixia, el azar y la justicia presta y ciega son tachuelas que te clavan a la butaca.