Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 15 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 UNA RAYA EN EL AGUA EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA GARRULOS LISÉRGICOS No conozco a ningún votante andaluz de Vox para quien la derogación de las leyes de género no sea una prioridad E enternecen los esfuerzos de la prensa sistémica por caracterizar esperpénticamente a los votantes andaluces del partido Vox, presentándolos como una patulea fascista, ignara, cavernícola, paleta y machirula, una repentina invasión de garrulos lisérgicos, mutados genéticamente por efecto de algún escape radiactivo. En su afán por sugestionar a las masas, la prensa sistémica no ha vacilado en probar las técnicas más nauseabundas de estigmatización; y, desde luego, no han faltado los rasgos de condescendencia despectiva. Para obtener una radiografía nítida de esta repentina invasión de garrulos lisérgicos, se han encargado diversos sondeos. Nos habían asegurado que la parroquia de Vox estaba formada por pueblerinos tremendos e incultos despampanantes que completaban un campo de nabos con hedor a esmegma rancio. Pero resulta que los sondeos declaran exactamente lo contrario: los votantes de Vox son más urbanos que la media de los votantes andaluces, tienen más estudios que la media e incorporan ¡oh pasmo máximo! a hombres y mujeres en cantidades parejas. Si antes, mientras pudo presentar a la parroquia de Vox como un campo de nabos, la prensa sistémica aprovechó para caracterizarla como una patulea partidaria del maltrato a la mujer, ahora se consuela afirmando (risum teneatis) que derogar las leyes de género no es una preferencia para las mujeres que votan a Vox. M ¡Son tan regocijantes los esfuerzos manipuladores de la prensa sistémica! Me recuerdan el pataleo estéril de una cucaracha que agoniza panza arriba. No conozco a ningún votante andaluz de Vox para quien la derogación de las leyes de género no sea una prioridad inexcusable; y conozco a muchísimas personas que están ansiosas por votar a Vox en otras regiones precisamente porque se trata de un partido que ha prometido derogar tales leyes, si alcanza el poder. Aunque la prensa sistémica se obstina en ocultarlo, dando pábulo un estudio de la fiscalía general del Estado que reduce a un porcentaje infinitesimal las denuncias falsas sobre violencia de género (aunque nunca se menciona el apabullante número de denuncias archivadas y desestimadas) lo cierto es que en España hay muchos miles los hombres que han sido falsamente denunciados ante los juzgados de violencia de género por desaprensivas (a veces instigadas por abogados alimañescos que de este modo sacan mayor tajada en los procesos de divorcio) No necesito que ninguna estadística venga a decírmelo, porque conozco casos de amigos muy, muy cercanos que han probado los efectos arrasadores de estas denuncias falsas: presunción de culpabilidad, baldón social, ruina económica, trastornos psicológicos, etcétera. Y todo este destrozo antropológico no afecta tan sólo a estos miles de hombres que han sido falsamente denunciados; afecta también a sus padres y a sus madres, afecta a sus hermanos y hermanas, afecta a sus hijos e hijas, afecta a sus amigos y amigas, afecta a las mujeres que con amor abnegado los han acompañado en esta atroz pesadilla. Y todos esos hombres falsamente denunciados, con las mujeres que los han acompañado en la pesadilla, con sus padres y madres, con sus hermanos y hermanas, con sus amigos y amigas, van a terminar votando, más pronto que tarde, al partido que les prometa derogar las leyes que les han infligido tanto dolor. Muchos tendrán que vencer ciertas reticencias ideológicas; pero acabarán haciéndolo, más pronto que tarde. Y cuando todos lo hagan serán una cifra muy elevada. Me pregunto si para entonces la prensa seguirá caracterizándolos como garrulos lisérgicos; aunque tal vez para entonces las cucarachas hayan dejado de patalear. IGNACIO CAMACHO DÍAS ALTERNOS Ningún Gobierno soberano puede conceder la extraterritorialidad de facto a la segunda ciudad del Estado XISTE en la arrinconada Cataluña constitucionalista cierta corriente de opinión desfavorable a la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona. Piensan los detractores de la idea que dicha sesión, además de provocar un colapso de la ciudad por las protestas del separatismo borroka, va a proporcionar a los nacionalistas más agresivos la coartada que busca Quim Torra para convertir la visita del Gabinete en una verdadera encerrona. Que los Mozos de Escuadra carecen de cohesión y autoridad para enfrentarse al clima violento de los CDR y sus diversas plataformas, y que la operación de propaganda sobre la actitud invasora de Sánchez va a anular su ya de por sí escasa efectividad simbólica. Y todo ello es cierto, o puede serlo, como lo es también la evidencia de que a estas alturas ya no queda margen político para ninguna misión conciliadora. Pero por encima de cualquier consideración táctica existe una lógica que adquiere carácter de axioma en circunstancias de presión intimidatoria: y es que el Gobierno de España tiene perfecto derecho a reunirse en cualquier ciudad española. Renunciar a ese derecho cuestionado bajo amenaza equivale a conceder a la Cataluña soberanista una suerte de independencia de facto. A admitir en la práctica la extraterritorialidad de la segunda capital más poblada del Estado. Ya resulta bastante triste que el ejecutivo de la nación haya elegido para reunirse la sede de un colectivo de empresarios porque, salvo el Palacete Albéniz residencia oficial del Rey la Administración central no parece disponer de un edificio del nivel representativo adecuado. Esa decisión logística es todo un retrato de cómo España ha cedido al autogobierno catalán la competencia alegórica de la ocupación completa de los espacios; ya durante la crisis del referéndum hubo que alojar a los policías en barcos. Y esta misma semana, la Corona ha aceptado que la entrega de los premios Princesa de Gerona cambie de escenario porque la ciudad anfitriona considera al monarca no grato. Ni siquiera un presidente como éste, por mucho que deba a los nacionalistas su cargo, puede ceder más sin caer en un absoluto fracaso. Sánchez practica el constitucionalismo en días alternos y el resto los dedica a tratar de amigarse con los sediciosos a base de coba y embelecos. Por eso es conveniente no darle pretextos para desdecirse en las contadas ocasiones en que decide seguir el camino correcto. Una vez más ha naufragado su búsqueda de acercamiento a través de ocurrencias oportunistas en busca del golpe de efecto. Sin embargo, y aunque de nuevo haya elegido mal el momento, le asiste la razón fundamental y debe hacerla valer por encima de cualquier contratiempo. Y como es muy probable que necesite de la fuerza para eludir el presumible asedio, va a ser una estupenda ocasión de comprobar si es capaz de ejercer la autoridad sin remordimientos. E JM NIETO Fe de ratas