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54 DEPORTES MIÉRCOLES, 14 DE NOVIEMBRE DE 2018 abc. es deportes ABC MORATA Necesitaba ayuda. No quería ni entrenar ni jugar Ha cambiado su dorsal por superstición, recurrió a un psicólogo al tocar fondo y ahora transmite felicidad liberado de la tensión que le generaba el fútbol ENRIQUE YUNTA RODRIGO ERRASTI LAS ROZAS E n la burbuja futbolera, lluvia de millones, restaurantes de lujo, cochazos y carantoñas cuando sopla el viento a favor, sorprende una confesión tan directa como la de Álvaro Morata (Madrid, 23 de octubre de 1992) Reconoce abiertamente, liberado ya de toda vergüenza, que tocó fondo y que ha regresado a la felicidad después de trabajar con un psicólogo, al que aún acude porque ha descubierto que la mente necesita tanto trabajo como los goles. Necesitaba un cambio radical después de un calamitoso curso en el Chelsea y ahora, con el 29 a su espalda en un guiño a sus gemelos (nacieron el 29 de julio) sonríe y se abre en una charla con ABC que puede parecer triste y pesimista, pero que es todo lo contrario. Morata, fijo en las tres listas de Luis Enrique, quiere trasladar a España su estado zen y optimista- -hay mucha mano ahí de Joaquín Valdés, el psicólogo de la selección- -para el duelo decisivo ante Croacia. -Ahora sonríe mucho más. -Creo que es muy importante estar con confianza. Las cosas te salen bien. En este periodo de mi vida me he dado cuenta de que la cabeza también hay que entrenarla. No solo es prepararse físicamente. Para soportar la presión, también hay que trabajar, es lo más importante en nuestro ámbito. Yo nunca había pensado en entrenar la cabeza, la verdad. Cuando un jugador escucha la palabra psicólogo al principio te tira para atrás, pero yo me di cuenta de que necesitaba ayuda. ¿Por qué? -Estaba totalmente fuera de donde tenía que estar. Tenía problemas conmi- go mismo. Cuando te das cuenta de que tienes problemas con todo el mundo, dentro del campo... Iba contra todo: árbitro, rivales, afición... Me di cuenta de que no estaba equilibrado y tienes que recuperarlo, pero no es fácil, no es cuestión ni de una semana ni de dos. Estaba tocado mentalmente, muy bajo de confianza, y me ha llevado unos cuantos meses el recuperar la felicidad. Sobre todo dentro del campo, porque fuera de él lo era. ¿En qué lo notaba? -No tenía ganas de ir a entrenarme, ni tampoco tenía de ir a jugar. Y creo que eso es lo único que no podemos perder nunca. Jugar al fútbol tiene que ser para nosotros lo más bonito que hay. ¿Cómo se entrena la cabeza? -Con la ayuda de un psicólogo. Tienes que prepararte para todas las cosas que te llegan, las negativas sobre todo. Es la única manera de hacerlo. Te ayuda, y no solo en el fútbol. Te viene bien hablar, soltar todo lo que llevas dentro y hacerlo especialmente con personas que están preparadas para eso. ¿Necesitaba gritar? -Sí. Bueno, más que gritar necesitaba encontrar el lado correcto por el que debía salir toda la tensión acumulada. Lo pasas mal. Te puedes desahogar en casa, con tu mujer, con tus amigos o con tu familia, pero una persona que sabe cómo canalizar todo eso y que sabe ayudarte es importante. Yo estoy hablando de esto abiertamente por si alguien pasa por una situación como la que he pasado yo, que sepa que no tiene que... A mí, al principio, me daba un poco de vergüenza el ir a hablar con el psicólogo y contarle todos mis problemas. Y con la ayuda de todos he conseguido recuperar la felicidad en el fútbol. ¿Hay muchos prejuicios en el fútbol? ¿Da más vergüenza por lo que se