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ABC MIÉRCOLES, 14 DE NOVIEMBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 53 El Salón de Baile del Teatro Real se convierte en un tablao El espacio acogerá el ciclo Flamenco Real que se abrirá el próximo día 28 JULIO BRAVO MADRID El flamenco tomará esta temporada el Teatro Real; más concretamente, su salón de baile, reconvertido en un particular tablao que acogerá, a partir del próximo 28 de noviembre y hasta el 17 de julio de 2019, el ciclo Flamenco Real Es, según aseguró ayer Ignacio García Belenguer, director general del coliseo, una apuesta por un arte que es patrimonio cultural español El Salón de Baile del Teatro Real (convertido desde su reapertura en restaurante) será el escenario de este ciclo. Concluido en 1835, fue uno de los primeros que se abrió, antes incluso de la inauguración del coliseo. Inicialmente se destinó a fiestas y bailes de máscaras, aunque entre 1841 y 1850 fue la sede provisional de las Cortes generales. Ahora se transformará en tablao flamenco para acoger dieciocho espectáculos, que se celebrarán los miércoles dos veces al mes. La oferta no será solo artística; se mezclará con la gastronómica, y los asistentes (el aforo es de unas 200 personas, y los precios fluctúan entre los 45 y los 75 euros) recibirán una degustación (vino, queso y jamón marca España antes de las actuaciones, que concluirán con un encuentro de los ar- tistas con el público. Aurelio Solana, organizador del ciclo, aseguró que lo que pretendemos es vender emociones a cualquier amante del arte, sea o no aficionado al flamenco El baile será el gran protagonista del ciclo, que se abrirá el día 28 con Poseidón y el hombre del bailaor Amador Rojas. Seguirán a continuación De cante vengo del cantaor Bernardo Miranda que tendrá como invitada a Rocío Márquez Las pequeñas cosas de Úrsula López; Las minas flamenco tour de Ricardo Fernández del Moral con Karime Amaya como invitada Talegoneando de Carmen La Talegona A mi tiempo de Joselito Maya y Diego del Morao; Mi clave de Manuel de la Luz con Antonio Molina, El Choro como invitado 5 reales de José Tomás Jiménez Claudia Cruz y Gema Caballero serán sus invitados Se prohíbe el cante de Leonor Leal con la participación de Jerónimo Segura Generaciones de Isaac Tovar con Cancanillo de Málaga como invitado Sueños de Yolanda Osuna con José Valencia como invitado Ser de luz de Sergio de Lope y Juan de Juan como invitado Faro de Eduardo Guerrero; Jerez de Gema Moneo con Pepe de Puna como invitado Rapikeando de José Carmona Rapico que tendrá como invitado a Alfonso Losa Con cierto duende de Óscar de Manuel; Cádiz es real de David Palomar con María Moreno como invitado y Salitre de Antonio Canales, que cerrará el ciclo. Vista de los autorretratos del fotógrafo chino Zhang Huan EFE Foto Colectania explora la evolución del retrato fotográfico Estructuras de identidad se nutre de fondos de la Walther Collection D. MORÁN BARCELONA Fallece a los 90 años en México El bolero pierde a su rey, Lucho Gatica, el romanticismo hecho voz G. Z. MADRID Luis Enrique Gatica, Lucho Gatica, el chileno que revolucionó la forma de cantar el bolero falleció ayer a los 90 años en México, el país que le acogió y le hizo suyo durante el último medio siglo. Buen viaje! Te amo fueron las palabras con las que uno de sus hijos, el actor Luis Gatica, comunicó su muerte. Meses después del fallecimiento de María Dolores Pradera, la canción melódica pierde a su gran referente, el rey del bolero como era conocido en España. Un hombre que arriesgó todo, grabando más de 800 canciones desde que en 1943 se diese a conocer en Radio Minería, en Santiago de Chile. Para las nuevas generaciones de es- pañoles, Lucho Gatica que también hizo cine es parte de la banda sonora de las películas de Almodóvar; para los mayores fue una de las grandes voces de la posguerra, poniendo el romanticismo donde habitaba el pesimismo. Sus versiones de Bésame mucho Contigo o El reloj son historia de alguien que llevaba como máxima esta vida es tan corta y no basta como tarareaba en su legendaria Espérame en el cielo Gatica hizo suyas las décadas de los 50 y 60, en las que fue indiscutible. En los 90, el boom del bolero que explotaron Gloria Estefan, El Puma o Luis Miguel le sirvió para reinventarse y reivindicarse como el más grande del género, al que en 2013 le dio su último disco. Estamos en los Estados Unidos de mediados de los setenta y, de pronto, saltamos a la Alemania de los años veinte. O al Malí de los cuarenta. O al Japón nuclear de principios de esta misma década. O, en fin, a cualquier rincón del planeta en el que el retrato fotográfico funcione como mecanismo para afirmar o enjuiciar estereotipos sociales sobre el género, la clase social y la nacionalidad Y ahí entran los retratos políticos de Richard Avedon, los rostros de agricultores, estudiantes y burgueses que inmortalizó August Sander, y los elementos culturales de Nigeria fotografiados por J. D. Okhai Ojeikere. Hablamos de cómo los fotógrafos de culturas diferentes se han planteado el tema de la identidad a través de la fotografía destaca Pepe Font de Mora, director de la Fundación Foto Colectania. Es precisamente en la sala barcelonesa donde puede verse hasta el 17 de febrero la exposición Estructuras de identidad una viaje a través de la evolución del retrato que, por primer vez, acerca a España fondos de la prestigiosa fundación The Walther Collection. En concreto, la muestra reúne cerca de 200 retratos realizados entre 1840 y la actualidad y presta especial atención a zonas geográficas poco representadas en este tipo de exposiciones. No queríamos mirar la fotografía desde el punto de vista occidental, queríamos hacer lo contrario: poner el foco en las regiones y áreas en que no se habían hecho muestras apunta Font de Mora. El resultado es una exposición en la que la fotografía y el videoarte africano, chino y japonés comparten protagonismo con el trabajo de Avedon, Sander y Seydou Keita mientras daguerrotipos, álbumes familiares y retratos de delincuentes sientan las bases del retrato moderno. Se creyó que la fotografía podía reproducir la realidad sin tener que procesarla; se pensó que las fotografías eran espejos que reflejaban del todo la realidad apunta la directora de The Walther Collection, Daniela Baumann. En este sentido, añade, la fotografía también se utilizó como una herramienta social, de vigilancia social; algunos incluso la usaron para marcar las diferentes categorías sociales y la existencia de las razas Ahí están, por ejemplo, los Rostros de nuestro tiempo de Sander alimentando los arquetipos de la Alemania de principios del siglo XX; la uniformidad racial de la serie La familia que Avedon realizó por encargo de Rolling Stone o la serie de autorretratos con la que el chino Zhang Huan se interroga muy claramente sobre la identidad zY