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52 CULTURA MARTES, 23 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Los misterios de un fascinante incunable de la pintura, al descubierto El Prado restaura La Fuente de la Gracia tabla flamenca del taller de Van Eyck y joya de su colección NATIVIDAD PULIDO MADRID SE AÑADE LA AGUJA CENTRAL El dibujo subyacente desvela que la aguja central se añadió después: la composición original era cuadrada. La tracería de la aguja se simplificó ESPACIO ORIGINAL RECUPERADO La luz se filtra por las ventanas y las figuras proyectan sombra. El dosel tras San Juan se apoya con naturalismo sobre la arquitectura Los museos españoles siguen poniendo a punto sus colecciones. Si hace dos días en estas mismas páginas desvelábamos la restauración de Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio, en el Thyssen, hoy hacemos lo propio con otro tesoro del patrimonio español: La Fuente de la Gracia (181 por 119 centímetros) una tabla del taller de Jan van Eyck que atesora el Prado. No es Van Eyck, desgraciadamente, pero se le acerca mucho. La obra, datada hacia 1440- 50, fue ejecutada por el taller del maestro, fallecido en 1441. Durante año y medio se le ha hecho un exhaustivo estudio técnico y ha ÁNGELES estado en muy CANTORES buenas manos, Sufrieron cambios las de la restau- y en algunos casos radora María An- fueron pintados tonia López de antes que las Asiain. Unos tra- columnas, bajos que han superpuestas contado con el a sus figuras apoyo de la Fundación Iberdrola España. El resultado puede verse en una pequeña exposición (hasta el 27 de enero) en sala D del edificio Jerónimos del Prado, comisariada por José Juan Pérez Preciado, técnico de conservación del museo. Pintada en los Países Bajos Se ha confirmado que la obra fue pintada en los Países Bajos, pues se empleó creta (carbonato cálcico) y no yeso (sulfato cálcico) que era lo que habitualmente se utilizaba en la Península Ibérica. No se sabe quién encargó esta tabla. Sí que Enrique IV la regaló al Monasterio de Santa María del Parral en Segovia antes de 1454. Hay muchas pistas que hacen pensar que el encargo pudo partir de Castilla, explica Pérez Preciado: la composición es muy similar a miniaturas creadas allí, como una incluida en la Biblia de Alba presente en la muestra. Aunque se ha visto como una pintura antisemita (las figuras hebreas de la parte inferior derecha aparecen con los ojos vendados o mirando hacia atrás, tapándose los oídos, gritando) ahora se cree todo lo contrario: es una pintura conciliadora, algo que propugnaba el obispo de Burgos Alonso de Cartagena, a quien se considera como ideólogo de la obra. Varios de los personajes que aparecen en ella están relacionados con pequeños retratos flamencos realizados por discípulos y seguidores de Van Eyck. Dos de ellos cuelgan en la exposición. Con la eliminación de barnices opacos y amarillentos, La Fuente de la Gracia luce hoy espléndida: ha recuperado el espacio y la profundidad originales, así como su intensidad de luz y de color. Ahora podemos apreciar cómo la luz se filtra por las ventanas y las figuras y las esculturas proyectan sombra. Enrique Quintana, coordinador de restauración y documen- LA FUENTE Y EL AGUA Según el dibujo subyacente, la fuente iba a ser circular, no rectangular. La transparencia en la caída del agua con hostias se consigue con veladuras opacas superpuestas tación técnica del Prado, destaca que la limpieza nos permite percibir el espacio entre las columnas y cómo se colocan en ellas los ángeles del coro, al tiempo que se ha recuperado la correc- ta posición de las figuras en el espacio. Hay muchísimos detalles en la tabla que ahora resaltan especialmente: los tapices, el torrente de agua cayendo con las hostias consagradas consigue la transparencia mediante veladuras opacas superpuestas la lana del cordero, los azulejos... No ha habido que intervenir en el soporte. Gracias a la reflectografía infrarroja, incluida también en la exposición, sabemos que no se trata de una copia