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ABC SÁBADO, 13 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 47 JOSÉ RAMÓN LADRA fue diferente, aunque tuviera sus peculiaridades, como pudo ser la lucha contra el islam en la Edad Media. Pero somos un mundo y una cultura integrada perfectamente en la Cristiandad. En el XVII recorrimos el mundo, era el Siglo de Oro de las letras y de las armas. -Y muchos autores eran soldados. -Muchos lo fueron, sí. Pero tanto ellos como los puramente literatos concibieron la milicia en un sentido que luego se fue perdiendo. Ser soldado estaba al alcance de todos. Lo comprendían y luego lo contaban con naturalidad. ¿Cuál fue la fuente de evolución de ese ejército y cuál es todavía? -En el siglo XVIII llega la racionalidad. Lo que hizo Felipe V es lo mismo que se hace ahora respecto a la potencia dominante. Entonces se copió la organización francesa porque era buena, como ahora imitamos por su eficiencia la de la OTAN o la estadounidense. Cualquier otra cosa sería absurda. ¿Cómo se explica lo que ocurrió con el ejército durante el XIX? -Es el siglo de la irrupción de la política en la milicia... o a la inversa. ¿Es un fenómeno aislado, nuestro, origen de todos nuestros males? No, es europeo, es un fenómeno del romanticismo. ¿Romántico en qué sentido? -La vida militar es romántica y el romanticismo abarca no solamente la guerra sino la ideología. Hay militares de entonces que militan en aspecto político, les falta una maduración. El militar aséptico existe sobre todo cuando hay un Estado fuerte. Pero solo hay que recordar que todos los partidos del panorama político tuvieron su espadón. Ahí no hay quejas. -Pesa mucho el XIX en nuestro siglo XX. ¿También en lo militar? -El XX es un siglo extraño para nosotros, hay especificidades. España no se encuentra a sí misma, por muchos motivos, por las rémoras del siglo XIX. ¿Pero está superado actualmente? -Yo veo al soldado actual como el compendio perfecto del soldado. Es consciente de que tiene derecho también a sus ideas políticas y su cultura. -En el XX tenemos el costurón que no cicatriza: la Guerra Civil. -Que hunde sus raíces en otras guerras civiles del XIX pero que mantenemos en una vitrina, más romantizadas. ¿Tenemos mal enfocada la guerra de África? -Totalmente. Será un pensamiento trasnochado, pero España, que había perdido el mundo ultramarino, se sintió obligada a participar en lo que se concebía a ese nivel, no con criterio moderno, la culturalización. Ahora vemos la colonización desde el punto de vista negativo, pero hay que ponerse en el contexto. -Y se culpa al ejército africanista de la sublevación contra la República. -Es un proceso que se produjo también en otros lugares. En Francia, la OAS o los militares argelinos sufren algo parecido, pero les cortan la posibilidad de acción. No somos un país tan raro. ¿Qué encontrará el lector culto en la trama de historias de esta obra? -Nuestra gran preocupación ha sido saber transmitir. Corríamos el peligro de hacer un rollo de mucho cuidado. Buscábamos un lenguaje asequible y fácil. Esa ha sido mi misión, como director. -El Ejército es fuente también de innovación. ¿Es justo reivindicarlo? -La verdad está en un justo término. No podemos caer en el buenismo. Los militares están para dar y recibir la muerte, desde tiempos prehistóricos. ¿Pero con qué fin? Proteger su país, las familias, su cultura. El defecto es emplearlos erróneamente. Pero las razones por las que existe la milicia están tan vivas como siempre. Hoy día una de las misiones del ejército es evitar la guerra. Eso sí es propio de esta época nuestra. Hay una energía que el ejército representa para un país, una capacidad de acción y un medio de hacerse respetar, su vida, su integridad y sus derechos. La idea madura del ejército es esa. ¿Hay héroes? ¿Qué son? -Una persona descubre que es héroe cuando lo es. No se le ve antes: ahí va uno que va para héroe (ríe) La heroicidad es algo extraordinario, respetando hechos que responden a mentalidades. Es una excentricidad del ser humano que responde a una mentalidad de sacrificio y no tiene en cuenta el término egoísta. Puede ser un hecho puntual o una trayectoria. Analizarlo es tan complejo como analizar las batallas. ¿Por qué? -La batalla es una manera de tomar el pulso a una organización, incluso a toda una época. Por ella podemos saber si no había moral, si estaban mal armados, o si los generales eran un desastre. Lo mismo pasa con los hechos heroicos, que reflejan la época. Por ejemplo, Cascorro: ¿qué movió a este chico, sin educación, a sacrificarse? Estaba convencido de que tenía que hacer lo que hizo. Muchos en España lo han olvidado. 4. Siglo XVII El capitán jinete, el alférez y el sargento con su alabarda, los pilares de los tercios, la revolución de la infantería española en el siglo XVII. 6. Siglo XIX La enseña nacional preside la batalla de Tetuán. Ya es el símbolo de todos. 5. Siglo XVIII Con Minerva, la razón preside el ingenio militar. El valor se une a la inteligencia y la disciplina. El león representa a España. 7. Siglo XX El arma aérea define un tiempo de guerra mecanizada y de poderosa propaganda.