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JUEVES 11.10.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.541 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO El barco eléctrico se abre paso por los canales de Ámsterdam El Ayuntamiento obligará a todos las embarcaciones a usar solo electricidad para pasear turistas por el centro de la ciudad a partir de 2020 IGNACIO RUIZ- QUINTANO EL PRESTIGIADOR Prestigiador quiere decir que causa prestigio, o sea, engaño, ilusión o apariencia para embaucar a la gente, con lo cual prestigiador se nos queda en engañador erico Sánchez no va al Senado a defender su tesis doctoral por prestigio. Quiero prestigiar el Senado. Prestigiador, en buen español, quiere decir que causa prestigio, o sea, engaño, ilusión o apariencia para embaucar a la gente, con lo cual prestigiador se nos queda en persona que con habilidad y artificios engaña a la gente y así estará la cosa hasta que el cambio llegue a la Academia con Cebrián, el fray Gerundio de Arias, que quiere ser director para imponer una prosa de Estado y que todos escribamos clítorix con equis de México y prestigio con pe de Perico (Sánchez) Después de prestigiar el Don Angelo con las black de la Junta Andaluza, el socialismo carpetovetónico quiere prestigiar el Senado con la tesis de Sánchez. De lo de las black no sé yo qué diría don Ángel, el fundador, un señor de Bilbao, especie de Cocteau con caniche desmayado y elegante traje negro, nacido por y para la Ópera. Y con las tesis de Sánchez nos pasa lo mismo que a Carmen de Burgos, Colombine, le pasó con el pobre Jacinto Grau: Yo le cogí unos plagios y él me amenazó con los tribunales... porque hacía daño a su prestigio. ¡Ah, su prestigio! ¡Qué risa! Y recitaba (lo hacía ante el peruano Alberto Guillén) el estribillo de las gentes del teatro: ¿Grau? ¿Grau? ¡Teatro cerrau! ¡Teatro cerrau! Yo de Sánchez, exigiría a mis flabelíferos de prensa, radio y TV, pitas, pitas, pitas, que rescataran de la Res gestae Divi Augusti la famosa sesión del Senado de enero del 27 (a. C. en que César Augusto, mi ilustre predecesor en la Historia, finge devolver el Estado al Senado y al pueblo Si bien ya en aquellos tiempos los superaba a todos en prestigio e influencia (auctoritas) después no poseí más poder institucional (potestas) del que tuvieron mis colegas en cualquier cargo del Estado. Que esto, queridos tertulianos ¡aquel ¿mestás oyendo, inútil? de Paquita la del Barrio! es poner negro sobre blanco el prestigio del amo. P Uno de los barcos turísticos que recorre el centro de Ámsterdam ristas en barcos por esta Venecia calvinista del mar del Norte eran de por vida. Y cuando las obtuvieron nadie les advirtió que deberían hacer una inversión colosal para atender a los requisitos medioambientales del Ayuntamiento de la ciudad. Y no es una actividad cualquiera. Cada año suben a estos barcos unos tres millones de turistas. El año pasado se entregaron las primeras 135 licencias para embarcaciones de más de 14 metros, pero hay cerca de quinientas solicitudes para operar, aún sabiendo que ahora esas licencias durarán solo diez años, de momento entre 2020 y 2030, para cuando en Holanda y en toda Europa deberán venderse ya al menos un 40 de coches eléctricos o de bajas emisiones. La medida que se ha adoptado en Ámsterdam no ha sido bien aceptada por todos. Entre las víctimas del nuevo sistema se encuentra el Hildebrand una embarcación que data de 1880 y que es de hecho el barco de pasajeros más antiguo en los canales de Áms- EFE ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS L as aguas de los canales turísticos de la ciudad de Ámsterdam son el escenario de una batalla. No es como la que se ha vivido en otras partes entre los taxis tradicionales y los nuevos negocios de vehículos de alquiler con conductor, pero resulta algo parecido. El Ayuntamiento ha decidido que, a partir de 2020, todos los barcos que transportan turistas por la ciudad deberán ser eléctricos. Es decir, quedan prohibidos los motores de explosión en los canales. Por un lado es lo mismo que se está haciendo en las calles y, de hecho, en la noche del martes al miércoles los ministros europeos de medio ambiente aprobaron una media que se supone que acelerará la transición hacia los vehículos eléctricos en las carreteras. El problema es que las licencias para pasear tu- terdam, igual que el Soeverein, conocido porque tiene una cocina y un piano en el comedor, y que no podrá seguir paseando turistas en dos años. La naviera Rederij t Smidtje, una de las más relevantes, ha perdido las ocho licencias de sus barcos clásicos de canal. La compañía Reederij Kooij que con sus 32 embarcaciones es una de las más importantes, tendrá que invertir millones de euros para poder seguir en el negocio. La transformación cuesta unos 200.000 euros y se necesitan al menos seis meses de trabajos. Por supuesto, la prioridad es mantener el flujo de turistas, que es una de las fuentes de riqueza de la capital financiera de Holanda. También hará que los canales sean más silenciosos y como todo el tráfico se hace dentro de la ciudad, hay poco riesgo de que uno de estos barcos se quede sin batería lejos de alguna costa. Puede que la experiencia de los buques de turistas eléctricos sirva también para ser utilizada en el transporte fluvial, que es una actividad esencial en esta parte de Europa. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Sorprender, v. tr. Agradar al enemigo hasta su rendición final.