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ABC JUEVES, 11 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 CON PERMISO A los cuatro vientos Nacionalistas contra la UME MARÍA JESÚS PÉREZ El interés general no entiende de dogmas Ayer no tardaron en acudir en auxilio de los afectados por la riada, pero hace solo unos meses el independentismo balear, filial insular de la matriz catalana, se opuso a que se instalaran en el archipiélago. Al servicio de todos, los soldados de la Unidad Militar de Emergencias no preguntan por la ideología de las víctimas cuando participan en labores de auxilio y rescate como las de ayer en el Levante de Mallorca. Es el nacionalismo con la abstención de Podemos en aquel caso concreto el que antepone sus dogmas al interés general, incluso en casos tan extremos como los que motivan la actuación de esta unidad del Ejército. Ayudar a los demás era en mayo españolismo y militarización Ha llovido mucho desde entonces. LOS PRESUPUESTOS POR EL TEJADO Las casas altas con cimientos poco sólidos, las primeras en derrumbarse E Pablo Casado, ayer con la UME EP Frente separatista Puigdemont, de símbolo a estorbo Trabajar en estas condiciones no es sencillo dice Carles Puigdemont, comentarista de excepción del fiasco de aquel procés que protagonizó hasta que huyó por carretera para no terminar en la cárcel. Desde Waterloo y con la única compañía de los nacionalistas flamencos, Puigdemont se lame las heridas, consciente de la inviabilidad de una farsa que ni siquiera sus socios quieren ya seguir representando. Cada vez más solo, el fugado que soñó con ser símbolo es hoy un simple estorbo. Residencia de Carles Puigdemont en Waterloo EFE Envejecimiento de España Una sociedad sin futuro inmediato A través de una simulación demográfica, el Instituto Nacional de Estadística presenta un esbozo de la España de 2033, a la vuelta de la esquina. Ni siquiera la llegada de inmigrantes podrá frenar el rápido envejecimiento de la población, con más de un 25 por ciento de mayores de 65 años y alrededor de seis millones de personas sin compañía, viviendo en soledad. El informe del INE, insostenible económicamente, plantea un gran reto a una sociedad que camina hacia su suicidio. Sin niños, no habrá jóvenes, y apenas adultos. Quedan quince años. Al oído NI CASO Le hizo la prensa tan poco caso a Pablo Echenique hace unos días cuando aseguró a voz en grito que Podemos iba a rechazar los presupuestos del Gobierno de Pedro Sánchez que el secretario de Organización de Podemos, sin apenas preguntas que contestar, tuvo que volver a salir a escena y sumarse a los corrillos periodísticos para insistir en su desafío y su impostura, detectada a las primeras de cambio. N dirección contraria. Y a toda pastilla. Cual kamikaze en plena autopista. Así se mueve este Gobierno socialista que nos ha tocado en suerte que, desde que asaltara el poder el pasado mes de junio, le ha dado por ir a contracorriente e incumplir todas las normas de circulación de las vías democráticas. Lo último, y que parece haber pasado desapercibido, es saltarse a la torera la obligación por ley de las fases de creación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) su preparación, su discusión y aprobación, y su ejecución. Pero se ha pasado de largo. Desde el kilómetro cero. Desde el momento en el que ha decidido no presentar el pasado 1 de octubre, en sede parlamentaria, un proyecto de presupuestos para 2019 para que sean debatidos, se puedan presentar enmiendas para su modificación después de que el resto de formaciones los sometan a un examen detallado y finalmente, sean aprobados. Pedro Sánchez peca de una falta de lealtad democrática absoluta. La Constitución es clara cuando afirma que el Gobierno deberá presentar los PGE ante el Congreso al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior Algo que ya ocurrió precisamente el año pasado cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, prefirió no someterse a ese debate y prorrogar los presupuestos de 2017 evitándose una derrota parlamentaria. Una vez más Sánchez decide copiar aquello que se hizo mal en el pasado más reciente y que, precisamente, él mismo criticó desde la oposición. Madurez política en estado puro. Con su plan, La Moncloa no solo ha decidido saltarse el mandato constitucional con la excusa de no contar con los apoyos suficientes para sacar las cuentas adelante (inciso: el artículo 134.3 de la Carta Magna mandata al Gobierno a presentar un plan económico cada año, al margen de las posibilidades de éxito parlamentario) es que ha decidido por su cuenta y riesgo, con la espada de Damocles podemita que pende sobre su cabeza, elaborar unas cuentas sobre los cimientos del gasto público para después, sobre ellos, construir los impuestos. Osea que primero pacta con sus socios de Gobierno el volumen de gasto y, después, piensa en la cantidad de tributos que va a necesitar para cubirlo, eso sí, sangrando al contribuyente, como es costumbre en épocas social- demócratas ¿demócratas? Lo contrario de lo que hay que hacer, Doctor Sánchez, de manual de primero de Economía. Los PGE gestionan la economía, no el gasto. Un gasto, para más inri, para mantener una coalición parlamentaria que de otra manera no podría ni existir. Algo que no justifica de ninguna de las maneras la batería de aumento de impuestos que se nos avecina, que acabará ralentizando el crecimiento económico, la creación de empleo, y el consumo. De cajón. Se avecina lo peor. Cuando las casas muy elevadas no cuentan con cimientos sólidos terminan por derrumbarse a poco que las inclemencias del tiempo se endurezcan y, señores, vienen curvas.