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12 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA SÁBADO, 6 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO UNA MILONGA Sánchez descubre lo sabido: no se puede dialogar con un frontón UANDO en 1981 se produjo el ataque de Tejero y sus cómplices contra la legalidad y la democracia españolas no hubo discrepancias: todos los partidos lo consideraron un acto golpista, merecedor del encarcelamiento inmediato de sus promotores. Por su puesto la misma unanimidad imperó entre los comentaristas. Ningún opinólogo dio cuartelillo a los golpistas. Lo que ocurría es que en aquella sociedad imperaba el consenso sobre la necesidad de defender los pilares constitucionales de la flamante democracia española, que han funcionado estupendamente (a pesar de que el actual partido comunista, ese de niños bien de chalet serrano, los cuestiona de manera resentida e ignara) En 2012, Artur Mas, con serios problemas domésticos debido al gasto alocado de la Administración catalana, inicia una huida hacia adelante. Aunque jamás había sido separatista, lanza desde la Generalitat una campaña hacia la independencia sufragada con fondos públicos, el hoy celebérrimo, provinciano e insufrible procés Lo hizo por dos motivos: para camuflar con un velo sentimental su incompetencia en la gestión, y porque sabía que el malestar por la resaca de la crisis económica era intensísimo y aportaría adeptos a su causa. Mas y sus acólitos lanzan un golpe de Estado, pero lo van haciendo a cámara lenta. La consecuencia es que a diferencia de la ágil reacción que cercenó de cuajo la asonada de Tejero, esta vez la sociedad, los jueces y los partidos españoles remolonean. No parecen conscientes de que está en marcha una embestida frontal contra la legalidad constitucional y la unidad de la nación. Ante la escalada de Mas se registran dos reacciones. La del Gobierno de Rajoy es la pasividad: esperar a que todo reviente para actuar. La de la izquierda y sus medios es todavía peor: proponen palanganear con los golpistas, en lugar de frenarlos, para lo que se aferran a una balsámica palabra, diálogo En 2016 y comienzos de 2017, cuando hasta un ciego veía venir la traca final del golpe, el PSOE y sus medios afines seguían sosteniendo que la mitad de la culpa en la crisis separatista era del nefando Rajoy, que se niega a abrir un diálogo, cuando un problema político debe tener una solución política Lo falaz de esa tesis se percibió cuando hasta el PSOE se vio obligado a sumarse al 155 para parar el golpe de Junqueras y Puigdemont. Pero el entreguismo de la izquierda ante el golpismo aún nos reservaba otro capítulo: Sánchez. Primero cometió la infamia de apoyarse en los votos de los enemigos de España para ocupar el poder. Después, ya en La Moncloa, abrió un diálogo imposible, que ha acabado en desorden y amenazas crecientes, pues se vuelve a repetir lo evidente: no se puede hablar con un frontón. Si la sociedad española, sus partidos y sus líderes de opinión cerrasen filas contra los separatistas, si la izquierda no hubiese incurrido en la felonía de darles oxígeno, el problema del independentismo estaría ya en vías de solución, o muy mermado. Ese es el imperdonable legado del PSOE de Sánchez y Podemos, que con sus milongas pamplineras se han convertido en los mejores aliados de los peores enemigos de su país. C HORIZONTE RAMÓN PÉREZ- MAURA ESA XENOFOBIA PERMISIBLE... ¿En qué democracia del mundo se pide al ganador de unas elecciones que abandone ese territorio? IVIMOS en un constante grito de denuncia contra la xenofobia, real o supuesta. Se denigra como tal a la política que niega el derecho de entrada en un país a cualquier ciudadano extranjero que desee hacerlo. Uno de los primeros gestos del gobierno bonito fue el de abrir las puertas al Aquarius, lo que prometía ser el símbolo de una nueva época que recibió innumerables felicitaciones ante el tiempo renovado que se abría ante nosotros. Cuando semanas más tarde se denegó al Aquarius un segundo atraque con idéntico pasaje, o cuando el ministro Grande- Marlaska tuvo que cambiar su actitud en nuestra frontera africana y practicar deportaciones en caliente, nadie criticó a ese Gobierno. Porque por supuesto que eso no es xenofobia, pero que no haya la menor duda: si lo hubiera hecho un Gobierno de derechas sería nazismo puro. En los últimos días hemos visto otro ejemplo de una xenofobia canónica y reiterada. La expresidenta del Parlamento de Cataluña, Nuria de Gispert, hoy día presidenta del partido Demócratas de Cataluña, formación independentista escindida de Unió, el partido de Durán Lleida, ha vuelto a decir a Inés Arrimadas que siempre hace un discurso derrotista. ¡Se debe de encontrar muy mal en Cataluña! ¡Debe añorar su pueblo! ¿Quién la V obliga a estar aquí? Queda claro que para Gispert una persona asentada en Cataluña desde hace una década, que llegó allí con 27 años, hablando ya un poco de catalán, que se había esforzado en aprender en su infancia en Jerez de la Frontera, es una extranjera indeseable. ¿Puede alguien darme un ejemplo más nítido de xenofobia y de negación de la democracia? Una presidenta de un partido político marginal en una región española pide que abandone esa región la mujer que ganó las elecciones. Y lo pide porque no nació allí. Habrá que reconocer que no ha generado un aluvión de denuncias por xenofobia. Porque ésta parece algo tolerable cuando se practica contra ciudadanos españoles por parte de los independentistas poseidos de una cierta superiodad moral. Ahí no aprecian xenofobia los partidos de la izquierda española ni los medios afines. Estos aliados del Gobierno del doctor Sánchez tienen barra libre. Y esto nos lleva a una senda que sólo puede acabar muy mal. Porque cuando al ganador de unas elecciones se le intenta expulsar del terriorio en el que la mayoría del electorado optó por esa persona, el estallido violento se está gestando. ¿Acaso cree alguien que las presiones contra una persona como Arrimadas pueden consentirse? ¿En qué democracia del mundo se pide al ganador de unas elecciones que abandone ese territorio? Pero todos sabemos que la Comunidad Autónoma de Cataluña está en manos de totalitarios xenófobos que tienen casi en silencio al Parlamento porque no quieren que se oigan las voces de Arrimadas o de la figura ascendente, Alejandro Fernández, que constantemente ponen en evidencia la mentira de Torra y toda su patulea. Una falsa democracia en la que la televisión de la comunidad autónoma es la mayor máquina de intoxicación y propaganda que existe en ninguna democracia del mundo digna de ese nombre. Es más, esa Corporación Catalana es el modelo perfecto de cómo son las radiotelevisiones en las democracias... populares. O como era la propaganda de la Alemania nazi. Pero con el doble rasero tan habitual y característico de la izquierda española, con su posesión de la verdad sin derecho a ser cuestionados, ellos no ven la xenofobia ni entre sus aliados.