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8 ENFOQUE SÁBADO, 6 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es ABC EFE Murad y Mukwege, Nobel de la Paz Una paz sufrida JOSÉ LUIS RESTÁN El médico Denis Mukwege, nuevo Nobel de la Paz, estrecha la mano a una mujer en la República Democrática del Congo La paz no es una abstracción. Es una experiencia siempre incompleta en esta tierra, que toca todas las fibras de nuestra aventura humana. Por eso resulta especialmente gozoso que sean galardonados con el premio Nobel de la Paz de este año dos personas que han experimentado en sí mismos el daño que provoca su falta y la dura tarea de intentar construirla. La joven yazidí Nadia Murad ha dado testimonio por todo el mundo sobre su secuestro por parte de Daesh, mientras que el cirujano congoleño Denis Mukwege dedica su vida a curar a mujeres violadas en la República Democrática del Congo. El Comité Nobel los ha elegido por la labor que ambos desarrollan contra la violencia sexual como arma de guerra. El doctor Mukwege es fundador del hospital Panzi, en la región oriental de Bukavu, donde ha atendido a casi cuarenta mil mujeres víctimas de violaciones en el contexto de las sucesivas guerras que asuelan la zona. En una entrevista ha contado que la más pequeña que ha operado tenía seis meses, mientras que la más anciana contaba más de 80 años. Tiene claro que la violación es un arma planificada para el genocidio, practicada con un método tan sistemático como horrendo. Nadia Murad lo ha vivido en su propia carne tras ser secuestrada por los yihadistas en su aldea, en el norte de Irak. A continuación se abrió un verdadero infierno en el que cada agresión tenía la finalidad precisa de arrebatarla su humanidad reduciéndola a puro objeto. Pero como ella misma ha contado, cuanto AFP Nadia Murad, la mujer yazidí que fue esclava de Daesh, también ha ganado el Nobel de la Paz más le tocaba el mal, más encontraba en su interior la fuerza de Dios, que jamás la abandonó. Tras conseguir escapar de sus verdugos, Nadia ha recorrido el mundo para relatar la profundidad del mal que experimentó, pero también para testimoniar la fuerza de un Bien, que en ella no pudo ser derrotado. INTERNACIONAL