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ABC MIÉRCOLES, 3 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 49 ABC se debe el empeño? El mundo real nun- nejar el fusil no me gusta. Eso y besar a ca es blanco o negro asevera Nunca Marlene Dietrich en un cabaret son los fue azul o rojo como nos lo han pinta- momentos que más placer me han do siempre. Los dos bandos tenían am- dado se deleita Pérez- Reverte. bigüedades, contradicciones, crueldaTantas anécdotas esconden una crídes, cometían barbaridades. Visto des- tica al papel de los intelectuales que de fuera está clarísimo: República buena, no pisaban el frente, que iban de visita franquismo malo. Nadie lo duda. Pero para hacerse fotos. En los dos bandos cuando te acercas a los seres humanos, denuncia. Toda guerra tiene un proa los intereses y las ambiciones, las lu- blema, y las civiles más, y es que se aprojurias y los rencores, los ajustes de cuen- pian de ella los intelectuales. La guerra tas, los asesinatos, todo eso deja de es- la hicieron los desgraciados, en ambos tar tan claro. Ahí es donde se mueven bandos, y el intelectual se adueña de mis novelas. Es un desafío interesante, ella, pasa a la memoria histórica. No teincluso estimulante, no solo para mí, nemos los rostros de los combatientes también para el lector concluye. en el Ebro o en Belchite, tenemos los de ¿Pero el Guernica le gusta? No Alberti, Miguel Hernández, de Sánchez está mal dice con convicción Hay cua- Mazas o Dioniso Ridruejo. Al final es dros de Picasso que me gustan más. Pero una injusticia histórica. Ocurre en tohay una cosa clara, Picasso nunca vio dos los países del mundo. Cuando estauna guerra. Lo dice Falcó ba en Sarajevo allí iba a y lo dije en El Pintor de hacerse la foto Henri- Levy, batallas El Guernica no Susan Sontag o incluso es un cuadro de guerra, es Juan Goytisolo Injusticia una alegoría que Picasso La falsa seguridad La guerra la hace. Hay más guerra en el cuadro de Paul Nash Otro aspecto queda claro hicieron los Estamos construyendo desgraciados, pero en Sabotaje vivimos sin un mundo nuevo de 1918, los intelectuales se ser conscientes de que un paisaje desolado de árnuestro mundo nunca ha apropian de su boles desmochados entre dejado de estar en guerra. memoria trincheras. Lo que pasa es En el café Les Deux Maque el Guernica tiene gots, Pérez- Reverte advieruna carga simbólica alegórica especta- te a los periodistas: Los que estaban cular que lo ha hecho inmortal Y se- refugiados en París creían que estaban ñala detalles, como que Picasso no dejó a salvo, aunque lo que acechaba en Aleel París ocupado por los nazis. Siguió mania era muy gordo. La gente vivía una trabajando sin interrupción. Resulta in- ficción parecida a la que vivimos ahoquietante recordarlo. ra. Mucho cuidado porque en el café en el que estamos nosotros, en 2018, el día Intelectuales, fama y fotos menos pensado te vienen los nazis y te En Sabotaje los lectores hallarán a hacen una noche de los cristales rotos, viejos amigos con los nombres cambia- o dos. Auschwitz siempre está ahí dos. Además de Picasso hay un fanfaNo queremos ver las luces de alarma. rrón que nos recuerda tanto a He- Nos comportamos como si fuésemos mingway, y otro intelectual digamos in- invulnerables, eternos, inatacables, hastachable, trasunto de Malraux al que ta que llega Mohamed Atta. Europa ha Falcó hará la vida imposible por mu- tenido 50 años de un oasis extraordinachas razones. Les cambia los nombres riamente peculiar. Pero se ha terminapara cambiar su peripecia libremente. do. Las luces se están apagando. La claA Hemingway le pega Falcó una sucia se media desaparece, los ricos son más paliza en los servicios. ¿Por qué? Se la ricos, los pobres están cabreados, viedebía, tengo cuentas pendientes con él ne una crisis más gorda que la anterior alardea un tanto Es un novelista for- y no la queremos ver Puede parecer midable. Para mí su mejor libro es Pa- fácil, pero no lo es: una novela de espías rís era una fiesta Pero era un fanfarrón. que nos inquieta y nos abre los ojos Yo he hecho más guerra que Hemingway, mientras nos entretiene. Tal vez vivisé lo que es la guerra. Ese presumir de mos en esa falsa seguridad de la Unión cómo se comía las balas sin pelar, de Europea, que sería un nombre magnícómo enseñaba a los milicianos a ma- fico para una compañía de seguros. En el estudio de Pablo Picasso Falcó tendrá que colarse en el estudio parisiense de Pablo Picasso, donde el artista ultima el Guernica alegato contra el bombardeo de la localidad y gran acto propagandista para la república en la Exposición Internacional de París. Cómo puede cumplir la misión de sabotear el cuadro sin cambiar la historia es uno de los más interesantes momentos de la novela. Memoria histórica y guerra real La presencia de intelectuales que no pisaron las trincheras del frente y que se adueñaron de la memoria histórica de la guerra indigna a Pérez- Reverte, que recuerda que Alberti paseaba con una pistola al cinto por Valencia y se fotografiaba con milicianos. Ocurrió en los dos bandos, denuncia el escritor, Alberti posa con milicianos y es una injusticia histórica. Picaso pintando el Guernica