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40 SOCIEDAD MIÉRCOLES, 3 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es conocer ABC Devastación y hedor a muerte Una imagen de satélite muestra la bahía de Palu, la más afectada por el seísmo Un barco varado en la costa después del tsunami que golpeó la isla de Célebes y sus alrededores REUTERS Un territorio arrasado Palu, zona cero del tsunami de Indonesia ABC llega hasta la ciudad más castigada por el seísmo y el tsunami, que sigue sin electricidad ni agua y sacando cadáveres de entre los escombros PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A PALU (INDONESIA) L a devastación se aprecia a vista de pájaro cuando el avión, batiendo ruidosamente sus hélices, desciende por la bahía de Palu para aterrizar en su aeropuerto, donde la torre de control resiste a duras penas resquebrajada por el potente terremoto del pasado viernes. El seísmo, de magnitud 7,5, desató un tsunami con olas de hasta seis me- tros que barrieron con todo lo que encontraron a su paso. Desde el aire, una enorme mancha de tierra y escombros revela el rastro destructor del tsunami, que golpeó con rabia la costa acelerado como si hubiera disparado por un cañón por la alargada estrechez de la bahía. Nada más aterrizar, la bienvenida a la catástrofe la dan los Hércules del Ejército indonesio y la multitud desesperada que, acarreando sobre sus cabezas bultos con sus escasas pertenencias, aguardan a pie de pista para subirse a estos aviones de transporte y salir por fin del infierno en de siete y un año y medio, camino de los Hércules C- 130 que traen ayuda humanitaria y se llevan a los evacuados en grupos de 70. Sacudida por una doble catástrofe natural, primero un terremoto y luego un tsunami, Palu es la zona cero de esta nueva tragedia que asuela a Indonesia. Al menos de momento, ya que todavía quedan varias localidades vecinas a las que no se ha que se ha convertido su ciudad. Sin podido llegar porque las carreteras electricidad ni apenas comida ni agua, están cortadas por corrimientos de algunos llevan esperando ya cuatro tierra. Sin comunicaciones telefónio cinco días y no ven el momento de cas, las autoridades temen que en dimarcharse. Todavía quedan heridos chos lugares haya miles de muertos, que, enganchados a sus botellas de pero no se sabrá hasta que los equisuero, son evacuados en camillas, an- pos de emergencia lleguen en los prócianos que son ayudados a andar por ximos días. De momento, el último sus nietos y, sobre todo, muchos ni- balance oficial de víctimas mortales ños a los que sus madres protegen del asciende ya a más de 1.200, la mayoría en Palu. sol con sus velos. Esta mañana (por ayer) han enDoble catástrofe natural contrado el cadáver de mi madre y, Hemos estado esperando un día y esta tarde, el de mi sobrina cuentan a este periódico las hermedio y por fin podemos manas Diana y Alde Tapartir hacia Macasar Drama que siguen se congratula Ari, un Viví el tsunami kko, su padre y abuscando a otra sofuncionario municipal entre los de 38 años, refiriéndose del Índico en 2004, brina del que todavía escombros de la casa faa la capital de la provincia de la isla de Célebes, tengo pesadillas, y miliar. Ubicada a menos de cien metros del mar a dos horas de vuelo. Sin ahora me ha en el barrio de Besusu, poder ocultar su alegría, tocado este al este de Palu, fue enva acompañado por su terremoto gullida por el tsunami, esposa y sus dos hijos,