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46 CULTURA MARTES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Y al cuarto día Hollywood aterrizó en el Festival de San Sebastián Ryan Gosling, Claire Foy y Timothée Chalamet traen el glamur a La Concha FERNANDO MUÑOZ SAN SEBASTIÁN Van Groeningen, Cuerda y Sarmiento Tragedia, melodrama y comedia, todo desorbitado OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN Aterrizó Ryan Gosling en San Sebastián como Neil Armstrong en la Luna: un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para el festival. Por fin, las estrellas más brillantes de Hollywood se dejaron ver en un festival que tiró en sus tres primeros días de nombres españoles. Los Ricardo, Rodrigo e Icíar dieron paso a tres de los actores más populares del momento: Ryan Gosling y Claire Foy, que presentaron First Man la vida y obra del primer hombre en pisar la Luna; y Timothée Chalamet, que protagoniza la película de Sección Oficial Beautiful boy Ryan Gosling lideró esta pequeña delegación de Hollywood que paseó por San Sebastián dejando más mandíbulas desencajadas que si hubiera aterrizado un extraterrestre en la Concha. Quizá este punto de su biografía, el de ir por ciudades de presentación en presentación, sea uno de los pocos que comparte con el astronauta al que da vida en la cinta de Damien Chazelle: Armstrong dejó de volar porque le consideraban un tesoro nacional y se dedicó a hacer giras por el mundo dando conferencias... Se convirtió en un personaje público explica el intérprete, de 37 años, desde una de las suites del María Cristina, que dejará en la próximas horas en busca de otro destino: Me gustaría volver a la ciudad en otro momento, solo la he visto desde una ventana lamentó. Lo mejor para contrarrestar una tragedia aparatosa es una comedia aparatosa y, entre medio de ambas, un aparatoso melodrama, y todo eso es lo último que ha ofrecido la estantería del festival: la tragedia familiar de Beautiful Boy de Felix Van Groeningen; la descarriada comedia Tiempo después de José Luis Cuerda, y la folletinesca Le cahier noir de Valeria Sarmiento. Beautiful Boy es una película terrible y basada en las memorias de sus protagonistas, un joven atrapado en la condena perpetua (y no revisable) de la más profunda drogadicción, a la metanfetamina, y el trayecto angustioso que recorre su padre hasta que decide quitar, ya resignado, de las paredes de la casa familiar las fotos de su hijo. Lo fastuoso de la película reside en la alternancia del irresoluble presente con los lamparazos del pasado, los recuerdos de un padre junto a su maravilloso hijo pequeño, flashback de tiempo feliz que araña aún más los deshechos de vida presente. Tal vez a un espectador le sobre esa aparatosidad, pero nunca, seguro, a un padre. El joven y popular actor Timothée Chalamet y el veterano Steve Carell ponen tanto soporte emocional a sus interpretaciones que es difícil no advertir una sobredosis de sentimientos y sacudidas, pero se trata sin duda de una película que sabe de lo que habla, y produce mie- do escucharla y pánico vivirla. El melodrama de Valeria Sarmiento tiene su gracia, aunque uno se percate de que el título, adaptación de la novela de Camilo Castelo Branco, se le escape vivo a la directora y el cuaderno negro siga igual de negro al final. Cuenta las vicisitudes, dignas de una serie, de unos cuantos personajes en la Europa de los años previos a la Revolución francesa, y posee dos cualidades infalibles: una voz en off monótona que te explica lo que ya ves y una vocación de culebrón a la vieja usanza, con hijos ilegítimos, relaciones perversas, secretos del pasado, confesiones, veneno fácil, idas y vueltas en carroza, amores imposibles... Todo ambientado y redicho, todo apasionado y frágil. La película de José Luis Cuerda está fuera de la competición y fuera también de la horma (en la línea dislocada de Amanece que no es poco pues ocurre en el 9177, mil años arriba o abajo. Futurismo de carretón y ciencia ficción de mentirijillas, pues se supone una alegoría de cualquier tiempo sobre los tópicos de los ricos, los pobres, el poder y la gloria. No hay ni un segundo sin un chiste, lo cual complica reírlos todos, incluso solo algunos, y el tono extravagante y la metáfora fácil y sangrienta son sus armas. Hay más actores célebres aún que chistes, y todos se divierten una enormidad dentro de la pantalla: fuera de ella hay que encontrar la postura cómoda para que pase lo mismo. Figura icónica Entre tanto, se dedicó a alabar a su personaje y el reto que supuso saber que los hijos de Armstrong verían la película: Era una figura absolutamente icónica, pero la película revela el hombre detrás del mito. El mayor desafío era honrar su legado ante sus hijos, era sobrecogedor aseguró un actor que dedicó toda la mañana a atender a los medios. No han sido tantas entrevistas, algunas pocas decía con cara de agotamiento al entrar en la habitación escoltado por tres personas de su equipo. Su compañera de reparto, Claire Foy, estuvo más entregada a la causa. Quizá porque no está acostumbrada a que le roben el protagonismo, la intérprete que da vida a Isabel II en The Crown de la que mantiene el gesto cuando sorbe el té y come un pastel frente a los periodistas tiró de encanto y contestó las preguntas con frases completas y reflexionadas, lo que ayer parecía un logro. En esa época, la mujer se quedaba en casa apoyando a su marido, pero en esta relación Janet Armstrong rompió moldes: era valiente, supo entender lo que Neil hacía, fue a la universidad... No se quedó en casa poniendo coladas reflexionó la intérprete, de 34 años, sobre Janet, a la que no conoció porque murió días antes de que se uniera al proyecto. ni mostrar síntomas de expresividad: Quienes dicen eso es porque aún no la han visto Asunto zanjado. Ryan Gosling y Claire Foy, junto con Timothée Chalamet, la tercera estrella del día en San Sebastián, son el presente y sobre Ryan Gosling Y apareció Trump todo futuro de la indus Me gustaría Aunque últimamente los tria. Entre los tres suman periodistas buscan la pre- volver a la ciudad la edad de Agnès Varda, gunta sobre Trump para en otro momento, que el año pasado recibió solo la he visto asegurar un titular llamael premio Donostia y el tivo, ayer, al menos, estaOscar de honor. Y aunque desde una ba justificada. El presiGosling y Foy fueran los ventana dente de Estados Unidos más jaleados, Chalamet y senadores republicanos es el nombre del momencomo Marco Rubio calificaron de an- to en Hollywood tras explotar con Call tiamericana la película por no mos- Me by Your Name que le supuso la notrar el momento en el que clavan la ban- minación a mejor actor. Aún así, a sus dera en la Luna. Un detalle que Ryan 22 años, todavía no se lo cree: Soy fan Gosling despachó sin cambiar el gesto del cine y de los actores, es surrealista EFE Timothée Chalamet, ayer en el festival