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ABC MARTES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 41 además de varios heridos. Al día siguiente, la Policía detuvo a Dixon. Pero él se quedó tranquilo. ¿Cómo no estarlo cuando la zona estaba llena de testigos? Más tranquilo se quedó cuando a los dos días el autor del asesinato confesó ante las cámaras de una televisión local. LaMarr Scott, que tenía 19 años, explicó que él había disparado y que la razón por la que Torriano murió es porque él no había logrado controlar la automática ¡Caso cerrado! Sorprendentemente, Scott no fue ni detenido cuando, acompañado del padre de Valentino, se entregó a la Policía. Compañeros de celda El fiscal Chris Belling se inventó un extraño argumento de que los padres de Valentino estaban presionando a LaMarr Scott para que confesara falsamente explica Marc Howard a ABC. También que, de alguna manera, Valentino dirigió sus confesiones a lo largo de los años Un argumento difícilmente sostenible pero que sirvió para encarcelar a Dixon. Scott ha reconocido siempre ser el autor del crimen. También el pasado miércoles ante la corte que dejó libre a Dixon. Ironías del destino, dos años después de los hechos, Scott se convirtió en compañero de prisión de Valentino por dejar tetrapléjico a un adolescente en otro tiroteo. El tiempo pasaba y Dixon se pudría en la cárcel. Había estudiado arte en el instituto y sus dotes para dibujar le servían para evadirse. Con pinceles y pinturas prohibidos en prisión, Valentino se apañaba con lápices de colores. Inopinadamente, su suerte empezó a cambiar el día en que el alcaide (o el director del penal donde estaba recluido) le pasó una foto del hoyo 12 del Augusta National, el campo en el que se celebra el famoso campeonato de golf, y le pidió que lo dibujara. Fue el primero de cientos de dibujos de golf que hizo Dixon. La hierba, el cielo y el agua de esos paisajes le hacían sentirse mejor. Envió algunos de ellos a la revista especializada Golf Digest Y en 2012, fue Golf Digest la que hizo un reportaje sobre él y puso el foco mediático sobre el caso. La hija de Dixon, Valentina, recaudaba fondos vendiendo los dibujos, pero su padre languidecía entre apelaciones rechazadas y perdones que nunca llegaban. Hasta que las tres alumnas de Georgetown encontraron petróleo. Durante la entrevista que hicieron al fiscal del caso, Chris Belling, este se mantuvo inmutable. Pero soltó una bomba: los análisis de pólvora en la ropa y las manos de Dixon habían dado negativo. Nunca lo comunicó a la defensa, algo a lo que están obligados desde una sentencia del Tribunal Supremo de 1963. Su hallazgo fue fundamental para que, desde el pasado miércoles, Valentino Dixon sea un hombre libre. El curso de Georgetown ha buceado en la presunta inocencia de decenas de casos y los responsables del curso aseguran que el de Dixon no será el último. Dixon, entre Fragonas e Goonetillake, que arrancaron al fiscal una prueba vital que no presentó en el juicio ABC Alumnas de Georgetown sacan a un inocente de prisión 27 años después Un abogado y un profesor codirigen un curso que bucea en casos de aplicación dudosa de la Justicia CARLOS PÉREZ CRUZ CORRESPONSAL EN WASHINGTON Valentino Dixon es un hombre afortunado. Puede sonar irónico, pero es así. Lo es a pesar de que la Justicia estadounidense le ha mantenido entre rejas durante 27 años. Entró en la cárcel con 21 para pasar allí el resto de su vida por un crimen que no cometió y salió libre hace tan solo unos días. De no haberse producido un giro de guion, a Valentino le faltarían todavía doce años para poder solicitar la libertad condicional, su única rendija al exterior de la cárcel durante casi tres décadas. Dixon ha tenido suerte porque en Estados Unidos ha habido y hay otros encarcelados en su misma situación. Solo en los dos últimos años, más de 300 presos han salido en libertad después de que se revisaran sus condenas más a fondo. Son las cifras que maneja Marty Tankleff, un abogado muy sensibilizado con la causa, ya que pasó otros 17 años en la cárcel por un doble asesinato que tampoco cometió: el de sus propios padres. Tankleff salió libre en 2007 y ahora, junto a Marc Howard, profesor en la Universidad de Georgetown, trabaja para ayudar a personas que consideran injustamente encarceladas. Los casos Uno de los dibujos que el reo pintó en la cárcel para aliviar su pena con su gran pasión: el golf de éxito son escasos porque, según el tado crucial para cambiar el curso de docente, en Estados Unidos los fisca- los acontecimientos. les casi siempre se oponen a liberar a alguien aunque se haya probado que fue Con antecedentes condenado de manera errónea La pesadilla de Valentino Dixon empeLos dos hombres, Marty y Marc, que zó de madrugada el 10 de agosto de 1991 se conocen desde la infancia, dirigieron en Buffalo, Nueva York. Estaba comhace unos meses en Georgetown un cur- prando cerveza cuando oyó unos disso entre universitarios paros. Salió a la calle a micuyo objetivo es estudiar rar y, al ver la escena, coConfesión casos de condenados que rrió a su coche. Valentino Dixon tenía un llevan años clamando por estaba en libertad bajo veredicto de su inocencia. En uno de fianza por tráfico de coellos, el de Dixon, se con- culpabilidad sobre caína y no quería problesu cabeza pese a mas. Se había producido centraron Julie Fragonas, Isobella Goonetillake y que el responsable una pelea que acabó a tiNaoya Johnson, tres alumconfesó el crimen ros y dejó una persona nas cuyo trabajo ha resulmuerta, Torriano Jackson,