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28 INTERNACIONAL MARTES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es internacional ABC Trump aplaza el cese del vicefiscal que planteó inhabilitarle Rosenstein presentó su dimisión y será recibido por el presidente el jueves DAVID ALANDETE WASHINGTON El último obstáculo que le impide a Donald Trump sacudirse de encima la investigación de la trama rusa presentó ayer su dimisión. El número dos del Ministerio de Justicia, Rod Rosenstein, acudió por la mañana a la Casa Blanca con el ofrecimiento de marcharse antes de que le despidieran, después de que el fin de semana se supiera que había circulado la posibilidad de grabar al presidente para inhabilitarlo por incapacidad. Trump, que se encontraba en Nueva York preparando su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas de hoy, no aceptó la renuncia de forma inmediata y acordó hablar personalmente con Rosenstein a su regreso a Washington, el jueves. Rosenstein, vicefiscal general, es el encargado de supervisar las pesquisas sobre los contactos de la campaña de Trump con diversos funcionarios rusos. Los colaboradores más estrechos del presidente le han recomendado a este que rehuse cualquier cambio drástico en su Ministerio de Justicia justo cuando la investigación de la trama rusa llega a su final y a poco más de un mes de unas elecciones legislativas en las cuales los demócratas podrían lograr una mayoría en la Cámara de Representantes suficiente como para iniciar el proceso de impeachment o recusación. La Casa Blanca vuelve al caos de dimisiones y conspiraciones propio de la Administración Trump. El puesto de lugarteniente de Rosenstein está vacante y a este podría sustituirlo el procurador general, Noel Francisco. El fiscal general (ministro de Justicia) Jeff Sessions, se recusó de la investigación de la injerencia de Rusia el año pasado, por sus contactos con el embajador de ese país en Washington, Sergei Kisliak. Trump ha hecho circular la posibilidad de despedir también a Sessions. Esta sería la solución idónea para el presidente, que ha declarado en repetidas ocasiones que se cree víctima de una caza de brujas que investigaba el escándalo del Wartergate, Archibald Cox. Nixon dimitió 10 meses después. Rosenstein, que el año pasado eligió a Mueller para investigar la campaña de Trump, ha resistido las presiones del presidente para despedirle. Hace un año, el aún vicefiscal general dijo en una comparencia ante el Senado que no ve motivos para su destitución: Si hubiera un motivo legal para ello ya lo hubiera hecho De momento, el fiscal especial, un respetado director del FBI con George W. Bush y Barack Obama, ha presentado cargos contra 33 personas, algunos de ellos colaboradores directos de Trump como su jefe de campaña Paul Manafort o el exasesor de Se- guridad Nacional Michael Flynn. La relación de Trump con Rosenstein quedó rota menos de un mes después de que el presidente le eligiera para el cargo, en abril de 2017. En dos días, a petición de Trump, el nuevo vicefiscal general le envió un memorando recomendando el despido del director del FBI James Comey por su deficiente gestión de la investigación del uso de una cuenta de correo personal por parte de Hillary Clinton cuando era ministra de Exteriores. Trump desEl vicefiscal general, Rod Rosenstein pidió a Comey, pero en varias entrevistas admitió que el memorando de Rosenstein era una mera excusa, ya que tenía la decisión tomada desde que supo que el FBI investigaba su conexión con Rusia. En menos de un mes, Rosenstein puso la investigación de la trama rusa en manos de Mueller. ¡Me está investigando por despedir al director del FBI el hombre que me dijo que despidiera al director del FBI! ¡Caza de Brujas! dijo Trump en Twitter, en referencia a Rosenstein. El viernes, el diario The New York Times reveló que varios memorandos oficiales del FBI recogen declaraciones de Rod Rosenstein explicando sus planes de grabar secretamente a Trump, recabando motivos para aplicar la enmienda 25 de la Constitución, que contempla la deposición del presidente por su propio Gobierno. Protestas contra el juez Brett Kavanaugh, ayer, ante la puerta de la senadora Susan Collins REUTERS NUEVA DENUNCIA DE UNA EXCOMPAÑERA DE LA UNIVERSIDAD El presidente apoya a Kavanaugh a pesar de una segunda acusación D. ALANDETE WASHINGTON La sombra de Watergate Estas maniobras recuerdan a las de Richard Nixon en 1973, cuando el entonces presidente forzó la dimisión de su fiscal general, Elliot Richardson, y su lugarteniente, William Ruckelshaus, para que el procurador general, Robert Bork, despidiera al fiscal especial Donald Trump y el Partido Republicano mantuvieron ayer su apoyo al juez Brett Kavanaugh, candidato a ingresar en el Tribunal Supremo, a pesar de que son ya dos las mujeres que le acusan de conducta inapropiada hace cuatro décadas. Es muy probable que esta sea una de las campañas más excesivas e injustas que un candidato haya sufrido nunca dijo Trump en declaraciones a los medios. Una compañera de Kavanaugh en la Universidad de Yale, Deborah Ramírez, acusó el domingo al juez de haberle enseñado sus genitales en una fiesta en 1983, cuando ambos tenían 18 años. Antes, la profesora Christina Blasey Ford había enviado una carta a los demócratas en el Senado en la que denunciaba que en 1982 Kavanaugh había intentado desvestirla tras tumbarse encima de ella en otra fiesta. Él tenía entonces 17 años y ella, 15. Los republicanos en el Senado, que debe confirmar a Kavanaugh, prevén una votación a partir del jueves, el día en que la profesora Ford testificará en su contra en la comisión de Asuntos Judiciales. La jubilación del juez Anthony Kennedy ha dejado vacante el noveno puesto en el Supremo, la más alta instancia judicial del país, responsable de decisiones trascendentales como el final de la segregación racial o la legalización del aborto. Kavanaugh ha negado categóricamente las acusaciones. Se trata, simple y llanamente, de un libelo dijo en un comunicado el domingo. Los demócratas en el Senado han pedido que se aplacen las vistas y que Trump elija a un sustituto cuanto antes.