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14 OPINIÓN TIEMPO RECOBRADO MARTES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC PEDRO GARCÍA CUARTANGO A los cuatro vientos CIS mensual Licencias VTC SARTRE Y CAMUS Rompieron por defender dos proyectos políticos que les alejaban ACE unos días volví a ver La Chinoise, la película de Godard en la que parodia a un grupo de jóvenes maoístas que defienden el uso de la violencia para hacer la revolución en la sociedad burguesa. No me había dado cuenta hasta ahora de que el guión del filme, estrenado en 1967, está inspirado en Los demonios de Dostoievski, el mejor retrato que jamás se ha escrito del nihilismo. Hay un personaje secundario en la película que me fascina: es Francis Jeanson, que encarna su propio papel de profesor universitario en una conversación en un tren con una de las jóvenes protagonistas, la actriz Anne Wiazemsky, que luego sería la pareja de Godard. Contra la apología del terror que hace la chica, Jeanson propugna el uso de vías pacíficas para defender al proletariado y argumenta que la Revolución tiene que estar sustentada en la razón. Amigo y discípulo de Sartre, había apoyado la causa de la independencia argelina y, por ello, se había mostrado indulgente con los métodos violentos de los rebeldes. Diez años más tarde, ése no era el punto de vista de Jeanson, que había publicado en Les temps modernes en 1957 un demoledor artículo contra Albert Camus por oponerse a la violencia indiscriminada del Frente de Liberación argelino y por sostener que ningún objetivo político justifica que se pisoteen los derechos humanos. El pliego de cargos de Jeanson había sido inspirado por Sartre, alma mater de la publicación, por lo que Camus se enfureció al leerlo y decidió romper con su antiguo y querido amigo. El propio Sartre escribió un segundo artículo en favor de las tesis de Jeanson, despejando cualquier duda sobre su posición. Camus nunca se lo perdonó y murió sin hacer las paces con Sartre, aunque se volvieron a dar ritualmente la mano. Ambos intelectuales, unidos en la Resistencia de los nazis y por sus afinidades filosóficas, rompieron por defender dos proyectos políticos que les alejaban. Sartre justificaba la necesidad del comunismo porque sostenía que era una ideología que servía para mejorar la condición de los obreros y los débiles frente al capitalismo, mientras que Camus no aceptaba los crímenes del estalinismo y la negación de la libertad en la URSS. En una ocasión, le dijo a Sartre que, si los comunistas llegaban al poder en Francia, él lucharía contra ellos mientras que su interlocutor iría a la cárcel. Jeanson era, como Merleau- Ponty y otros muchos intelectuales, un comunista que creía que los excesos de la dictadura del proletariado podían ser pasajeros y disculpables en función de la justicia de la causa. Pero se equivocaba, al igual que Sartre. Su mayor error no fue la defensa de esos ideales sino la ceguera ante las consecuencias de una ideología que obviaba que el fin nunca justifica los medios. Camus creía en una ética de las convicciones y Sartre pensaba que un bien superior podía servir de excusa a la iniquidad. El tiempo le ha dado la razón a Camus, como se la dio por fin Jeanson en la película de Godard. Minuto y resultado del Gobierno de Sánchez Como cuando la Liga está al rojo vivo y circula el clásico y tópico minuto y resultado el CIS de José Félix Tezanos, cocina de autor, va a echar los restos para realizar un barómetro mensual de intención de voto, inédito desde hace dos décadas. Hoy mismo se publica la encuesta de septiembre, marcador electrónico que servirá de guía al Gobierno para decidir el final de la legislatura y que, con la aquilatada experiencia de Tezanos como manijero sociológico, garantiza una lectura personalizada de la opinión pública. Los taxistas vuelven a calentar motores Incómoda para Fomento cuyo único plan es quitársela de encima y trasladársela a las comunidades autónomas la patata caliente de la guerra del taxi está muy lejos de enfriarse. A pocos días de que el Gobierno presente su real decreto sobre el sector, taxistas y plataformas de VTC rechazan negociar por su cuenta y alertan, divididos, de las consecuencias de un traspaso de competencias que puede derivar en caos administrativo, revanchas políticas, conflictividad social y cuantiosas indemnizaciones. El Ejecutivo del diálogo y la normalización no quiere problemas. Prefiere transferirlos. H CARTAS AL DIRECTOR Soy el presidente Yo también soy el presidente de mi casa, lo soy por edad y prestigio, que me he forjado a lo largo de los años; pero eso no quiere decir que pueda hacer lo que me dé la gana, pues estoy sujeto a las normas que paulatinamente se fueron creando a lo largo de los años, todas mis decisiones son consensuadas entre todos los que vivimos bajo el mismo techo, jamás hice valer mi condición de veteranía o cabeza de familia para forzar a los demás a claudicar a mis decisiones o pretensiones. Nuestro presidente del Gobierno recuerda en cada paso que da que él es el presidente de Gobierno, como si con ello quisiera indicar que tiene el derecho sobre todos los derechos; un presidente de Gobierno que entró en La Moncloa por la claraboya solo tiene los derechos que le da nuestra Constitución, entre ellos convocar elecciones para saber si los españoles lo quieren como tal. JOSÉ SANMIGUEL RAMOS MADRID acciones judiciales; La Moncloa interviene arropando (insólita actuación pública ante una cuestión personalísima) la oposición pide explicaciones ante las Cámaras, y parece que no tendrá otro remedio que darlas, pero, visto lo visto, la explicación será; No hay nada de nada y a esperar que pase el chaparrón. El presidente de los doctores dice que hay motivos para retirar el título; quienes la han leído y entienden afirman que carece de entidad, no ya para un cum laude sino para el simple aprobado. Al doctor se le olvido lo de las acciones judiciales, que podrían haber dictaminado sobre el asunto. ¿Y ahora qué? Un silencio estruendoso mantiene inane a la Universidad Camilo José Cela. Su rector ya debería haber salido en defensa de sus alumnos, de sus profesores, de sus doctores, es decir, de la Universidad. Asombroso. JULIO ORTEGA MADRID dominio sobre la misma de manera ininterrumpida hasta hoy, no sea su propietario. En el caso de la mezquita de Córdoba (en realidad, una catedral desde el siglo XIII) dicho monumento lo recibió el obispado de esta capital andaluza por donación de Fernando III, tras la conquista de la ciudad a los musulmanes (1236) Por cierto, antes de la invasión árabe (711) existió en el mismo lugar Fernando III una basílica, la de San Vicente, que terminó siendo expropiada a los cristianos por el emir Abderramán I. Fue entonces cuando se inició la construcción de la mezquita cordobesa, en la cual se pueden apreciar columnas y capiteles del precedente templo católico. LUIS SOMARRIBA SANTANDER Edificios religiosos Con cierta frecuencia, desde distintas administraciones del Estado detentadas por partidos de izquierda, incluido el actual Gobierno, se viene cuestionando la legítima propiedad de la Iglesia católica sobre sus edificios de culto. Hay que retorcer mucho los argumentos para hacer creer que, por ejemplo, un obispado que construyó una catedral hace siete siglos, ejerciendo el uso y Asombroso Resulta asombrosa la situación en que nos encontramos con respecto de la famosa tesis. ABC acusa y muestra pruebas; el interesado amenaza con Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas.