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MARTES 18.9.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.518 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Otro magnate tecnológico se pasa al periodismo El multimillonario propietario de Salesforce, Marc Benioff, compra Time por 190 millones de dólares JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK IGNACIO RUIZ- QUINTANO LOS ZAPATOS Zapatos de falso charol que hacen piopio y que piden a gritos una piel de cocodrilo P ime quizá la revista con más reputada de EE. UU. tiene nuevo dueño. En una operación que empieza a convertirse en tendencia, la cabecera ha acabado en manos de una de las grandes fortunas tecnológicas. Ben Benioff, fundador de Salesforce, un gigante de los servicios de software, ha sacado la billetera y ha adquirido Time cuyo futuro era una incógnita después de varias operaciones empresariales en el último año. En noviembre pasado, la editora Meredith adquirió el grupo Time Inc. que incluía revistas como la propia Time People Fortune o Sports Illustrated En marzo, Meredith sacó a la venta varias de ellas, incluyendo Time La editora aseguraba que a la famosa revista le sobraban las novias, pero lo cierto es que nadie acababa por dar el paso de cerrar el negocio. Lo ha hecho Benioff, un magnate tecnológico eléctrico y excéntrico incluso para los estándares de Silicon Valley encumbrado con Salesforce, una compañía que proporciona software en la nube a clientes corporativos. La apuesta de Benioff, sin embargo, va separada de su empresa. Es una compra personal, desligada de Salesforce, ejecutada por él y su mujer, Lynne, porque creen en la revista. Benioff reconoció en Twitter el acuerdo después de que The Wall Street Journal adelantara en sus páginas la operación. El poder de Time siempre ha sido su forma única de contar las historias de personas y de asuntos que nos afectan y conectan a todos. Es un tesoro de nuestra historia y cultura aseguró antes de mostrar su T AFP Los Benioff Arriba, Ben Benioff y su esposa Lynee, nuevos dueños de Time respeto por su plantilla y que él y su mujer se sienten honrados de ser acompañantes de esta marca icónica en una indicación de que no buscarán meter mano en las decisiones editoriales. No buscamos inmiscuirnos en las operaciones o en la parte editorial confirmó Benioff a The New York Times Donde los nuevos propietarios podrían tener voz es en la reconversión digital de la revista, que trata de mantener su relevancia social y cultural ante la caída de ventas. Time todavía conserva un poderoso músculo de lectores de su versión imprenta tie- ne cerca de dos millones de suscriptores pero su tirada empieza a contraerse: de los tres millones de ejemplares que repartía el año pasado, ahora está en 2,3 millones. Por el contrario, su audiencia digital se expande: en julio de 2015 contaba con 27,4 millones de usuarios únicos y en el mismo mes de este año ya eran 31,7 millones. Benioff ha reconocido que lee Time desde niño y su pasión y fe por el periodismo tiene que ver con el desembolso de 190 millones de dólares por Time (calderilla comparada con su fortuna, estimada en alrededor de 6.000 millones de dólares) Algo similar a lo que han hecho otros magnates tecnológicos: Jeff Bezos, fundador de Amazon y en la actualidad el hombre más rico del mundo, compró en 2013 el prestigioso The Washington Post Laurene Powell Jobs, la viuda del fundador de Apple, Steve Jobs, adquirió el año pasado una participación mayoritaria en otra cabecera de peso, la revista The Atlantic De momento, han cumplido su promesa de no influir en las decisiones editoriales. Habrá que ver si Benioff, impulsivo y expansivo, también lo hace. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Brazo, m. Pierna adaptada a la guitarra. ara conocer a Pedro Sánchez no hay que leer su Tesis, que no es suya, sino mirar sus zapatos, que parecen un error de Amazon en un paquete de la Cañada Real. Oiga, que yo pedí una tapa de delco para el 1430 y me han traído unos zapatos de Fary. Por cómo calzan los jefes de partido, podemos prever (verbo que no saben conjugar ni Sánchez, presidente del Gobierno, ni Guirao, ministro de Cultura, ni Carmena, alcaldesa de Madrid) los pasos de la partidocracia. Los zapatos de Sánchez, que son de esos de mealegrodevertebueno no son los zapatos de chúpamelapunta de Rivera (estilo conde Fulco, también calzados por Guardiola) Son zapatos de falso charol que hacen piopio y que piden a gritos una piel de cocodrilo. O sea, unos zapatos de Estado, pues por Hobbes sabemos que el cocodrilo o Leviatán es el Estado (cuya amenaza es el cristianismo, lo que entendido por Sánchez, duro de mollera para lo alegórico, es que hay que deshacerse de las cruces) Chao, mi príncipe despide Delcy Rodríguez a Zapatero, relaciones públicas del hamponato venezolano. Frente a la insoportable levedad de los zapatos de Zapatero, que, como está acreditado, no dejan huella ni haciendo footing por la playa, surgen, hambrientos, como dos cocodrilos hobbesianos, los zapatos de Sánchez, ligeramente adelantado el derecho, prueba de que no es el pie de Sánchez el que sabe dónde le aprieta el zapato, sino que es el zapato el que sabe dónde le aprieta el pie de Sánchez. ¿Y los pasos, algunos decisivos, que han dado con nosotros? zapateó Ruano. Esos zapatos llevaron un día a Sánchez a pedir ayuda en Telefónica para que el periódico global no se metiera con él. Son los mismos zapatos que lo llevan ahora a declarar en TV que, como presidente del Gobierno, hará lo que quiera en la Cámara. Donde todo está en una mano situó Hamilton la tiranía, que en este caso son dos pies que en dos andadas han hecho más pedagogía del Régimen que todas las Universidades juntas.