Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
46 CULTURA MARTES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC DE CÓMO PABLO RUIZ SE El Museo D Orsay de París acoge una gran exposición de 300 obras, archivos y fotografías centrada en las etapas azul y rosa del genio Arriba, la obra L Attente (1901) y, a la derecha, Mujer desnuda sobre fondo rojo (196) JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS oy se abre al gran público una macro exposición, Picasso. Azul y rosa (Museo d Orsay) 1.500 metros cuadrados de exposición, 300 obras, acompañadas de archivos, fotografías, consagradas a contar la historia del Picasso que fue, durante un quinquenio decisivo (1900- 1906) el último de los genios del siglo XIX y el primero de los genios del siglo XX. En verdad, en 1900, Picasso solo era Pablo Ruiz, un joven de dieciocho años, que llegaba a París a la Estación d Orsay (hoy convertida en gran museo donde se celebra su obra) formando parte de la selección española presente en la Exposición Universal. Pablo Ruiz se convirtió en Picasso un año más tarde, instalado en un Montmartre que todavía era, por pocos años, el barrio por antonomasia de la bohe- H mia artística, los pintores que llegaban aspirando a conquistar un puesto en la ciudad de la luz y el mercado del arte contemporáneo de la época. Una celestina de armas tomar Picasso pintó en Barcelona La celestina (1904) obra maestra del periodo azul. La vieja que oficia de celestina en un prostíbulo de Barcelona alterna en ese periodo con las señoras y señoritas que mal viven en los prostíbulos de Montmartre. Si las prostitutas parisinas de Picasso viven perdidas en una ciudad infame, la celestina picassiana sorprende por el vigor, vitalidad, energía y señorío del personaje. La celestina picassiana es una señora de armas tomar, con un señorío que no tienen las víctimas de la vida prostibularia parisina. Realismo Entre 1901 y 1904, el joven pintor bohemio que mal vivía y mal vendía sus obras maestras por descubrir, pintó las obras que los especialistas llamarían más tarde periodo azul Entre 1905 y 1906, el joven Picasso pintó las obras maestras de su periodo rosa Clasificaciones canónicas, que Laurent Le Bon, presidente del Museo Picasso de París, acompañado de otros tres comisarios (Claire Bernardi, Stéphanie Molins y Emilia Philippot) han continuado matizando, a través de una colección impresionante de obras maestras, que provienen esencialmente de los fondos de las grandes colecciones francesas. Siguiendo a Guillaume Apollinaire una pintura azul como el fondo húmedo del abismo suele interpretar- se el periodo azul como un periodo picassiano de corte realista el pintor bohemio vive errante en los bajos mundos de una ciudad donde se cruzan prostitutas, artistas y pobres de misericordia, en los confines de una ciudad que vive en la frontera suburbial de la gran metrópoli de los lujos y placeres del gran mundo. Obras maestras de ese periodo, como La celestina quizá pudieran confirmar esa hipótesis canónica: los bajos mundos del París bohemio de principios del siglo XX se cruzan en la obra picassiana de la época con el más grande de los personajes prostibularios de la historia de la literatura española. El rosa del periodo rosa picassiano tampoco es la alegría de la huerta: se trata de un rosa pálido, mortecino, triste, propio de arlequines perdidos en el gran teatro de un mundo cruel. Los interiores del Montmartre picassiano de la época son tugurios infames, donde las prostitutas se cruzan con clientes sin dinero, los arle-