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14 OPINIÓN TIEMPO RECOBRADO MARTES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC PEDRO GARCÍA CUARTANGO A los cuatro vientos Negociación del Brexit Reforma fiscal LA BROMA INFINITA El suicidio es un enigma que carece de respuesta, una apuesta sobre la que no podemos interpelar a nadie E cumplen estos días diez años del suicidio de David Foster Wallace, que se hallaba en el olimpo literario cuando decidió quitarse la vida. Según su familia, Wallace estaba atravesando una fuerte depresión y recibía una medicación que agudizaba su inestabilidad mental. Tenía 46 años. Nacido cerca de Nueva York y muy aficionado al tenis, el escritor era una persona brillante, con una sólida formación y, a pesar de su edad, había logrado ser considerado como uno de los gurús de las letras en su país. No en vano había publicado en 1996 La broma infinita, un libro que figuraba en los rankings como una de las cien mejores novelas americanas del siglo. En una de sus últimas fotos aparece retratado como un samurái. Está mal afeitado, tiene la frente cubierta por una banda blanca y mira a la cámara a través de sus gafas con un gesto de distanciamiento. Hay ya algo que nos permite intuir esa resolución que le llevaría a despedirse de este mundo. Cuando leí La broma infinita, que es una crónica de las frustraciones de la sociedad americana, me impresionó mucho. La obra es inclasificable porque está llena de disgresiones y monólogos de los que se desprende la angustia de vivir en el sentido del que hablaba Kierkegaard, que creía que era el estado natural de la existencia. Wallace, un hombre apuesto, con mucho éxito entre las mujeres, lo tenía todo: dinero, reconocimiento y, sobre todo, talento. Pero optó por dejar este mundo en el que se encontraba inadaptado porque era un espíritu puro que chocaba contra la hipocresía contemporánea. Sentí mucho su desaparición y me pregunto, si hubiera vivido, cómo enjuiciaría lo que está ocurriendo hoy en Estados Unidos. En última instancia, su suicidio nos sigue apelando a los vivos y nos plantea un interrogante sobre por qué un ser humano decide quitarse la vida. Cualquier acto tiene un sentido explícito o implícito porque el hombre está condenado a ser libre. La existencia es elección. Y todo lo que hacemos apunta hacia una intencionalidad. Pero el suicidio es un enigma que carece de respuesta, una apuesta sobre la que no podemos interpelar a nadie. El suicidio es lo absoluto tanto porque pone fin a cualquier contradicción como porque instala una ausencia que nos revela el ser en su plenitud, que es su contingencia, su potencial vaciedad. La misma intensidad del gesto de renunciar a vivir resalta el valor inefable de la existencia. Lo diré con otras palabras más personales: Wallace era mayor que yo y hace diez años que dejó este mundo, lo que subraya la virtualidad de que yo siga vivo. En cierta forma, ese suicidio fue una broma infinita en cuanto suscita la perplejidad sobre el inexplicable azar que supone hallarnos ahora y aquí. Honoré de Balzac decía que la resignación es un suicidio cotidiano. Seguramente Wallace no se resignó, pero su gesto fue, es y será siempre un misterio para quienes nos sentimos tan cerca. Dialogar y ceder, también con Gibraltar Ni siquiera el apoyo de todos los socios de la UE y la debilidad negociadora de Theresa May van a permitir que España aproveche el Brexit, como quiera que acabe, para presionar al Reino Unido sobre el anacronismo colonial que representa Gibraltar, una irregularidad fiscal y territorial con vistas al mar. Josep Borrell y Pedro Sánchez se reunieron ayer con Michel Barnier para despejar el camino de obstáculos. El diálogo y la cesión lo mismo valen para el separatismo catalán que para las finanzas del Peñón. A la cabeza de Europa, aunque sea en impuestos De llevar a cabo sus planes fiscales, todavía indefinidos, solo Bélgica, Grecia, Dinamarca y Suecia tendrían en la Unión Europea un tipo máximo por encima del de España. La intención de gravar las rentas de trabajo superiores a 140.000 o 150.000 euros, ya se verá, pondría a nuestro país a la cabeza de quienes aplican las tarifas más elevadas del club comunitario, una iniciativa que se mueve entre la cosmética y la demagogia y cuya recaudación no pasaría de los cuatrocientos millones anuales. No solo hay que gastar a espuertas, sino maquillar el despilfarro con un rejonazo que ni siquiera da para cuadrar las cuentas. S CARTAS AL DIRECTOR Mantener la dignidad académica a veces no es fácil CRIS- UTH, la Unidad de Terapéutica Hiperbárica de Barcelona, organiza cursos de medicina subacuática e hiperbárica desde 1980. Obtuvimos en 1987 la aprobación de la Universidad de Barcelona, que otorgó un diploma de posgrado. Un alumno procedente de una institución oficial se matriculó en 1988, pero no pasó los exámenes. Años más tarde reclamó el diploma de la Universidad de Barcelona, al que decía tener derecho, puesto que había abonado las tasas de matrícula. Hubo que recordarle que la superación de las pruebas de valoración es requisito necesario para obtener una titulación académica. Recibimos coacciones y amenazas por parte del alumno y de su institución. Muchas personas nos aconsejaron transigir para evitar escándalos. Más adelante llegó una demanda y mantuve una larga conversación con sus abogados. La racionalidad legal y académica finalmente imperó y desistieron sin concesiones. En años sucesivos hemos sufrido otros acosos parecidos. Nuestros cursos continúan celebrándose, otorgando desde 1998 el grado de máster. La 39 edición se impartirá dentro del curso académico 2018- 19. En Universidad de Barcelona UB. EDU ocasiones mantener la dignidad institucional y la honorabilidad académica no es fácil. JORDI DESOLA DIRECTOR DEL MÁSTER EN MEDICINA SUBACUÁTICA E HIPERBÁRICA DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA colores y generar una actitud crítica propia, empujándole a aferrarse a unas siglas antes que caer al vacío del pensamiento crítico. En el futuro, solo los educados de verdad, los que conozcan a Ortega, a Cervantes y a Lorca, serán ciertamente libres. Lástima de los que solo conozcan a tronistas e influencers o sean esclavos de un discurso impuesto, pues su mente no podrá ir más allá, estarán encerrados. Lo más triste es que esto es lo que se ha buscado con una perfidia deliberada desde arriba, aminorando la importancia de la Filosofía y las Letras, creando máquinas que engullen fotocopias y las vomitan en el examen sin pensar, sin reflexionar. El objetivo es este, contagiarse de titulitis y cuanto más enfermo estés, cuantos más másteres y cursos en Harvard tengas, mejor. Da igual la calidad de tu tesis o cuánto hayas copiado de un trabajo, lo relevante es poner una línea más en el currículum Lo que más me duele es que nací en el 96 y no sé si habrá más Ortegas, Cervantes y Lorcas en el futuro. El siglo XXI está lejos del de Oro y la generación Z estamos a años luz de la del 98 o la del 27. ARTURO DE VICENTE LÓPEZ MADRID Enfermos de titulitis Si decía Epiteto que solo el educado es libre, mucho me temo que la generación Z vivirá engrilletada. La pandemia de titulitis aguda no está permitiendo al individuo ignorar Carta abierta a Josep Borrell Estimado señor Borrell, acabo de escuchar su dura arenga en Valladolid y siento