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ABC MARTES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 UNA RAYA EN EL AGUA MONTECASSINO HERMANN AVANZA EL GOLPE POR TODA ESPAÑA No se engañen, el frentepopulismo tiene un proyecto totalitario E N Barcelona quedó dramáticamente escenificada el domingo la plasmación práctica del golpe de Estado que sufre España. Porque ya se hace efectivo y patente en la radical pérdida de derechos y de libertades de los españoles. Nada lo plasma de forma más gráfica que la actuación de una policía política totalitaria que reprime a españoles que demandan sus derechos. Ese golpe comenzó el pasado año y por culpa de gobernantes débiles y mezquinos no tuvo respuesta real. Ahora triunfa de plaza en plaza y ya se ha hecho fuerte en varias regiones. Contra la Constitución, no contra el Gobierno. Porque éste ni defiende la Constitución ni hace cumplir la ley. Al contrario, alimenta su permanente cuestionamiento para mayor medro de las fuerzas golpistas, con las que ha pactado y a las que debe su existencia. En regiones como Cataluña, el País Vasco y Navarra, quienes defienden a España ya no tienen derechos. Y en Valencia o Baleares se aplasta sin escrúpulo a quien defienda el español. El domingo, miles de catalanes salieron a las calles de Barcelona a exigir un derecho que tienen todos los europeos menos los españoles, el de estudiar y vivir en la lengua oficial de todo el territorio nacional. Es el derecho constitucional de todo español a estudiar, trabajar y vivir en español en toda España. Un derecho que se le ha arrebatado cada vez a más españoles, cada vez en más sitios. Todos los partidos han jugado un ignominioso papel en esta trágica deriva que causa inmenso sufrimiento y daños a millones de españoles. Solo piden que pueda elegirse la lengua. Imposible. La tiranía nacionalista lo excluye. El domingo, los golpistas convocaron a sus CDR, como los camisas pardas nazis, una fuerza de choque que reventó la manifestación. Los Mozos, ya abiertamente policía política del golpismo, ayudó a los grupos CDR de terrorismo urbano. Las culpas del pasado están muy repartidas. La izquierda se unió a los nacionalistas en su hispanofobia. Como si el español o castellano cargara con un pecado de franquismo como la unidad nacional o el propio nombre de España. Todo lo disgregador era progresista, todo lo que evocara la España unida, rancio fascista y casposo Es el legado traidor a España de la izquierda, que entregó parte de España a unos nacionalismos minoritarios en la Transición. La derecha no tiene menos culpa. El PP emuló lo peor de la izquierda. En Galicia con el PP de Nuñez- Feijóo, la persecución del español es igual que en regiones en manos del frente popular. Ciudadanos pudo ser esperanza y se frenó ante la batalla de la idea nacional. Nadie ha hecho una defensa de la nación consecuente. Finalmente ha surgido Vox, cuyo crecimiento es parte de una revuelta de reacción nacional. Que puede alimentarse de la gran revuelta europea en favor de los estados nacionales. Pero nadie se engañe, si Sánchez, gracias a la hegemonía mediática izquierdista que el PP regaló, sobrevive al escándalo de su estafa académica y a otros, si no hay un gran acuerdo de fuerzas nacionales para hacerle frente, nadie escapará a este Frente Popular de un jefe de gobierno con dictado comunista de Podemos que, como si fuera Nicolás Maduro, dice que él en el Parlamento hará lo que quiera. Y que quien le cuestiona, cuestiona la democracia. Se extiende la obscena desigualdad en el trato oficial entre quienes propugnan ese Frente Popular y quienes defienden la unidad de España y su monarquía. Avanza el abuso censor y amenazante contra medios y periodistas discrepantes. Planean una España rota, sí. Pero con regímenes todos como ese que en Cataluña lanza a su policía a reprimir a españoles desesperados ante la pérdida de sus derechos. IGNACIO CAMACHO FUEROS Y DESAFUEROS Otro proyecto compulsivo. Un Gobierno provisional dispuesto a cambiar la Constitución para armar un poco de ruido N España hay muchos aforados, demasiados sin género de duda, pero la mayoría son jueces, fiscales, diputados regionales y altos cargos de las autonomías, más las fuerzas de seguridad, cuyos efectivos gozan de una tutela jurídica parcial o limitada. La Constitución sólo concede el fuero a los miembros del Gobierno y a los electos de ambas Cámaras, en una especie de refuerzo de la inmunidad parlamentaria. El resto están protegidos por los Estatutos de autonomía y la Ley del Poder Judicial, que son todas ellas leyes orgánicas. Por tanto, su supresión total no sólo requiere una enmienda de la Carta Magna sino que sería necesaria una revisión normativa en cascada. Todo esto dando por sentada la idea extendida, pero debatible de que tanto amparo especial esconde una desconfianza en la imparcialidad y la ausencia de prejuicios de la jurisdicción ordinaria. La propuesta de Sánchez afecta, pues, apenas a una pequeña parte de los políticos, poco más de 600 sobre un total de 280.000 funcionarios protegidos. Los espíritus más suspicaces y con las intenciones de este Gobierno siempre conviene serlo ven en esta iniciativa una nueva concesión al nacionalismo, al que la contundente intervención del Supremo en la insurrección de octubre ha dejado escaldado y resentido. Tras la amarga semana de la tesis intertextual el presidente ha sacado de su chistera un conejito con el que desviar el foco de sí mismo, sin importarle, o más bien al contrario, la posibilidad de que ese proyecto compulsivo desemboque en un laberinto o que meta a Susana Díaz en un lío. Uno más de sus enredos improvisados con la única finalidad de armar ruido. Dejando aparte el fondo de la cuestión, que tiene un debate más serio que el de la demagogia populista, es bastante discutible que un Gabinete provisional tenga legitimidad para emprender una reforma constitucional deprisa y corriendo. Sucede que además, aun cuando cuente para ello con el imprescindible consenso y la sospecha general es que le gustaría que el PP se autoexcluyese para escarnecerlo se da la circunstancia de que Podemos va a exigir una ratificación en referéndum. Y ya puestos a la obra no se conformará con un simple retoque del texto: Iglesias pretende aprovechar la ocasión para abordar cuestiones más delicadas que el aforamiento, con el modelo territorial de por medio. Si Sánchez desea complacer a sus socios va a armar un (otro) descalzaperros. Allá la clase política con su renuncia al fuero; puede ser un error, pero sólo sus propios componentes pagarán las consecuencias de esta huida hacia adelante. El problema más grave es el de abordar cambios estructurales sin certezas sobre su último alcance. Hasta ahora todas las ocurrencias de Sánchez, incluso las más inocuas, han acabado por descontrolarse. Y la arquitectura del Estado es demasiado importante para admitir malabarismos irresponsables. E JM NIETO Fe de ratas