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62 CULTURA DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC El autor... Luis García Jambrina CRONOLOGÍA 1480? Nace en Béjar. Hijo de Íñigo de Zúñiga, criado del I duque de Béjar. 1599? Francés de Zúñiga comienza a servir como bufón u hombre de placer a don Álvaro de Zúñiga, II duque de Béjar. 1505? Se casa con Isabel de la Serna. El matrimonio tendría dos hijos: Álvaro (en homenaje a su señor, el duque de Béjar) y Mariana. 1552. Entra al servicio del Emperador Carlos V como bufón. Funda un mayorazgo en favor de su hijo Álvaro. 1524. Tras mantener algún incidente con el Emperador, tiene que abandonar la Corte durante tres meses. Fue bufón en la Corte del Emperador Carlos V y gozó de las simpatías de la Emperatriz Isabel de Portugal, pero también se granjeó, por su ingenio y desparpajo, muchas enemistades. Murió acuchillado, sin que nunca se aclarara el crimen Don Francés de Zúñiga, un bufón muy lenguaraz LUIS GARCÍA JAMBRINA a vida y la muerte de don Francés de Zúñiga, bufón del Emperador Carlos V, están llenas de lagunas y misterios. Francesillo, como también se le conoce, es un personaje muy singular, complejo y contradictorio. El 2 de febrero de 1532 es acuchillado en una calle de Béjar por unos desconocidos. Según se deduce de algún documento, moriría tres días más tarde, a causa de las graves heridas recibidas, después de hacer testamento. El crimen, por desgracia, quedó sin resolver. Es muy poco, por otra parte, lo que sabemos con certeza acerca de su existencia, ya que muchas de las cosas que sobre él han cir- Edición contemporánea del libro culado no son más que rumores y le- de don Francés de Zúñiga yendas, lo que, en todo caso, nos habla de la gran popularidad que llegó a alcanzar en su tiempo. A don Francés se lo consideraba el santo patrón maldile atribuyen numerosas anécdotas y to de los periodistas españoles, espechascarrillos y la autoría de algunos cialmente de los cronistas políticos y refranes, como aquel que dice que Se- sociales, por los incisivos retratos que govia tiene ocho meses de invierno y hizo de la corte y de sus principales ficuatro de infierno; o el que pregona guras. Era tal la fascinación que Umque Medina del Campo es una villa sin bral sentía por él que bautizó con el suelo ni cielo; sin lo primero, porque nombre de Francesillo a varios protaen el invierno está cubierto con media gonistas de sus novelas. Décadas anvara de lodo; y sin lo setes, Valle- Inclán lo mengundo, porque no se puecionaba entre los posiValedores de ver a causa de las conFrancisco Umbral bles antecedentes del tinuas nieblas. esperpento por su manelo consideraba Esta fama se fue perra de describir y caracteel santo patrón diendo luego con el paso rizar. maldito de de los siglos, a pesar de Nacido y criado en la que nunca le faltaron vavilla bejarana, hoy sabelos periodistas ledores, como es el caso mos que no es cierto que españoles de Francisco Umbral, que fuera hijo de un sastre ni L de origen converso, como él llegó a insinuar más de una vez, sino descendiente de Íñigo de Zúñiga, maestresala del primer duque de Béjar y uno de los doce caballeros regidores que por esos años gobernaban Plasencia. Desde muy temprana edad, entró al servicio del segundo duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, Grande de España y caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro y, en 1522, empezó a ejercer como truhán, albardán u hombre de placer, que así era como entonces se les llamaba a los que desempeñaban su particular oficio en la corte. De su paso por ella dejó constancia en diversas cartas y en una célebre Crónica burlesca del Emperador Carlos V donde no deja títere con cabeza, ya que era muy hábil en el arte de zaherir y motejar, y donde demuestra ser una persona atrevida y un gran amante de las letras. Gracias a su extraordinario ingenio y mordacidad y a su lengua afilada y viperina, logró amasar una considerable fortuna y obtuvo el privilegio para poder fundar un mayorazgo en favor de su hijo. Pero ello le granjeó también la inquina y enemistad de muchos de los nobles y poderosos que fueron objeto de sus burlas e improperios y que nada podían hacer contra él, pues gozaba del favor y la protección del Emperador y del cariño y el aprecio de la emperatriz, con la que llegó a tener mucha familiaridad. Hasta que, en 1529, Carlos V se hartó de él y lo echó