Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 CULTURA DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC PREPUBLICACIÓN La batalla por los puentes CAPÍTULO 12 Noche y día en Arnhem 17 Y 18 DE SEPTIEMBRE n anónimo ciudadano de Arnhem observaba con claridad el puente desde su casa. Al ver que un resplandor iluminaba la calle dedujo que los británicos estaban cerca. También oyó que un centinela alemán exclamaba con pánico: Ich bin ganz allein! ¡Me habéis dejado solo! La sección de vanguardia del 2. Batallón de Frost llegó al puente de Arnhem a eso de las 20.00 horas, cuando caía la tarde. El comandante Digby Tatham- Warter y sus hombres se ocultaron bajo la rampa mientras sobre sus cabezas el tráfico de vehículos continuaba. Tatham- Warter envió un pelotón a cada lado: había que preparar las casas más próximas para la defensa. Sargentos y cabos llamaban a las puertas, explicaban su cometido respetuosamente y recomendaban a las familias que buscaran refugio en otra parte para evitar la inminente batalla. Como es lógico, muchos ciudadanos se molestaron, pero aun así los paracaidistas, con rapidez, transformaron para la lucha sus cuidados hogares. Llenaron bañeras y lavabos para disponer de agua porque la luz se cortaría muy pronto y las bombas dejarían de funcionar; arrancaron cortinas, postigos y todo material inflamable; movieron los muebles para disparar con mayor comodidad y rompieron las ventanas para evitar las heridas por esquirlas de cristal. El capellán del batallón, el padre Bernard Egan, colaboró en la labor y más tarde confesó una sensación de pecaminosa euforia al tirar una silla por la ventana consciente de que ningún policía podía reprenderle. A medida que la oscuridad se iba apoderando de la ciudad, el teniente coronel Frost recordó ese dicho del Ejército alemán que decía La noche no es amiga de nadie Por una vez, sin embargo, parecía ayudar a sus paracaidistas. Frost alcanzó al resto de la Compañía A, que aguardaba tranquilamente bajo el puente mientras continuaba el tráfico. Es probable que llegara una hora después de que la mayoría del batallón de reconocimiento de la 9 a SS, Hohenstaufen, al mando del SS- Sturmbannführer Viktor Gräbner, lo cruzase a toda velocidad en dirección a Nimega siguiendo órdenes de Bittrich. Sin embargo, el Standartenführer Walter Harzer, comandan- U LOS PROTAGONISTAS El almirante Sir Bertram Ramsay con el mariscal Montgomery (izquierda) te de la Hohenstaufen, había hecho caso omiso de la segunda parte de esas órdenes, asegurar el puente, que solo custodiaba un puñado de hombres del destacamento original. Un kilómetro antes de llegar hasta allí, Frost se había llevado una gran decepción: había encontrado un puente de pontones, pero desmantelado. Y como los británicos también habían perdido el puente ferroviario, resultaba imposible enviar unidades a la otra orilla del río para tomar el extremo sur del gran puente de tráfico rodado salvo en barcas, pero los grupos que habían salido en su busca no las habían encontrado El comandante TathamWarter, sin embargo, tenía la esperanza de tomar los dos extremos en el mismo asalto. Y ya no podía esperar más. La sección del teniente John Grayburn fue la elegida para intentarlo. Da la impresión de que Grayburn, que fue condecorado con la Cruz Victoria por la acción, había tomado la determinación de demostrar un valor extraordi- LA BATALLA Paracaidistas del Primer Batallón defendiéndose en el hoyo creado por una bomba nario. Subió por delante de sus hombres hasta la carretera y, siempre cerca de las enormes vigas de acero de la estructura, cargó con toda la sección contra un vehículo blindado y unos antiaéreos bitubo de 20 mm que no dejaban de disparar. Pero cuando recibió un disparo en el hombro y vio que algunos de sus hombres también habían resultado heridos, se vio obligado a ordenar la retirada. Al mismo tiempo que Grayburn intentaba tomar el puente, otros paracaidistas del 2 Batallón iban ocupando las casas próximas a la rampa de acceso. Los jeeps y los cañones antitanque de 6 libras quedaron aparcados al oeste del puente, en un solar pro- Un misterio Los motivos del desastre de las comunicaciones de la 1 División Aerotransportada siguen sin esclarecerse El teniente coronel Frost Debía de contar con setecientos hombres pertenecientes a todo tipo de cuerpos y armas