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40 INTERNACIONAL DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es internacional ABC Donald Trump mira por la ventana del Despacho Oval tras una entrevista con la agencia Reuters. Abajo, la sede del diario The New York Times REUTERS El anónimo contra Trump EE. UU. discute el mensaje, no el mensajero Más que en la difusión de un artículo sin firma, el debate se centra en los motivos de su autor JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK sidente la decisión de publicar la tribuna no ha sido cuestionada en exceso. Si se habla de su relevancia informativa, la tiene a raudales ha escrito Margaret Sullivan desde una de las grandes cabeceras de su competencia, The Washington Post Cuando The New York Times publicó una tribuna de opinión anónima muy crítica con Donald Trump y escrita por un alto cargo de su Administración, el periódico defendió esa decisión poco habitual porque era la única manera de mostrar una perspectiva importante a nuestros lectores sobre un asunto del más alto calado: la capacidad del presidente de Estados Unidos para su cargo y los esfuerzos de parte de su Gobierno por establecer una resistencia interna a su gestión intempestiva y caótica. Trump, en plena guerra contra la prensa, no tardó en denunciar al periódico por publicar un artículo sin agallas y aseguró que, como la CNN, sin él no tendrían nada de lo que hablar y quebrarán en cuanto deje la presidencia. Su secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders, le acompañó en sus críticas: Estamos decepcionados, aunque no sorprendidos, de que el periódico decidiera publicar este patético, insensato y egoísta articulo de opinión y lo calificó como un nuevo ejemplo del esfuerzo conjunto de los medios liberales para desacreditar al presidente El canal preferido del presidente, Fox News, lo calificó como la prueba definitiva de la conspiración contra Trump y uno de sus colaboradores, Pete Hegseth, lamentó que el periodismo patriótico ha muerto La publicación de artículos de opinión anónimos no es habitual en EE. UU. pero tampoco una rareza extrema. En los últimos tres años, The New York Times ha publicado cuatro comentarios anónimos. La razón de la ausencia de firma es proteger al autor de consecuencias negativas por la publicación del artículo y en el caso del alto cargo de Trump, su impacto es obvio. Además, el uso de fuentes anónimas es una práctica establecida en el periodismo estadounidense, desde el Garganta Profunda que llenó de información a Bob Woodward y Carl Bernstein en los reportajes sobre el escándalo Watergate a principios de los 70 que acabarían tumbando al presidente Richard Nixon hasta la infinidad de filtraciones que atenazan a la Administración Trump. De hecho, fuera del círculo del pre- Dos secciones separadas Otra particularidad del periodismo estadounidense es que la sección de opinión está aislada de la redacción. Es decir, los redactores dedicados a la información no tienen conocimiento de quién es el anónimo, ni la sección de opinión les revelará su identidad. Pero si lo descubren, lo más probable es que lo desvelen, por la misma razón que apunta Sullivan: será relevante para el lector. Lo que de verdad se discute en HUGHES UNA CONFESIÓN CONTRA LOS VOTANTES No es una fuente anónima, sino una fuente conocida que no se quiere revelar L a publicación del anónimo contra Trump se ha tratado en España como un problema de deontología periodística, siendo su alcance distinto y muy superior. En primer lugar, porque aunque el modo elegido (un artículo de opinión) sea novedoso, no es tan extraordinario. El New York Times no habla de una fuente anónima, sino de una fuente conocida por ellos cuya identidad no se quiere revelar. Siendo así, no existen gran- des diferencias entre este caso y la Garganta Profunda del Watergate, otra fuente anónima dentro de la Administración. Lo que tiene este asunto de llamativo es que supone una confesión. Yo soy la Resistencia Esto demostraría la existencia de un grupo dentro del entramado institucional que aspira a boicotear la agenda presidencial. Es el Golpe Administrativo, el Deep State confirmando su existencia; élites que mantienen una agenda política al margen de lo que votan los electores. Porque tampoco las revelaciones sobre el carácter de Trump aportan nada nuevo. Es un hombre famoso desde hace décadas al que los americanos conocían muy bien cuando le votaron. Ni sorprende el contenido político del texto: el anónimo recoge muchas de las opiniones de Clinton y el ejemplo humano de McCain como modelo de virtudes oficializado por el establishment contrario a Trump, y hace esto con un reconocible tono de superioridad moral. La política internacional de Trump y su nacionalismo económico sublevan literalmente a los expertos; no así a sus votantes, que legítimamente escogieron a un presidente dispuesto a asegurar las fronteras, a aplacar el belicismo intervencionista y a renegociar los tratados comerciales cuando fuera necesario. Gustará o no, pero eso fue lo votado y entre esa agenda y su cumplimiento, es decir, entre los ciudadanos y el presidente, se inmiscuye una resistencia a la que nadie ha elegido. Funcionarios desafectos ha habido siempre, pero el texto confirma la existencia de una élite administrativa dispuesta a aplicar su propia agenda. No es un escrito contra Trump, es un escrito contra la voluntad de los votantes. La consolidación de este comportamiento es una distorsión democrática y resulta una confirmación tan grande de las quejas que motivaron el drain the swamp que parece urdida por el propio Trump.