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ABC DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 35 el problema en Austria era ya que no se sabía ni qué proyectos ni qué objetivos tenía el Gobierno. Nosotros sí proponemos objetivos muy claros con contenidos muy definidos. Hay gente que los rechaza. Pero afortunadamente hay mucha más gente que los apoya. ¿Como ve el tormentoso desarrollo de la vecina Alemania? Usted ha apoyado a Manfred Weber como presidente de la Comisión Europea y sustituto de Jean- Claude Juncker. Él es bávaro de la CSU, de un partido muy cercano al suyo. Más cercano a usted probablemente que Angela Merkel. -Respecto a Manfred Weber, es un buen candidato. Como presidente de la Comisión ayudaría a cerrar las trincheras que se han abierto en Europa. Respecto a Alemania, me preocupan mucho sucesos como los de Chemnitz y creo poder decir aliviado que en Austria hoy no me imagino hechos semejantes. Es evidente que en esta región los europeos han visto peligrar gravemente su seguridad. Primero fue la crisis de Ucrania, que trajo la guerra muy cerca de nuestras fronteras. En 2015 la riada de refugiados destruyó la percepción de orden y estabilidad. De hecho, se entregó la capacidad de decisión sobre quién entra y quién no en nuestros países a los traficantes de seres humanos. Y después los atentados del Estado Islámico llegaron al corazón de Europa y generaron gran alarma. Lo importante es que los políticos no oculten los problemas y afronten con determinación posibles soluciones. Lo malo es que, en cuestión de inmigración, algunos han estado demasiado tiempo mirando a otro lado sin asumir los problemas. ¿Se refiere al célebre Nosotros lo conseguimos Wir schaffen es de Angela Merkel? -Sí. Afortunadamente hemos logrado que en junio de 2018 se produjera un gran giro en las actitudes de los gobernantes respecto a la inmigración. Se ha producido un cambio general en las cabezas de los políticos. Ahora estamos dedicados a conseguir que ese giro pase de las cabezas de los políticos al suelo, a la aplicación práctica. Esto supone un reforzamiento de Frontex y del control de las fronteras exteriores, la lucha contra los traficantes y más ayuda en los países de origen en vez de ayudas sin fin en Europa. -Hay problemas con las prácticas en esta lucha... -En el Mediterráneo hay que impedir que los barcos salgan de sus puntos de origen. Hace falta reforzar la colaboración con los países de tránsito. En los casos en que no sea posible hay que implantar la práctica de que los salvados en alta mar sean asistidos y devueltos al punto de origen o de partida de la navegación. Tiene que quedar claro que las fronteras de Europa se cierran a la inmigración ilegal. Todos deben cooperar. La UE no tiene alternativa a acabar con el tráfico ilegal de inmigrantes. ¿Y qué va a hacer con todas esas ONG que en parte viven y prosperan de ese tráfico, como los traficantes mismos? -Cuando pedí reglas claras para las Sebastian Kurz, en un momento de la entrevista con Hermann ABC ONG en este ámbito se me reprochó y atacó masivamente. Hoy aquella posición mía es ya consenso europeo. Tienen que aplicarse reglas claras para impedir que las buenas intenciones de ciertas ONG deriven en una colaboración con esas mafias de traficantes que solo tienen desprecio hacia el ser humano. ¿Y la integración? -Soy de los que nunca han engañado al respecto. Eso que la pequeña Austria ha acogido a 160.000 solicitantes de asilo en tres años y tiene el índice más alto de concesión de asilo. Pero siempre he dicho que la integración de estas oleadas va a ser extraordinariamente difícil. Porque son gentes que vienen de entornos culturales radicalmente diferentes a los nuestros y porque su formación por norma es muy mala. Nosotros ya hemos comprobado que hasta en una economía tan dinámica como Estado del bienestar Nuestro sistema de servicios sociales no puede mantenerse con esta dinámica de la inmigración ilegal Integración de extranjeros Será extraordinariamente difícil Tardaremos generaciones en gestionar este flujo incontrolado Relación con Putin Vino a la boda de la ministra de Exteriores y tuvimos una conversación muy provechosa la nuestra, con un crecimiento del 3,2 y un desempleo muy bajo y a la baja, resulta extremadamente difícil introducir a estos inmigrantes en el mercado laboral. Por otro lado, este flujo incontrolado también ha generado mucha inseguridad. Tardaremos generaciones en gestionarlo. ¿Y el abuso del sistema de bienestar y el consiguiente efecto llamada? -No es ya el abuso, es el mero beneficio del sistema de un estado social de bienestar que tenemos en Europa concebido para que se beneficien de él quienes lo financian. Un estado con un sistema de servicios sociales como el nuestro no puede mantenerse con esta dinámica de la inmigración ilegal. Es imposible. ¿Qué le parecen las descalificaciones a opiniones divergentes en Europa? Países como Hungría o Polonia son los señalados ahora. Pero Austria tiene experiencia. Una coalición parecida a la suya dio pie hasta a sanciones en el año 2000. -Aquello fue una lección para muchos. Las sanciones contra Austria fueron una equivocación y hoy se reconoce. Por eso hay más respeto a la expresión de la voluntad nacional. Si hay en algún país una iniciativa de algún tipo contra el Estado de Derecho, entonces hay que tomar medidas para corregirlo. Pero la base de nuestras relaciones está en el respeto a la voluntad nacional de cada estado miembro. -Usted es de los pocos gobernantes europeos que no ataca o insulta a Trump, que no descalifica a Orban. Y que se lleva bien con Poroshenko y Putin. Hace unos días su ministra de Exteriores se casó con Putin como invitado y fue muy criticada. -No tengo costumbre de criticar a otros gobernantes. Creo que tiene más sentido ilusionar por un proyecto propio que perfilarse en el conflicto con otros. Putin vino a la boda porque le invitaron los novios. Eso sí, yo aproveché para una larga conversación muy provechosa con él. Y Poroshenko sabe de nuestro compromiso con Ucrania y el acuerdo de Minsk, por eso aplicamos las sanciones. MENSAJE A PEDRO SÁNCHEZ No hay desarrollo con política presupuestaria irresponsable -Canciller Kurz, ¿qué tal se gobierna aliado con un partido que mucho llaman hasta nazi? -Lo cierto es que la cooperación en nuestra coalición funciona muy bien. Dirijo un gobierno basado en un programa común que se respeta y avanza bien. Y con el apoyo de la población, según las encuestas. Somos un gobierno proeuropeo que intenta poner de nuevo a Austria a la cabeza de la UE. Tenemos un crecimiento mayor que la mayoría, un bajo desempleo en permanente caída, estamos bajando impuestos a familia y empresa, adelgazando el Estado y con una política que ya reduce la inmigración. -Ha visto usted a Pablo Casado en la reunión del Grupo Popular Europeo y el día 12 verá al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. ¿Sabe usted que la política del Gobierno de España va en dirección contraria a la que acaba de describir? -He tenido una buena conversación con Pablo Casado sobre Europa y sobre medidas de competitividad, digitalización, investigación e innovación. Y me alegra poder ver al presidente Pedro Sánchez en Madrid la semana próxima. Hablaremos de los grandes retos europeos. De inmigración y de desarrollo. Todos debemos entender que Europa necesita ser competitiva para defender su nivel de bienestar. De cara a las elecciones europeas es muy importante que se consiga transmitir a los europeos que este desarrollo común no puede hacerse sobre las espaldas del contribuyente o con una política presupuestaria irresponsable de los estados miembros.