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32 ESPAÑA DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es espana ABC Germán y José, enemigos en la batalla del Ebro durante la Guerra Civil, celebran la paz ochenta años después De la lucha en la trinchera al abrazo de la reconciliación ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA astante guerra tuvimos, aquello ya está pasado acostumbra a decir José Mir (98 años) para esquivar conversaciones que le recuerden el dolor y el sufrimiento que le tocó vivir en la Guerra Civil. No le gusta hablar de aquello. Él es uno de los dos protagonistas del vídeo con el que el Gobierno ha querido destacar la reconciliación entre españoles que consumó la Constitución hace 40 años justos. En este vídeo, José Mir charla afablemente con Germán Visús (102 años) Desde bandos enfrentados, los dos lucharon en la Batalla del Ebro, los dos hicieron la guerra a la fuerza no por ideológica voluntad y a los dos les marcó para siempre y condicionó el resto de sus vidas, aunque de forma tremendamente dispar: José, que había sido soldado republicano, tuvo que lidiar de lleno con los rigores de la posguerra; a Germán, que había luchado en el bando vencedor, le esperaba un puesto de funcionario chófer oficial que le procuró el régimen de Franco. El primer carné laboral de Visús fue de la República, el segundo fue el avalado por el Sindicato Vertical del franquismo, y el último fue al servicio de la reinstaurada Generalitat catalana, a la que fue transferido poco antes de retirarse se jubiló con 68 años B ús o n Germáde Visorme, fue enroladista if un do franqu Germán, e en el ban r la Falang po Herido en combate Germán Visús, trasladado en camilla una de las cuatro veces que cayó herido en el frente durante la Guerra Civil Movilizados a la fuerza La Guerra Civil cazó a Germán en sus primeras horas. Tenía 20 años recién cumplidos. Vivía con su familia en Murillo de Gállego (Zaragoza) y aquel día había marchado con su grupo de amigos a disfrutar de las fiestas de la cercana localidad de Ayerbe (Huesca) En el camino de vuelta, los jóvenes fueron abordados por hombres armados. Uno de los amigos de Germán intuyó que eran falangistas y, en cuanto empezaron a ser interrogados, para salir del paso y ponerse a salvo lanzó un ¡viva la Falange! Aquello garantizó sus vidas, pero les obligó a cumplir con la proclama: sin dejarles regresar a sus casas, fueron conducidos hasta Huesca para afiliarse a las filas falangistas y ponerse a disposición del bando franquista. A los dos días se les permitió recalar en sus casas. Cuando Germán llegó a la suya se enteró que el bando al que acababa de alistarse había asesinado a su único hermano varón en la casa eran dos chicos y dos chicas Durante la Guerra Civil cayó cuatro veces herido. Los años de frente y trinchera le hicieron identificarse cada vez más con la facción para el que luchó. Entró en Barcelona en las filas del bando vencedor y acabó como chófer oficial al servicio de los sucesivos gobernadores civiles de Barcelona. Como tal le tocó conducir hasta Hendaya, en la comitiva que arropó el histórico encuentro que mantuvieron Franco y Hitler el 23 de octubre de 1940. Durante años, una de sus rutinas laborales consistía en conducir una vez al mes al Palacio de El Pardo, residencia de Franco y epicentro de la dictadura, en donde también les tocaba rendir cuentas periódicamente a los gobernadores civiles. Aquello, y alguna que otra cacería a la que le tocaba ir de chófer, hizo que Germán Visús coincidiera con Franco en varias ocasiones a lo largo de su vida y que incluso llegara a cruzar con él alguna palabra. Tras la Guerra Civil se afincó en Barcelona. Se casó con Josefina, una joven de Reus cuya familia también tuvo que salir huyendo por culpa de la guerra. El matrimonio tuvo dos hijas. El marido de una de ellas, bautizada Josefina, como la madre, desciende de Fayón y hace un tiempo decidió volver con su familia a esos orígenes. ABC Tropas del bando franquista durante la batalla del Ebro Quinta del biberón Aunque a regañadientes, Germán aceptó irse con ellos a esta localidad que sufrió de lleno la batalla del Ebro durante la Guerra Civil. Para Germán, que había hecho su vida en Barcelona y al que le gustaba el ambiente de esa gran ciudad, Fayón se le quedaba pequeño; pero cuando empezamos a preparar el Museo de la Batalla del Ebro se le abrió el cielo, se ilusionó y se implicó de lleno para contribuir y participar en su diseño y puesta en marcha explica a ABC el director de este Trágica paradoja Pocas horas después de que una unidad falangista le obligara a ponerse a su servicio, Germán Visús se enteró que las tropas franquistas habían matado a su hermano El horror de la guerra Vale más comerte media sardina en paz que mucha carne en guerra acostumbra a decir José Mir, que fue movilizado forzoso por la República con 17 años