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ABC DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 MONTECASSINO ALGO TRAE EL POTOMAC ÁLVARO VARGAS LLOSA QUILOMBO ARGENTINO Con apenas un 30 por ciento de respaldo y una clase media bastante encabritada, es muy arriesgado creer que la reelección de Macri está asegurada L A humanidad tuvo que experimentar mucho, desde que los asirios aplicaban una presión con los dedos sobre las carótidas del paciente hasta que el éter y el cloroformo hicieron su aparición en el siglo XIX, para dar con la fórmula civilizada de la anestesia. Mitigar el dolor es algo que, en el mundo de la ciencia, progresó en base al ensayo y el error. En el campo político, no ha habido progreso en la búsqueda de la anestesia. Los gobiernos que quieren liquidar una herencia populista o comunista no tienen más remedio que recurrir a analgésicos primitivos, como la presión en las carótidas, para hacer algo menos dolorosa la cirugía. La recompensa, tras el desagradabilísimo pero transitorio dolor, como lo demuestran algunos casos de Europa central, el Báltico y América Latina, es el éxito. Argentina requería, cuando Mauricio Macri asumió el Gobierno, cirugía mayor. Como él entendía que no hay éter ni cloroformo sino analgésicos primitivos para desmontar un Estado populista, evitó la cirugía. Lo atormentaba la idea de salir de la Casa Rosada huyendo de la turba en helicóptero, como lo había hecho Fernando de la Rúa, el último de esos gobernantes no peronistas que nunca terminan sus mandatos. Al haber ganado las elecciones por un pelo y sin mayoría en el Congreso, sentía que carecía de legitimidad para hachar el gasto público, embridar la emisión Mauricio Macri monetaria, despedir a los ciento de miles de empleados públicos que el kirchnerismo había incrustado en el Estado majaderamente, cortar las amarras de la actividad privada y reducir a la mitad la carga tributaria. Se concentró en cosas menos traumáticas y de rápido efecto benéfico, como levantar los controles de cambio y capitales, invitar a los inversores a apostar por la Argentina, volver a los mercados internacionales, devolverle decencia a la vida pública y ecuanimidad a las instituciones. Esto bastaría, pensaba, para atraer cuantiosas inversiones, lo que permitiría encauzar las finanzas del Estado gradualmente. Los peronistas sensatos (oxímoron donde los haya) se plegarían a Macri y se rompería el maleficio por el cual ningún Gobierno no peronista sobrevive. No me atrevo a decir si Macri se equivocó en el cálculo político: no descarto que si hubiese aplicado alta cirugía su Gobierno habría sucumbido y los culpables originales del desastre estarían regresando al poder (en ese país la frase de Mark Twain según la cual sólo la muerte y los impuestos son inevitables queda trunca: allí son inevitables la muerte, los impuestos y el peronismo) Pero sí sé que no atacar de manera rápida e integral la herencia populista ha ayudado a incubar la crisis que se ha desatado: la moneda ha perdido más de la mitad de su valor en pocos meses, la inflación superará, según informes oficiales internos, el 40 por ciento, la deuda ha crecido 30 por ciento en un año, la economía está en recesión y el Gobierno ha tenido que elevar los impuestos y volver a tocar la puerta del FMI. Macri tiene tiempo todavía para lograr la reelección en octubre de 2019 y felizmente la miliunanochesca corrupción de Cristina Kirchner de la que dan cuenta las cotidianas revelaciones lo ayuda mucho, recordándole a la gente que el pecado original no es suyo. Pero, con apenas 30 por ciento de respaldo y una clase media bastante encabritada, es demasiado arriesgado creer que la reelección está asegurada por contraste con el pasado reciente. Quizá ha llegado la hora de soltar el tigre a la calle apostando por reformas drásticas y dando la batalla de su vida para convencer al país de que le renueve la confianza. HERMANN AMNISTÍA SELECTIVA Jamás he entendido ni aceptado la mínima broma con las víctimas reales de ninguna tragedia o dictadura P placa escrita correctamente, recuerdo la carta citada Si lo dice el ABC... Cierra esta sección uno de nuestros muchos incondicionales lectores, CARLOS SILVOSA. Desde este rincón que los acoge les agradecemos a todos ellos tantos años de fidelidad hacia nuestro diario. Desde que tengo uso de razón he leído el ABC. De pequeño, cuando lo traía mi padre (D. E. P. un honrado camarero gallego, peleándome con mis hermanos por el Gente Menuda los domingos. Adolescente (y más) me encantaba la página de Mingote, Campmany y otros. Y solo por eso merecía la pena comprarlo. Hoy sigue siendo mi diario de cabecera, amén de que leo otros. Y sigo pensando, como decían aquellos dos humoristas andaluces (aunque ellos lo decían como un tópico) si lo dice el ABC es así Por favor, sigan defendiendo España y todo lo que significa. Sólo querría dejar constancia de mi discrepancia con Salvador Sostres, algunos de sus artículos defienden al dinero como máximo valor (quizá me equivoque pero es mi percepción) Esto lo dice uno que no tiene cinco ceros en la cuenta, y que, según él, no debería votar. Un cordial saludo de un humilde a la par que orgulloso español Jaime Campmany Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ARECERÍA que en la España de hoy son muchos millones que pueden mirar hacia atrás a la heroica juventud de militancia antifranquista propia o de sus padres. Es inmenso el enigma histórico de cómo sería capaz aquel general pequeñito, que dicen que era mal militar, tonto, inculto, torpe y poco viril, de capear tan cómodamente durante cuarenta años a todos esos antifranquistas de cuya existencia nos enteramos después de ganar Felipe las elecciones. Salieron de la profunda clandestinidad cuando comenzó a circular dinero para la farándula de la cultura antifranquista el mayor negocio jamás inventado en España. Un milagro español: millones en permanente insurgencia y Franco moría plácidamente en la cama. Como no soy comunista no hago chistes de judíos en ceniceros ni de fascistas empalados o periodistas nazis castrados Jamás he entendido ni aceptado la mínima broma con las víctimas reales de ninguna tragedia o dictadura. Las de esta fueron muchas, demasiadas. Los fusilados inocentes, los perseguidos, los miles de presos y hombres buenos que murieron en la cárcel y los torturados. En la dictadura de Franco hubo represaliados inocentes y muchos perseguidos de forma injusta. A veces con una crueldad y saña solo explicable por la terrible carnicería que fue la Guerra Civil y el inmenso fracaso colectivo que llevó a ella. Pero sí habría que tomarse como mala broma la infame hipocresía e infinita desvergüenza que desplieguen comunistas y exterroristas hoy en la España del revanchismo. El viernes heroicos antifranquistas acosaron a un policía jubilado, Antonio González Pacheco, conocido como Billy el niño al que acusan de ser el mayor torturador del planeta. Y al parecer el único. Todos los antifranquistas pretenden haber sido torturados por el mismo. Dicen que le quiten las medallas a este policía. Medallas que ganó no por torturar a nadie, sino por combatir a ETA, al Grapo y, sí, también al FRAP. Y por liberar a Oriol y Villaescusa y salvar vidas. Era el policía de una dictadura, sí. No sé si torturó y si lo hizo, lo condeno. Pero sí salvó vidas y si cometió el delito, no es mayor que el de asesinato de tantos hoy honrados en los medios y el mundo oficial. Hubo una amnistía para todos. Pues dirigía el escrache Pablo Mayoral, miembro del comando que mató a un policía de 23 años en calle Alenza de Madrid en 1975. Fue detenido, condenado a 30 años y amnistiado un año después. Invitado de honor en todas las televisiones es el abogado Gonzalo Boye, un chileno condenado a 14 años por su participación en el secuestro de Emiliano Revilla. Tener a un hombre 247 días en un agujero para robarle dinero debe de ser tortura. Luego estos no van contra la tortura. Quieren que la amnistía no valga para Billy el Niño, pero sí para Mayoral, al que quedarían 29 años por cumplir. El primero salvó vidas, el segundo ayudó a quitarlas. Por eso nadie defiende al primero y el segundo es ovacionado en los medios y por la izquierda.