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ABC DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 UNA RAYA EN EL AGUA EL RECUADRO ANTONIO BURGOS ¿QUIÉN MANDA AQUÍ? Sánchez duerme en La Moncloa y se cree que manda, pero los que gobiernan de verdad son los que lo hicieron presidente ADA vez está más visto y demostrado que con 84 diputados no se puede gobernar. Que como saben son los que tiene el que cada vez es más conocido como el Okupa de la Moncloa Esto del okupa tiene más fondo (o más recorrido y hondo calado que se diría en tertulianés) de lo que parece. Sánchez está en La Moncloa como podía habitar el casoplón que se han comprado los padres de los mellizos que felizmente han superado la peligrosa prematuridad de cinco meses, gracias a la tan denostada Sanidad pública de Madrid, administrada por cierto por el PP. Aunque oficialmente es el presidente del Gobierno del Reino de España por culpa, culpita de Rajoy, y duerme en La Moncloa y, si no tiene que coger el Falcon para ir a cualquier chuminada lejos, allí desayuna, almuerza y cena. Los inquilinos de La Moncloa suelen ser los que mandan en España. Pero mandar, lo que se dice mandar, ¿manda de verdad Sánchez? ¿O es un mandado de los que le permitieron su sueño de dormir en La Moncloa a pesar de tener 84 diputados? El canto de la gallina lo ha dado Pablo Iglesias, precisamente en su visita a La Moncloa para una charleta de comienzo de curso y de importancia de la asignatura. Por cierto: sale Sánchez a recibirlo a esas escalinatas monclovitas de donde quitan la bandera de España y a los guardias civiles de gala presentando armas cuando quien llega es un separatista catalán. Sale muy bien trajeado, como corresponde al sitio que ocupa, y nunca mejor dicho lo de C ocupar. Y he aquí que llega Iglesias con el uniforme del 15- M en la Puerta del Sol, el Belén del ídem que tiene montado. Y aparece en mangas de camisa, marca de la casa, como si en lugar de acudir a debatir los altos asuntos de Estado y gobernación del Reino fuese a cambiar la zapatilla de un grifo que se sale. Y demuestra luego Iglesias lo que me ha recordado aquella vieja copla que el cantar ponía en boca de un bandolero: El Rey mandará en el llano que en la sierra mando yo Sánchez duerme en La Moncloa y se cree que manda, pero los que gobiernan y mandan de verdad son los que lo hicieron presidente. Por eso el ministro Marlaska tiene que callarse la boquita y decir que lo blanco es negro cuando a su lado un consejero separatista de la Generalidad de Cataluña dice que los encarcelados por sedición y rebelión son presos políticos Y por eso tenemos un Gobierno que parece el título de una obra de Jardiel Poncela: 84 diputados con freno y marcha atrás Cada Consejo de Ministros de los viernes tiene que deshacer el manto de Penélope de los petardazos que ha pegado el verborreico presidente de los globos- sonda o alguien de su presunto ¿Gobierno? a lo largo de la semana. Y a las bombas que tiran los fanfarrones sobre los puestos de trabajo de los astilleros de Navantia en la Bahía de Cádiz y a las corbetas para Arabia Saudí me remito. El canto de la gallina trata precisamente de esto: de la capacidad de gobernar España o lo que va a consentir que los separatistas catalanes nos dejen de ella. Iglesias, sin que Sánchez lo corrija, se ha autoproclamado de hecho vicepresidente de un Gobierno del que no forma parte. Tras la charleta con Sánchez ha proclamado que Podemos quiere cogobernar desde el Parlamento pese a que entre ambos grupos no alcanzan la mayoría de la Cámara. Sí, gobernar desde el Parlamento, no desde La Moncloa. ¡Y a la separación de poderes, que le den morcilla! Tomo las palabras de mi querido y ubicuo letrado Joaquín Moeckel para expresar mi perplejidad: Habrá que explicar a la gente cómo se gobierna desde el Congreso y cómo se legisla desde el Gobierno. El mundo al revés El mundo al revés, no, querido Moeckel: el imperio del decreto- ley y un presidente de... ¿te acuerdas de las marionetas de Herta Frankel? Pues lo mismo, pero sin Herta, sino con Podemos y todos los que quieren acabar con España. IGNACIO CAMACHO GOBERNAR SIN MAPA Si a Trump le frenan los suyos su tendencia irresponsable, alguien debería proteger de sí mismo al presidente Sánchez N un libro de reciente aparición cuenta el gran Bob Woodward que un grupo de colaboradores de Trump se ha confabulado para frenar desde dentro de la Casa Blanca su tendencia al disparate. Al parecer han llegado a escamotearle de la mesa, antes de que los firmase, papeles que estimaban comprometidos para los intereses nacionales. Sea o no verdad, y salvando distancias considerables, se echa de menos que alguien actúe del mismo modo en el entorno de Pedro Sánchez. No vendría nada mal en Moncloa una especie de brigada de rescate, un comando de la prudencia ¿dónde está, ay, José Enrique Serrano? que proteja al presidente de su propia inclinación a salirse de cauce. Gente experta capaz de hacerle ver, sin necesidad de incurrir en sabotaje, que gobernar requiere un cierto tacto responsable y que reflexionar un poco las decisiones es bastante mejor que retractarse. Que no basta con tener una idea y tirar con ella para adelante sin calibrar su alcance, sus consecuencias y el riesgo de un mal desenlace. Esos inexistentes asesores juiciosos le hubieran advertido, por ejemplo, sobre las repercusiones de incumplir un contrato internacional de armamento. O le habrían explicado a tiempo que hay ciertos compromisos firmados que debe respetar un Gobierno. Que la industria militar, sin duda indeseable en un mundo perfecto, produce en la defectuosa vida real un alto valor añadido en investigación tecnológica y empleo. Que la construcción de barcos de guerra no sólo implica el montaje de material bélico sino que moviliza infinidad de sectores especializados, desde las telecomunicaciones hasta el acero. Que por lo general los acuerdos de venta de armas incluyen cláusulas cautelares para garantizar en lo posible un uso defensivo relativamente correcto. Y que si un gobernante desea lucirse ante la galería con un pacifismo de gestos puede provocar un descalabro social interno porque esas bombas no entregadas pero ya cobradas a Arabia Saudí van a estallar, por un simple mecanismo diplomático de causa- efecto, sobre la precaria economía de varias ciudades pendientes de los pedidos de sus astilleros. Esto lo entienden hasta los alcaldes de Podemos. Pero como nadie le lleva la contraria, este Gabinete no pierde una sola ocasión de meter la pata. Con las prisas por ocupar el poder los sanchistas entraron en él sin un solo mapa, sin un plano de situación que les orientara en ese complejo sistema de relaciones interconectadas. Obsesionados con la linealidad de la propaganda, no acaban de comprender cómo funciona ese laberinto y se han lanzado a apretar botones al azar, a ver qué pasa. Eso le ha sucedido a Trump y han tenido que salir los suyos a apagar de cualquier manera los fuegos que provocaba. Pero este presidente no tiene quien le corrija la bitácora ni quien le ayude a entender no ya los engranajes del Estado sino el concepto mismo de España. E JM NIETO Fe de ratas