Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO LEHMAN, AÑO 1 Se cumplen diez años del gran descalabro, ¿viene otro? L próximo sábado se cumplirán diez años del último gran costalazo del planeta, la inesperada caída de Lehman Brothers, aquel banco que era demasiado grande para caer y al que la Fed no quiso rescatar, porque ya lo arreglaría el mercado. Fue la traca de inicio de la mayor conmoción económica desde 1929. Desde entonces, gobiernos, bancos centrales y empresas han batallado con denuedo e ingenio para parchear las secuelas de la hecatombe. Sin embargo resulta dudoso que se haya ido a la entraña del problema. Con un esfuerzo enorme, agotando el arsenal de los bancos centrales, se ha logrado bajar la fiebre del paciente, pero sin curar realmente la enfermedad, optando por una huida hacia adelante. ¿Viene otra crisis de caballo? La proximidad del aniversario de Lehman da alas a los sabios más agoreros. Señalan que hemos entrado en dinámicas similares a los días previos del pinchazo de 2008. Y aportan datos: la deuda global es hoy un 40 más alta que en 2007 y el 37 de las compañías del mundo están fuertemente endeudadas, cinco puntos más que hace diez años. Lo que se habría hecho es solventar una crisis de deuda contrayendo todavía más deuda. Meter más gas en el globo, aun a sabiendas de que está pinchado. Cierto que los optimistas difieren. La crisis de hace diez años pilló a los bancos desguarecidos y se encontraron sin liquidez. Hoy sus reservas son mayores y están más controlados. También se han aprendido muchísimas lecciones prácticas sobre cómo atajar el fuego. Además, el país número uno del planeta va como un tiro (pese a lo mucho que se debate sobre la estabilidad de lo que anida bajo el tupé anaranjado de Trump) La economía estadounidense crece con vigor y el paro está en mínimos. Pero... países emergentes que prometían ya se están acatarrando. Sudáfrica ha entrado en recesión por vez primera desde 2009. Turquía suda tinta. Argentina vuelve por sus fueros. Brasil iba para león y se está quedando en gato. En España, la Bolsa ha caído casi un 9 en lo que va de año, el turismo está frenando, el consumo cae y en agosto hubo un pésimo dato de paro. Como telón de fondo, los profetas del apocalipsis sacan las trompetas. Marko Kolanovic, un coco de 43 años, es el jefe de investigación de J. P. Morgan sobre los mercados de derivados. Con motivo del cumpleaños de Lehman, su entidad le ha encargado un informe y concluye que el gran castañazo llegará en la segunda mitad de 2019. Según él, esta vez el detonador será la automatización de las órdenes de compra y venta, la robotización de los mercados, que agudizará las noticias adversas ocasionando en las bolsas unas caídas súbitas y profundísimas, los llamados flash crash Uno de ellos activará la segunda crisis, que según el alegre Kolanovic provocará en EE. UU. unas protestas sociales nunca vistas en cincuenta años. Otros creen que la espoleta del nuevo crack será la inmensa deuda corporativa. Además, jugar a las guerritas comerciales, el petróleo en alza y el populismo analfaburro tampoco ayudan. Los profanos contemplamos el partido expectantes. Pero hay algo que sí tenemos claro: si el mundo casca otra vez, Dios nos coja confesados con Pedro y Pablo maquinando en La Moncloa. E PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI SINDICATOS La izquierda socialpopulista no distingue entre igualdad y legalidad comienzos del verano, en una estación de Metro del centro de Madrid (en la de Callao, para ser exacto) fui arrollado por un grupo de manteros que escapaban de la Policía Municipal. Aclaro: fui arrollado junto a un montón de usuarios de ambos sexos, muchos de edad mayor que la mía, cuando subíamos por las escaleras mecánicas. No hubo, como se dice, desgracias personales, pero pudo haberlas. Los manteros, unos chicos por supuesto pobres, pero jóvenes y fuertes, cargando cada uno de ellos con su correspondiente alijo tan voluminoso como su portador, nos apartaron a empellones. Las escaleras, incluso las mecánicas, son lugares peligrosos para los viejos. La irrupción violenta de una masa de fuga, sean o no manteros, las convierte en trampas mortales. La izquierda turbulenta y necia que nos desgobierna es incapaz de exigir a estos pobres y corpulentos chicos un mínimo de responsabilidad cívica, incapaz de darles una noción de la necesidad de un orden reglado para convivir civilizadamente y, por descontado, incapaz de exigirles respeto a la ley. Pero, eso sí, los saca a lanzar soflamas en los pregones de fiestas de los distritos municipales que mangonea, donde los cabecillas de la mantería, pertenecientes ellos mismos a las mafias que explotan a sus compañeros, se dedican a cubrir de insultos a la policía del Ayuntamiento que preside la ínclita Carmena con su corte de antisemitas y asaltacapillas. Y a proclamar que en España todos los seres A humanos son legales, como lo hizo hace un mes, en Lavapiés, un tal Serigne Mbaye, supuesto dirigente sindical de manteros y lateros, que aprovechó el acto y los micrófonos para acusar a la policía de Carmena de racismo institucional, una infamia acuñada en su día por la concejal podemita de Usera, Rommy Arce, la misma contra la que se ha levantado esta semana el vecindario de su distrito. La izquierda macarra que nos atribula ha sido incapaz de explicar a los manteros y lateros la diferencia entre iguales y legales. En España, al contrario que en los países de donde han salido pitando estos chicos pobres y robustos, todos los seres humanos son iguales como seres humanos; es decir, no hay humanidades de distinta categoría. Negar esta premisa, la igualdad de todos los seres humanos como seres humanos, eso es lo que se llama racismo. Pero no todos los seres humanos son legales: no lo son, y por distintas razones, los criminales con papeles o sin papeles y los sin papeles a secas, incluso los pobres y recios muchachos explotados por los criminales con papeles o sin papeles de las mafias de la patera y de la mantería y de la latería. En España no todos los seres humanos son legales, por muy iguales que sean en su condición de seres humanos. La izquierda sucia, que ha convertido Madrid en un inmenso zoco de ilegalidad manifiesta, puede estar o no en connivencia consciente con las mafias, pero, lo sepa o no, trabaja para ellas. Para las mafias que explotan a las bases sindicales de la mantería y latería, forma posmoderna de la trata (de negros) Ahora bien, esa misma izquierda socialpopulista se opone a la sindicalización de la prostitución, alegando que esta es una actividad ilegal en España. Será lo que sea, legal o ilegal, pero ahí está, y la izquierda que nos aflige no impide la trata de blancas, negras y amarillas por mafias de proxenetas legales o ilegales, cosa que las prostitutas podrían hacer, en parte al menos, sindicándose. Y así los burócratas sindicales que se lo montan con dinero público, los del Don Angelo, por ejemplo, tendrían que negociar los precios con sus homólogas u homólogos del revolcón venal, y no con los padrotes. Sería un poco más ¿como diría? estético.