Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Casado, Albiol y Maroto hablan con Manuel García, que impidió que colocaran lazos progolpsitas en su restaurante de Blanes D. MUDARRA Casado pide en Barcelona otro 155 La respuesta esperada JUAN PABLO COLMENAREJO No es que Pablo Casado esté dando un giro. Le basta con coser en un folio libertad e igualdad de todos los españoles para defender al todo frente a la parte del delirio nacionalista La Junta Directiva Nacional del PP celebrada ayer en Barcelona no es un simple gesto, sino el intento decidido de recuperación del terreno perdido tras las políticas de apaciguamiento que hace exactamente un año no sirvieron de nada. Como ya ha quedado claro, y pasado un año, el aguante sin audacia conduce al ridículo que amontona policías nacionales en barcos como si fueran turistas a los que se prohíbe desembarcar por culpa de una salmonelosis. Otra vez, como entonces, el Estado vuelve en estos días a hacinar a sus representantes porque no tiene donde meterlos, bien por falta de espacio, bien por alejarlos de la vista del pensamiento único del amarillismo supremacista. Casado ha recuperado la posición. Y es la clásica del PP antes de la operación diálogo. A buen seguro la ausencia de la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría, en la reunión de ayer, tiene mucho que ver con la distancia entre lo dicho por el nuevo líder del PP y lo hecho hace un año para calmar a Junqueras y compañía en las vísperas de la semanas más tensas de la democracia del 78 en tres décadas. El discurso de Barcelona marca para el PP el comienzo de un renacimiento, ya veremos si llega tarde o no, de lo básico y a la vez trascendente frente a la pirueta con varios tirabuzones que diseña el Gobierno de Sánchez para sobrevivir apoyándose en quienes tratan de destruir al Estado. Casado marca esa diferencia con Sánchez al dejar claro que no es posible la equidistancia posición que ha defendido con éxito Rivera y que la aplicación del artículo 155 se quedó corta porque el nacionalismo sigue en el monte de la ruptura constitucional. La mayoría del PP en el Senado está al servicio del Estado para defender la legalidad. El mensaje es sencillo y al expresarlo demuestra que dentro del PP había un malestar por la inacción y el esperar y ver a la hora de responder a la ruptura del marco legal. En el PP de Casado saben que la pérdida de voto se aceleró desde el otoño del año pasado cuando los electores habituales no encontraron la respuesta esperada tras la aprobación de la leyes que en septiembre derogaron la Constitución en Cataluña. Fue un desgaste tan innecesario como costoso. En esta ocasión, se trata de no llegar tarde otra vez a bordo de Piolín y sobre todo de no marcharse vaciando definitivamente al Estado en Cataluña para conseguir una solución final. ESPAÑA