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24 INTERNACIONAL MARTES, 28 DE AGOSTO DE 2018 abc. es internacional ABC Ni la muerte venció a la enemistad entre Trump y McCain El presidente de EE. UU. negó al venerado senador un elogio oficial J. ANSORENA NUEVA YORK El muro que separa EE. UU. y México en Otay Mesa (California) EFE tivo era retomar las conversaciones para concluir un acuerdo trilateral esta misma semana Después de un año de desencuentros, México y EE. UU. se habían puesto como el fin del mes de agosto para encontrar un acuerdo. El plazo no es baladí: ofrece suficiente tiempo a Peña Nieto para ratificar el nuevo texto en su país antes de que tome posesión de su cargo el presidente electo, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador. Condiciones de Canadá La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, estaba ayer rumbo a Washington para retomar las negociaciones, pero con la idea de no sucumbir a las presiones de Trump para firmar un acuerdo que les perjudique. Solo firmaremos un nuevo TLCAN si es bueno para Canadá y para su clase media aseguró un portavoz. La idea era alcanzar un entendimiento antes del viernes, el plazo marcado para cerrar las negociaciones. La necesidad de que Canadá se sume al acuerdo también la compartían ayer los aliados de Trump en el Congreso. El senador republicano Orrin Hatch reconoció que para que el nuevo TLCAN sea beneficioso para EE. UU. debe incluir a Canadá Su compañero de bancada, John Cornyn, celebró el acuerdo con México como un paso positivo pero advirtió que hay que asegurarse de que el acuerdo incluya a Canadá y tenga apoyo de ambos partidos Trump necesitará el refrendo en el Congreso a cualquier acuerdo que cambie o actualice el TLCAN y las mayorías republicanas en las cámaras legislativas en especial, en el Senado no le permitirá defecciones en su partido. A falta de cerrar muchos flecos, el acuerdo con México se centra en establecer nuevas condiciones para el sector de la automoción, la principal preocupación de Trump. Entre otras, eleva el porcentaje de fabricación en la región de un coche del 62,5 al 75 para que esté libre de aranceles, exige el empleo de más materiales locales y un mayor porcentaje de trabajadores que participan en su producción con sueldos de al menos 16 dólares la hora (beneficia a EE. UU. y Canadá) También han acordado renovar el pacto cada seis años, pero sin la posibilidad de una expiración automática si no hay acuerdo, como quería EE. UU. Las conversaciones con Canadá de los próximos días definirán en qué queda el anuncio de ayer: una actualización del TLCAN aunque se le cambie el nombre o la mayor sacudida a la política comercial de EE. UU. con el adiós a su principal socio comercial, junto con China. El fallecimiento el sábado de John McCain ha provocado en EE. UU. un torrente de homenajes y loas al senador republicano, un tótem de la política respetado por ambos partidos y al que la oposición a Donald Trump celebró como uno de los pocos bastiones conservadores ante el populismo arrollador del presidente. El elogio, sin embargo, se quedó fuera de las puertas del Despacho Oval. Según The Washington Post Trump rechazó un comunicado oficial de la Casa Blanca que resaltaba sus servicios al país y le daba el calificativo de héroe Parte de su círculo más íntimo en la Casa Blanca la secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders, y el jefe de Gabinete, el general John Kelly apostaron por emitir ese comunicado y participaron en su redacción. Trump desbarató los planes y lo dejó todo en un tuit tibio, en el que ni siquiera se refería al senador, sino a su familia: Mi mayor simpatía y respeto para la familia del senador John McCain. ¡Nuestros corazones y oraciones están con vosotros! Era la forma que Trump usaba para dejar claro que no enterraba el hacha de guerra contra McCain ni tras su fallecimiento. Su reacción a la muerte era un ejercicio de contraste con el resto de su partido. Los líderes republicanos en el Congreso Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, y Mitch McConnell, líder de la mayoría de su partido en el Senado enviaron comunicados ensalzando la figura de McCain y acordaron, junto a los líderes demócratas, instalar la capilla ardiente en el Capitolio, un honor reservado para las más altas figuras del Estado. Incluso dentro de su Administración, su reacción desapasionada quedó retratada: su vicepresidente, su secretario de Estado, su secretaria de Prensa, su secretario de Interior, su asesor de seguridad nacional y otros altos cargos enviaron comunicados de condolencia. Sin embargo, tras las críticas recibidas y la presión de la opinión pública, Trump dio en parte su brazo a torcer y ordenó que ondearan a media asta las banderas en la Casa Blanca y en todos los edificios oficiales hasta el entierro. A pesar de nuestras diferencias políticas, respeto el compromiso del senador John McCain con nuestro país reconoció Trump. La negativa a llamar héroe a McCain, que vivió años de prisión y tortura en la Guerra de Vietnam, viene de lejos. En campaña, el presidente de EE. UU. escandalizó a la opinión pública tras decir que no le consideraba un héroe porque a él le gustan los que no son capturados Quizá el heroísmo de McCain liberaba fantasmas interiores de Trump, que no fue a aquella guerra porque un médico firmó un parte que aseguraba que tenía un problema óseo. Un enemigo Como en muchas otras ocasiones, Trump va a contracorriente. Es el capo del partido republicano, mientras que McCain era cada vez más visto por sus votantes como un enemigo, un incordio a su agenda. Mientras el senador se convertía en una figura cada vez más respetada para demócratas y moderados, la base dura de Trump lo despreciaba. McCain tampoco abandona su pelea contra Trump en la muerte. Para su funeral, decretó que Trump no estuviera entre los invitados. Abajo a la derecha, McCain en 1965 durante un vuelo de entrenamiento EFE