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30 INTERNACIONAL DOMINGO, 26 DE AGOSTO DE 2018 abc. es internacional ABC El equipo de investigación de la Policía (SOCO) inspecciona el lugar donde un drogadicto fue abatido por los agentes tras el robo a un taxista el miércoles Guerra sucia contra la droga en Filipinas (II) La Policía nos da fotos de los yonquis a eliminar Un sicario revela a ABC las ejecuciones extrajudiciales de narcotraficantes y drogadictos por escuadrones de la muerte al servicio del Gobierno TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A MANILA C on el mentón apretado, la mirada gélida y el pelo a cepillo estilo militar, la primera impresión que da es justo de lo que es: un asesino. Como oculta su identidad por obvios motivos profesionales le bautizaremos con el nombre de la gorra de béisbol que cubre su cabeza: Raider La combina con una camiseta de baloncesto de tirantes que revela sus trabajados músculos y sus aspiraciones en la vida. Quería ser soldado, pero he acabado como guardia jurado se presenta este joven del arrabal de chabolas de Aroma, junto al puerto de Manila, que guarda un inconfesable secreto además de su identidad. Desde al año pasado, Raider forma parte de los escuadrones de la muerte que, a base de tiros, limpian Filipinas de yonquis y camellos dentro de la guerra contra la droga ordenada por su presidente, Rodrigo Duterte, tras ganar las elecciones en 2016. A sus 29 años, pertenece a la asociación Confederate Sentinel Group (Grupo Confederado de Centinelas o CSG, en sus siglas en inglés) Fundada tras la victoria de Duterte, tiene en teoría como misión ayudar a los más necesitados pero, según Raider se dedica a labores nada humanitarias. Me apunté para contribuir en tareas sociales porque nuestro barangay (barrio) está destrozado por las drogas, cuyas bandas lo controlan todo y atemorizan a la gente. Pero, a los tres meses, el comandante del grupo me dijo que era un pistolero al servicio de la Policía explica en el reservado de un karaoke, lejos de su zona, para hablar con tranquilidad. Aunque al principio se sorprendió y se mostró reacio a colaborar, acabó formando parte de las ejecuciones extrajudiciales porque, según cuenta, creo en la causa de erradicar el shabú que dejó mal de la cabeza a uno de mis primos En tagalo, así se denomina a una potente metan- fetamina que se calcula tiene enganchados a cuatro millones de filipinos. Conocida como la cocaína de los pobres porque una placa cuesta 500 pesos (8 euros) se fuma al quemarla sobre papel de aluminio durante unos 20 minutos. Muy popular entre los jóvenes, el shabú hace estragos en los suburbios que han proliferado en Metro Manila, la infernal área urbana que engloba a la capital y otras 15 ciudades y donde viven más de 13 millones de personas entre rascacielos y chabolas. Quince operaciones Desde que su jefe le asignó su primera misión, Raider ha participado en quince operaciones el eufemismo con el que llama a los asesinatos de esta guerra sucia contra la droga. En su grupo hay treinta sicarios, entre los que hay desde muchachos de apenas 20 años hasta duros hombretones que pasan la cincuentena. Nos reunimos en una de nuestras sedes que está próxima a una comisaría, de donde vienen cuatro policías uniformados que nos dan fotos de los camellos y yonquis a eliminar revela Raider Sus objetivos son delincuentes a los que el Go- Al servicio de la Policía Me apunté para contribuir en tareas sociales pero, a los tres meses, el comandante del grupo me dijo que era un pistolero al servicio de la Policía Asesinatos sin recompensa Las recompensas se las reparten el jefe del grupo y la Policía. A nosotros solo nos invitan a comer y a beber bierno ha puesto precio a sus cabezas, como los narcotraficantes Toyo y Joshua Sus recompensas eran, respectivamente, de 500.000 y 300.000 pesos (8.064 y 4.838 euros) porque la Policía no podía entrar en sus barrios para atraparlos, ya que siempre los avisaba alguien y lograban escabullirse entre las chabolas con la ayuda (voluntaria o no) de los vecinos. Mi primera operación fue contra C Toy lugarteniente de Toyo Mendoza, el verano pasado. Como era un tipo peligroso que incluso llevaba una granada de mano para protegerse, lo vigilamos y lo localizamos en un pagpagan comiendo cuenta refiriéndose a los puestos donde se sirven las sobras que los restaurantes tiran a la basura. En un nauseabundo reciclaje que revuelve las tripas, dichos restos de comida son lavados y fritos de nuevo para que los más pobres entre los pobres puedan echarse algo al estómago por unos pocos pesos. Pidió por su vida, pero el jefe le metió tres balas en la cabeza y una en el ojo rememora Raider con frialdad el asesinato de C Toy ¿Cómo se siente uno al quitarle la vida a un hombre? Me dio pena, pero comprendí que teníamos que matarlo y que habíamos hecho lo correcto porque, si lo hubiéramos dejado libre, habría vuelto a dañar a la gente con las drogas responde sin revelar emoción en su voz. Armado con su revólver de 45 milímetros, Raider tenía cada semana una cuota de dos o tres objetivos porque el jefe nos presionaba Con ciertos remordimientos, que intenta ocultar bajo su dura apariencia, reconoce