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SÁBADO 18.8.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.487 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. MARAVILLOSOS GUIRIS JUANA SAMPER PERIODISTA VISTO Y NO VISTO Macondo en la Alcarria La corresponsal del diario El Tiempo de Bogotá descansa a la sombra de los olivos y tratando de sacar adelante su huerta en un rincón de Guadalajara IGNACIO RUIZ- QUINTANO MELANCOLÍA Del periodismo americano supimos en España por el caso del Maine. Y en seguida lo imitamos aquí, cuando el caso Ferrer, al grito, que fue berrea, de ¡Maura, no! S ia per y su famil MOLINO Sam d, un antiguo IDADO DEL opieda AL CU atrás a esta pr llegaron años eite molino de ac UTANDE Pan or de la Alcarria, ámica de esta pequeña lo cali cu invierno, aum ya población de 15 person dad enta en veran as en o hasta el cen tenar JUANA SAMPER OSPINA COLOMBIA ucedió hace algunos años. Mis hijos, que entonces eran pequeños, jugaban en el jardín frente al molino, esa casa de campo que ha sido nuestro refugio de fines de semana y nuestro paraíso del verano. De pronto se soltó un aguacero. Corrimos a refugiarnos adentro y esperamos unos minutos, mientras escampaba. Al salir de nuevo, las vimos: no medían más de dos centímetros. Eran verdes, con visos rojos y naranjas. Daban pequeños saltos. Y cubrían todo el espacio. Unos minutos antes no estaban ahí. Esa tarde llovieron ranas en la Alcarria. Los chicos del pueblo las metieron, divertidos, entre botes de cristal. Luego los desocuparon al borde del río Badiel, que, rodeado de sauces y huertas, baña el valle donde se encuentra la casa. Un poco más allá, a unos trescientos metros, se despliega el pueblo. Durante el invierno viven cerca de 15 personas y en el verano llegamos al centenar. No ha sido la única lluvia de ranas que se ha producido en el mundo. He S leído noticias que informan sobre acontecimientos similares y he conocido las explicaciones científicas de este fenómeno que sería fácil denominar de mágico. Ignoro si son ciertas, pero sí soy testigo de muchos fenómenos que tienen lugar en Utande. No les busco raíces racionales. Como colombiana, sé que es mi pequeño Macondo en España. Mientras Madrid bosteza bajo un vaho de calor, Utande cobra vida. El 20 de junio se celebran las fiestas de San Acacio. El baile folclórico y la obra de teatro sacuden el polvo. Una banda musical anima la pequeña villa hasta la madrugada y entonces Baldomero, tan coqueto con más de 80 años, baila con cuanta mujer puede, mientras los chicos se dan cuenta de que les interesan más las niñas que monOtros espacios tar en bicicleta. Hace muchos años llegamos a Es el punto de arranque de este pueblo, cuando buscábanuestro verano. Ahora mis dos EL mos un espacio alejado de hijos, mi marido y yo amaPUEBLO la ciudad. Lo encontramos necemos rodeados de páAhora entiendo la gracias a un amigo argenjaros, sombras de olivos y importancia tino que debía regresar a una huerta que me trae de en la vida su país y necesitaba que alcabeza. Lucho para que los española del guien cuidara su casa, un tomates broten y los calapueblo antiguo molino de aceite. bacines no se sequen. Me Al cabo de los años se lo comsiento una utandera más: fabripramos. Tras superar trámites absur- co jabón artesanal y preparo tomate dos y sobrevivir a reformas con pre- frito; me apunté al taller de manualisupuestos anteriores a la crisis, aho- dades y al campeonato de petanca. No ra el viejo lagar es nuestra casa... Los me alcanza el tiempo. Ahora entienrulos, la prensa, el tornillo enorme, las do la importancia del pueblo en la vida piedras y tinajas de la centenaria ma- española: aunque hace años la gente quinaria para extraer el aceite de oli- salía a las ciudades, en las vacaciones va admiten nuestra compañía. Aquí vuelven al campo, a sus raíces. Los puepasamos los veranos, cuando el pue- blos españoles en verano son una exblo adquiere otro ritmo. plosión de alegría y añoranzas. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Gaseosa, f. Agua llena de agujeros. e puede discutir si la democracia es presentarse a unas elecciones y que te voten, como hizo Trump, o comprarse un periódico y que no te lean (y si te leen, que no te obedezcan) como les pasa a Bezos y a Slim. Sería una discusión de bar a las tres de la mañana, que se acaba con las copas que uno necesitaría para enfrentarse al párrafo inmortal que describe la prensa como esa rama del poder que se ocupa de hacer que todo parezca un accidente: El presidente Trump está decidido a alinear a Estados Unidos con las tinieblas, mostrándose condescendiente con los regímenes autoritarios y transformando la América de Lincoln, Jefferson, Roosevelt y Obama en una reliquia para la melancolía. Lincoln, Jefferson, Roosevelt... ¡y Obama! el que pidió perdón en Viena por no hablar el austriaco Vista la simpática lamentación socialdemócrata ¡Nos quieren cerrar! diríase que este nuevo periodismo busca que todas las cuerdas místicas de la memoria que hacen de una colectividad humana una unidad (Lincoln, pero sobre otro tema más serio) vibren al sonido de palabras extraídas del editorial conjunto sobre la melancolía que produce que ya nadie te haga caso. Libertad de expresión y libertad de pensamiento son excluyentes, y por tanto, a efectos de negocio, inexistentes. Existe la libertad de prensa, que no consiste sino en que todo aquél que no esté contento con lo que diga el periódico de Pepe o Slim puede establecerse en el local de enfrente con el periódico de Paco o Bezos. Lo demás es literatura; en el mejor de los casos, literatura de Felipe Trigo, cuya mano enguantada en negro (se la machetearon en la guerra colonial de Filipinas) se me aparece cada vez que veo un folio en blanco. Del periodismo americano, Pulitzer incluido, supimos en España por el caso del Maine en Cuba. En seguida lo imitamos aquí, cuando el caso Ferrer, al grito, que fue berrea, de ¡Maura, no! Y, hoy, los hijos de la luz son los Jim Acosta ¡dando la razón a la Biblia!