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ABC SÁBADO, 18 DE AGOSTO DE 2018 abc. es estilo CINE ABCdelVERANO 61 AL TALENTO NO LE IMPORTA EL GÉNERO Chinatown Jack Nicholson y Faye Dunaway protagonizaron esta cinta de cine negro que mezclaba infidelidades y corrupción Frenético Harrison Ford y Emmanuel Seigner, en una escena de esta cinta de intriga de 1988. En 1989 Polanski se casó con la actriz El pianista Adrien Brody protagonizó este multipremiado drama sobre el Holocausto, que Polanski sufrió en sus carnes siendo niño Roman Polanski 85 años de vida en el alambre Ganador del Oscar a Mejor Director por El pianista el polaco es uno de los titanes del cine contemporáneo OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE Si nos fiamos de los datos biográficos de Roman Polanski, hoy alcanza la venerable edad de 85 años, y por lo tanto hay que felicitarlo por ello: una vida larga, trabajada, polémica y sumamente activa en diversos territorios, especialmente el cinematográfico pues, de los muchos galones que le pondrá la historia, el de director de cine tendría que ser el más importante y duradero. Pero es evidente que Polanski no es del todo un tipo fiable y aunque su biografía asegura que hoy cumple 85 años, la parte más visible de su imagen sugiere aún algunos rasgos más propios de la infancia, desde su físico menudo hasta la mirada jocosa de sus ojillos llenos de malicia, que no parecen los de alguien que tiene ya a tiro corto el alcance de un siglo. Ni es habitual llegar a su edad tan laborioso (el año pasado hizo la hasta ahora su última película, Basada en hechos reales ni con los ojillos traviesos, diabólicos, y más cuando su vida ha sido un muestrario de las más horribles tragedias, desde ser un niño superviviente del Holocausto y perder a su madre en Auschwitz, al asesinato de su esposa Sharon Tate en aquel oscurísimo suceso de la Familia Manson o al dudoso honor de llevar tantos años huido de la Justicia estadounidense acusado de violación a una menor y las sospechas de una inclinación insana e imperdonable a la infancia. Aún hoy, el mundo se debate entre el rechazo a la persona y la admiración al creador de un modo de hacer cine en el que un ácido sentido del humor se santigua ante lo maligno y lo sórdido. En cierto modo, en EL DIABLO NO ENVEJECE B. P. La apariencia frágil de una jovencísima Mia Farrow nunca nos dejó del todo claro si lo que pasaba en La semilla del diablo estaba dentro o fuera de su mirada alucinada. Ahí residía la fuerza de la película: ¿qué hay más inquietante que no poder dibujar la frontera entre la realidad y el delirio? A Polanski no le hizo falta enseñar a ese bebé demonio para convertir su cinta en uno de los clásicos del cine de terror. Han pasado ya 50 años desde su estreno y todavía no ha perdido el puesto. El diablo no envejece... porque no tiene rostro. Roman Polanski, en el Festival de Cannes de 2017 algo se parece a Woody Allen, además de en la edad, laboriosidad y tal: en que ambos exploran rincones (de Manhattan, del alma humana... a los que no se llega fácilmente con la escoba. ABC Un cineasta único Pero el Polanski director es único y variado, y desde El cuchillo en el agua (1962) hasta sus últimas películas (con el acento en La Venus de las pieles donde se divertía a costa de la obra de Sacher- Masoch) su filmografía es un prodigio de extremidad superior y extremidad inferior. Títulos como Repulsión La semilla del diablo La muerte y la doncella o la terrible Lu- nas de hiel sitúan al espectador justo en el lugar que no quiere y lo convierten en compota. Otros, como Chinatown Tess El pianista o Un dios salvaje hacen de la compota un alimento inteligentísimo, magnífico, superior. Y otros, como El baile de los vampiros ¿Qué? o Piratas son como el aire que se escapa de un pinchazo en una rueda demasiado hinchada. De aquí a que Polanski cumpla un siglo, o dos, el mundo puede dar varios giros bruscos sobre su opinión del personaje, pero, me temo, que la opinión sobre el cineasta no podrá cambiar mucho, y de hacerlo será a mejor.