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ABC MIÉRCOLES, 15 DE AGOSTO DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 27 FRANCISCO DE ANDRÉS EL SULTÁN Erdogan se otorga una autoridad religiosa que los antiguos monarcas otomanos no tenían L Una reciente protesta en París de la Asociación de Alcaldes Rurales de Francia EFE Oleada de dimisiones Tirar la toalla de alcaldes en Francia 1.021 por los recortes La nueva política fiscal cron, el mes de mayo de 2017, han dimitido 386 alcaldes. Más de mil alcalde Macron les ha des han dimitido desde las últimas elecciones elecciones municipales de 2014. quitado impuestos locales y subsidios Asfixia burocrática JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS alcaldes Dimitieron entre 2014 y 2018, frente a los 535 que lo hicieron entre 2008 y 2012; solo desde mayo del año pasado tiraron la toalla 386 2.000 habitantes Las políticas de recentralización financiera de Emmanuel Macron han acelerado un proceso histórico de dimisión de alcaldes de pequeños municipios, creando tensiones de nuevo cuño con las regiones y departamentos. El 54 de los 36.529 municipios de Francia (2015) tienen menos de 500 habitantes. Las decisiones presupuestarias y fiscales del presidente Macron, durante los últimos quince meses, amenazan los recursos propios de 18.000 a 19.000 alcaldías, privadas total o parcialmente de ingresos sustanciales. La nueva política fiscal y presupuestaria de Macron ha suprimido parte de los impuestos locales, parte de las dotaciones estatales, parte de los empleos creados con subsidios estatales, parte de los servicios públicos. Esa supresión o recentralización financiera ha consumado de facto un recorte sustancial del poder de los alcaldes de los pequeños municipios, acelerando el proceso histórico de las renuncias y dimisiones. Desde la elección de Emmanuel Ma- Luc Rouban, especialista en transformaciones del servicio público francés, comenta el proceso histórico de este modo: La recentralización financiera de Emmanuel Macron acelera un proceso que viene de lejos y se ha deteriorado desde hace años. El trabajo Asfixiados entre el poder tutelar del de los alcaldes de los pequeños muni- Estado y los poderes de las adminiscipios es cada día más difícil: tienen traciones regionales (departamentos menos recursos propios, la gestión de y regiones) los alcaldes de pequeños la vida municipal se complica mucho municipios prefieren tirar la toalla y desde el punto de vista presupuesta- dimitir. El proceso se ha acelerado con rio. Macron ha desequilibrado las re- la llegada al poder de Emmanuel Malaciones entre el poder del Estado, cre- cron, que decidió organizar varias reciente, y el poder de los pequeños mu- giones de trabajo con las asociaciones nicipios, muy recortado municipales, regionales La pérdida o recorte y departamentales, en de recursos propios coinvano. Concentración cide con otros problemas La Asociación de AlcalLa unión de demográficos de inmen- pequeños pueblos des Rurales de Francia ha so calado. obliga a muchos sido la primera en lanzar Con el fin de afrontar un grito de alarma: Esel problema de los micro alcaldes a realizar tamos llegando a una siidas y venidas municipios de menos de tuación asfixiante para de 50 km mil habitantes, el Estado los pequeños municifrancés ha favorecido pios Presidentes de redesde hace décadas la giones y departamentos agrupación de comunas y pequeñas multiplican sus advertencias. Los proalcaldías, complicando la vida diaria yectos presupuestarios y fiscales de Made los alcaldes, condenados a realizar cron corren el riesgo de acelerar el proidas y venidas de 30 a 50 kilómetros ceso en curso, con tensiones imprevipara solventar problemas de cada día. sibles. La mayoría de las dimisiones de alcaldes se han producido en municipios pequeños, de menos de 2.000 habitantes; en concreto 887 alcaldías a galería de personalidades políticas fuertes, capaces de plantar cara al cíclope norteamericano, cuentan con varios líderes de voluntad férrea, entre los que los medios suelen destacar a la káiser Angela Merkel, al zar Vladimir Putin, y al sultán Tayyip Erdogan. Con todos ellos, Donald Trump estaría librando una singular y descomunal batalla, tanto en el terreno comercial como en el político, para establecer por medios no convencionales el diktat de la superpotencia. Como caricatura no está mal. Funciona a medias con el sátrapa ruso, con muy poco rigor en el caso de la canciller alemana, y para nada con el autócrata turco. Tayyip Erdogan es un gigante con pies de plomo, como está demostrando su errática política exterior en Oriente Próximo, los devaneos con Moscú para la compra de armas a pesar de su compromiso como miembro importante de la OTAN y, muy en particular, el desastre de su política económica. La moneda turca está cerca del K. O. técnico, y la responsabilidad no puede atribuirse a los aranceles de Trump, limitados a pocos productos, sino a la crisis de confianza total que despierta el presidente Erdogan tanto en los medios financieros internacionales como entre su propio empresariado. Tayyip Erdogan se viste con los ropajes de los antiguos sultanes otomanos, pero además quiere ostentar una autoridad religiosa que aquellos no tenían. En 1999 pasó varios meses en el calabozo tras recitar, en el congreso de su partido, un verso abiertamente islamista: Los minaretes de nuestras mezquitas son nuestras bayonetas Su programa nacionalista en el discurso político, socialista en lo económico e integrista en lo social choca con la Turquía urbana educada en el modelo laico del Estado republicano. Por más que a sus fans les guste comparar el parecido físico entre Ataturk y el actual líder. La democracia, recitó Erdogan en aquel discurso del 99, es solo un tren al que subimos hasta llegar a nuestro destino Con la perspectiva de los años transcurridos en el poder, y sin proyecto de dejarlo en vida, hay que admitir que Erdogan no es un santón musulmán pero tiene un punto de profeta.