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ABC JUEVES, 2 DE AGOSTO DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 25 DE LEJOS Trump pide al fiscal general que acabe con la trama rusa El presidente eleva el tono de sus ataques en el arranque del juicio a su exjefe de campaña C. PÉREZ CRUZ WASHINGTON PEDRO RODRÍGUEZ FUERTES Y FRÁGILES Trump busca colocarse por encima de la ley al exigir el final de la pesquisa sobre la trama rusa Lleva calificándola como una caza de brujas casi desde antes de que se iniciara, pero Donald Trump apuntó ayer con más virulencia que nunca sobre la investigación de la trama rusa que lleva a cabo el fiscal especial Robert Mueller. En un tuit mañanero, el presidente estadounidense le solicitó directamente al fiscal general, Jeff Sessions, que acabara con esta Amañada Caza de Brujas (en mayúsculas en el original) y que lo haga ya, antes de que siga ensuciando a nuestro país Está por ver si en algún momento estos tuits se le pueden volver en su contra por obstrucción a la Justicia. En realidad, Sessions en teoría no puede acabar con la investigación, dado que él mismo se recusó de la misma en marzo de 2017 y puso al frente a su número dos en el Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, que fue quien nombró a Robert Mueller, y a quien un grupo de republicanos intenta organizarle un impeachment en el Congreso. Trump ya mostró en julio de 2017 su decepción por la decisión de Jeff Sessions, hasta el punto de señalar a The New York Times que si iba a recusarse, debería habérmelo dicho antes de aceptar el puesto, porque hubiera elegido a algún otro P Donald Trump habla durante un mitin en Florida AFP Contradicciones Trump insistió durante meses en que no existió trato con Rusia y ahora defiende que no es un delito rante meses en que no existió conspiración No collusion es posiblemente su expresión más repetida ante los medios y sus seguidores) ahora el presidente, en sincronía con su actual abogado, Rudy Giuliani, ha empezado a defender en público que la conspiración no es un delito Ni siquiera sé si es un delito conspirar con los rusos llegó a decir Giuliani. La duda que les asalta a muchos es por qué entonces Trump insiste en Conspiración electoral El furibundo ataque de Donald Trump llega en un momento en el que el presidente ha variado ligera, pero significativamente, la forma de hablar en público sobre la supuesta conspiración de su equipo de campaña electoral con Rusia. Después de insistir du- que Hillary Clinton y los demócratas conspiraron, dada la nueva consideración presidencial sobre la naturaleza legal de la conspiración. Quizá en un ejemplo de causa- efecto, Trump aprieta para cerrar la investigación de Mueller ahora que ha dado comienzo el primer juicio vinculado al Russiagate el que juzga a Paul Manafort, jefe de campaña de Trump durante 144 días (el presidente decía que solo fueron 49) Manafort, que afrontará en septiembre un segundo juicio, está acusado en este de dieciocho delitos económicos, entre ellos evasión de impuestos y fraude bancario. Será en otoño cuando tenga que enfrentarse a los delitos más políticos, incluido el de conspiración contra Estados Unidos. INDETECTABLES EN UN CONTROL CONVENCIONAL Un juez detiene la difusión del manual para imprimir armas C. P. C. WASHINGTON Todo estaba listo para que empezara la era de las armas descargables pero de momento Cody Wilson tendrá que guardarse en la recámara su manual para contruir armas con impresoras 3- D. El juez federal Robert S. Lasnik emitió la tarde del martes una orden para detener la difusión del tutorial que la empresa de Wilson, Defense Distributed, tenía previsto colgar en su web el 1 de agosto. La decisión se tomó horas antes de que entrara en efecto el acuerdo que Cody Wilson, de 30 años, criptoanarquista y amante de las armas, había alcanzado con el Departamento de Estado para desbloquear la publicación del manual. Su pelea con el Gobierno viene de 2013, cuando Wilson presentó la primera pistola de estas características. La bautizó como El liberador Al ser de plástico, no es detecta- ble en un control convencional. La administración Obama logró que el manual desapareciera de la red al poco de colgarse (se contabilizaron centenares de miles de descargas) al tratarse, según se explicó, de una violación de las leyes de exportación, por considerarse material tecnológico y militar sensible. Sin embargo, y de manera sorprendente, la agencia que preside Mike Pompeo cerró recientemente un acuerdo con Defense Distributed, a la que incluso indemnizó, cuando en realidad Wilson venía perdiendo todos los juicios previos e incluso el Tribunal Supremo se había negado a tratar el caso. Argumenta que su defensa es de la libertad de expresión, no tanto del derecho a las armas. obre Trump. Tanto cultivar una imagen tan hiperbólica para encarnar la parte americana de esa cosecha de strong men que se abre camino por todo el mundo a costa de la democracia y del orden internacional liberal. Y, sin embargo, el hombretón que gusta de identificarse como un genio muy estable no deja de lloriquear cuando funciona el sistema de controles y equilibrios que caracteriza a la democracia de Estados Unidos. Un sistema, no hay que olvidar, pensado de forma casi obsesiva contra la acumulación y el abuso de poder. En su torticera genialidad, Trump lo entiende todo menos la separación de poderes. O, mejor dicho, la división tan americana del poder entre diferentes instituciones. Y cuando el mega- presidente observa de cerca cómo funcionan los engranajes de ese sistema se preocupa y con razón. Sobre todo, con las pesquisas del fiscal independiente Robert Mueller sobre la presunta conspiración criminal entre su candidatura para la Casa Blanca y el Kremlin. Un caso del que forma parte el juicio federal iniciado esta semana contra su ex jefe de campaña, el muy comprometido Paul Manafort. Al exigir al ministro de Justicia, Jeff Sessions, que acabe con la investigación independiente, Trump intenta colocarse por encima de la ley. Más que nada porque anticipa que esta saga que él denuncia como una intolerable caza de brujas va a terminar mal, muy mal. Entre otras cosas porque Mueller en su metódico trabajo contra viento y marea no hace más que acumular evidencias y testimonios sobre la profunda corrupción que facilitó la victoria de Trump en virtud realmente de 80.000 votos en tres estados de la Unión. En Washington vuelve a sonar la palabra impeachment que no es un recurso para aquellos que han perdido unas elecciones o cuestionan con toda vehemencia las decisiones tomadas en el despacho oval. Según el profesor Cass R. Sunstein, es un recordatorio constitucional de que el poder reside en We the People incluso a la hora de exigir responsabilidades a los presidentes que abusan de su privilegiada posición.