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ABC JUEVES, 2 DE AGOSTO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 TODO IRÁ BIEN EL CONTRAPUNTO ISABEL SAN SEBASTIÁN SOMOS REHENES Cuanto más se dejen manipular los taxistas por el griterío podemita que medra en el caldo de cultivo del conflicto, más dura será su derrota A PARQUE usted su coche en una parada de taxis y verá la multa que le cae. Deténgase en el Paseo de la Castellana o la Gran Vía de Barcelona, interrumpiendo la circulación, y antes de darse cuenta le habrán retirado el vehículo, tres puntos del carnet y doscientos euros de la cartera. Nadie atenderá a sus razones, por legítimas o urgentes que sean. Le aplastará la maquinaria del Estado. Porque usted es un simple ciudadano, un contribuyente abnegado, un españolito de a pie obligado a pagar y pagar, so pena de que le embarguen, le parezca justa o no su situación laboral o la infracción imputada. Un desgraciado. Si quienes cortan el tráfico hasta el punto de colapsar su ciudad son millares de taxistas, en cambio, las autoridads escuchan su protesta, les entrevistan en las televisiones y obtendrán un porcentaje mayor o menor de sus reivindicaciones, pero desde luego no sufrirán sanción alguna por el enorme perjuicio causado al conjunto de la población. Moraleja: la fuerza de la razón cede escandalosamente ante la razón de la fuerza cuando quien ejerce el poder carece del coraje democrático necesario para hacer valer su autoridad y la prevalencia del interés general sobre intereses corporativistas. Una semana lleva sumida en el caos la Ciudad Condal y va para seis días la capital de España, porque el Gobierno no pone coto a una protesta que desborda con creces el ámbito de la huelga para incurrir de lleno en el de la coacción a millones de personas tomadas como rehenes de un conflicto que no está en nuestra mano resolver. Rehenes: eso es lo que somos nosotros y los millares de turistas atrapados en esta situación kafkiana, que les llevará a guardar un recuerdo lamentable de su visita a nuestro país. Rehenes inermes, impotentes, privados de la libertad de movimientos que la Constitución teóricamente ampara, y condenados a padecer las consecuencias de una concatenación de errores administrativos pasados y presentes, ninguno de los cuales es achacable al Juan Español cualquiera que tarda el doble de lo habitual en llegar a su centro de trabajo o se da de bruces con un piquete sumamente agresivo a la salida de un aeropuerto, tal como me sucedió a mí el lunes, en Santander. Afortunadamente, se hizo cargo la Guardia Civil y resolvió el problema con la eficacia habitual, sin más armas que la palabra y el respeto bien ganado que infunden sus agentes. Un respeto que evidentemente han perdido, o nunca tuvieron, los responsables de poner fin a este intolerable chantaje. No entro a valorar de qué parte está la razón en este pulso que enfrenta a los taxistas con los VTCs. La que pudieran tener los primeros la han perdido al incurrir en episodios de violencia y no vacilar en utilizar a la ciudadanía como elemento de presión en su lucha. Otros hemos sufrido antes que ellos la competencia de servicios nacidos al calor de las nuevas tecnologías (la prensa digital gratuita, por ejemplo, o la migración de la publicidad a las redes sociales donde imperan influencers sin preparación ni titulación alguna) y nos ha tocado adaptarnos, asumiendo que no es posible vencer o detener al futuro. Cuanto más tarden los taxistas en aceptar esta realidad, cuanto más se dejen manipular por el griterío podemita que medra en el caldo de cultivo del conflicto, más dura será su derrota. Los gobiernos débiles, como el de Sánchez, cuya respuesta es quitarse el problema de encima trasladando la competencia hacia abajo, nunca aportan soluciones duraderas ni cumplen las promesas que hacen llevados por la desesperación. SALVADOR SOSTRES LA RELIGIÓN Todas las materias son importantes, pero saber a qué hemos venido al mundo todavía lo es más A Religión tendría que ser la asignatura central de cualquier colegio, porque a través del conocimiento y del estudio de nuestra trascendencia llegamos a comprender todo lo demás. La obsesión laicista no tiene que ver con la libertad o la neutralidad, sino con el afán de sus apologetas por sustituir a Dios con una ética de bisutería que esclavice al Hombre en su mortalidad, le seque la esperanza y le vuelva manipulable y prescindible, un juguetito en manos de la ingeniería social. No es que ateos y laicos no crean en Dios; es que se excitan pensando que pueden jugar a ser el Creador. Han sido múltiples y patéticos sus intentos de suplantación. ¿Qué es la Declaración de los Derechos Humanos sino la versión top manta de los Diez Mandamientos? Llevamos tanto tiempo viviendo de espaldas a la Cruz que nos hemos acabado conformando con cualquier simulacro. Es fundamental que nuestros hijos entiendan la victoria de la Navidad, que buceen en los confines de su sentimiento de culpa y que aprendan a vivir sabiendo que todos los sentimientos están resumidos en el Calvario. Es lo que más nos define, en lo que mejor nos reconocemos. Las asignaturas específicas vendrán luego pero en cualquier caso, como la música de Bach, dependerá de su talento. El arte sagrado, en todas sus disciplinas, es el más valioso y emocionante. La Religión tendría que ser la asignatura central de todos los colegios y que nuestros hijos crecieran de dentro para fuera, encontrando primero su sentido y luego su utilidad. Así, las vocaciones profesionales serían un compromiso con su misión vital y no este ir a la universidad, tan de nuestra época, para hacer ver que estudias cualquier cosa con el único objetivo de continuar viviendo de tus papás. Todas las materias son importantes, pero saber a qué hemos venido al mundo todavía lo es más. Conozco a padres que creen que la educación sexual de su hija consiste en regalarle una caja de preservativos cuando tiene el primer novio más o menos formal. Picadillo del Señor, carne sobre carne amontonada por tu propio padre. Jesús te quiere más de lo que crees, pero es muy triste que necesitemos degradarnos tanto para comprender que, sin la tensión espiritual que nos completa, en nada nos diferenciamos de las bestias. La Religión tendría que ser el cauce central de la formación de nuestros hijos. Es insufrible la relación tan chabacana que los niños tienen con su misterio y lo fácil que es jugar con sus sentimientos. Es dramático el poco respeto que tienen por sus padres, por sus maestros, por su propio cuerpo. Sin temor de Dios esto se ha ido volviendo un vertedero. Sin la intuición de lo sagrado, lo mismo da un after que una catedral. Tal como el divorcio no es un derecho, sino un fracaso, y el aborto no es una libertad, sino una tragedia, un niño que crece diciendo que no cree en nada no es una opinión sino la metáfora del desgarro de la Humanidad. L JM NIETO Fe de ratas