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LUNES 30.7.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.491 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. MARAVILLOSOS GUIRIS THOMAS EVELLIN CATEDRÁTICO DE ESPAÑOL TODO IRÁ BIEN En un cuatro latas verde Sus vacaciones de la infancia en el pueblo alicantino de Jesús Pobre le dejaron una huella imborrable en su memoria THOMAS EVELLIN FRANCIA SALVADOR SOSTRES EL PANTANO Cada vez está más seco mi pantano de ternura A ños 80. Principios del verano. Tres de la mañana. La casa suena a promesas de otro mundo. Mi padre nos lleva en brazos hasta el coche, un cuatro latas verde, donde mi hermano y yo acabaremos la noche, cada uno con los pies del otro en la cara, turnándonos para que no nos toque siempre dormir por encima de las bolsas de viaje y bultos llenos de trastos colocados detrás de los asientos delanteros. Cómodos no vamos, alguna que otra estaquilla de la tienda de campaña se te clava de vez en cuando en la espalda VERANO EN cuando te das la vuelta, pero no camFAMILIA Th omas Evellin en el institut biaríamos nuestra cama de faquir por FOTOS: AB es catedrátic o Pablo Picas o de españolC so de Fonten imagen, sale nada. No necesitamos más. ay- sous- Bois. a la derecha, En la con su herman La primera frontera con nuestro o David en Je sús Pobre mundo, con nuestra Bretaña, es el Loira. El primer desayuno siempre sabe TIEMPO a otra cosa. La mantequilla El paisaje es jar la toalla cogida en no lleva sal, ya hemos meun reloj que no la ventanilla de la tido un pie fuera. Cada tiene prisa. puerta trasera cada nueva etapa nos acerca a Algún juego y dos por tres. ese otro mundo prometiuna canción Parece que salimos do, cada atasco retrasa un de Aute hace días. La vuelta al poco nuestra vuelta al paparaíso terrenal, el que raíso. El paisaje es un reloj cada año nos regala sus almenque no tiene prisa. Algún dras, sus caracoles, la sombra de la juego, una pelea, una canhiguera, el frescor del pozo, tiene un ción de Aute nos hacen olprecio. A lo lejos, la silueta maciza vidar un poco el tiempo hasdel Montgó, paquidermo tranquilo ta divisar los primeros picos mirando el Mediterráneo, señala el de los Pirineos. Ya estamos, final del camino. Allí juguetearecasi. Ya vamos a poner el sees una mos entre las olas, libres y felices, gundo pie fuera. L Jesús Pobre URA a ENTORNO R enia, situada como aquellos niños que pintó SoLa frontera tiene algo de sounicipio de D pedanía del m r del Montgó rolla. Como los españoles que vuellemne, impresiona un poco al en la cara su las faldas ven al pueblo, nosotros franchuniño que soy, el tricornio de los tes rubines, bretones de otros mares guardias me hace gracia pero volvemos al nuestro. Allí nos esperan el control de los vehículos se los que, un día, por no tener hijos ni me aparece como una puerta que hay que franquear. Detrás del umbral, todo mismo. En las lomas ocres, la silueta nietos, nos acogieron para siempre será distinto. El bar de carretera, el erguida del toro de Osborne hace ol- como los suyos. No queda nada, unos olor de las calles, el tintineo de las tra- vidar el calor por un tiempo. En otro pocos minutos antes de volver a subir gaperras, el color de la tierra. El boca- cerro, las flechas y el yugo todavía no la calle principal de Jesús Pobre en Alita de jamón, la geografía del idioma, me saben a sangre, más bien me pare- cante, girar a la izquierda, meternos el aceite de oliva, el brillo de los ojos. cen señales extraterrestres. El prehis- por el camino de tierra y llegar a QuaEl reloj sigue sin tener prisa pero el tórico aire acondicionado del coche tre Cantons. Allí pasaremos el verano, travelling de la ventanilla ya no es el funciona regular, hay que volver a mo- al final del camino. T Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Magistrado, m. Que juzga con miedo a ser juzgado. al como los árboles tienen sus raíces yo tengo en mi subsuelo un pantano de ternura con el que calmo el gran dolor del mundo. Soy el que nunca me quejo, el que siempre sonrío, el que piensa que la alegría es una higiene, un deber, una de las indispensables trincheras que cualquier hombre tiene que defender si quiere ser considerado verdaderamente un hombre. Sin embargo hay días que noto que mengua el nivel de mi embalse y que amo con ternura de reserva, porque son insaciables los que van de débiles no hay abuso más abrumador que el de su tiranía y todo lo arrasan en su egoísmo sin escrúpulos, sin compasión, sin la menor intuición de Dios. Llevo meses tratando con algunos de ellos y mi conclusión es que también el Señor tiene eclipses y que a veces cuando crea ni ve lo que hace y nos lo manda sin revisar. Prefiero a los hijos de puta, porque después de pegarles un puñetazo puedo abrazarles y reírnos juntos de la muerte. Al fin y al cabo, todos somos unos hijos de puta de vez en cuando, y necesitamos un puñetazo y que luego nos abracen, si puede ser con un par de whiskys para resbalar mejor hacia el fondo de la noche. Pero todo te lo roban los débiles, todo lo desertizan y queriendo salvarles acabas pareciéndote mucho más a ellos de lo que ellos llegan a parecerse a ti. Ternura de reserva en los pantanos más generosos, grietas en el suelo que fue el más fértil y ese cansancio de todo que es el preámbulo de la muerte: esto consiguen los débiles con su envolvente victimista y llorona, con sus pretextos del pobrecito para acabar imponiendo su ley que es el caos y así pisotean como bárbaros las flores extrañas y rompen los espejos que les devuelven su deprimente verdad de cínicos y de ingratos. Traedme a los hijos de puta del mundo pero a los de la calculada debilidad, barrédmelos todos. Un hijo de puta tiene siempre reverso y sólo hay que encontrarle el amor que en alguna curva extravió. Los debiluchos carecen de cualquier profundidad, no tienen alma sino usura, y cada vez está más seco mi pantano de ternura.