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82 ABCdelVERANO TOROS DOMINGO, 29 DE JULIO DE 2018 abc. es estilo ABC Triunfan los toros de Algarra Polera, Paco Ureña y Román El quinto de la tarde de este mano a mano en la Feria de Julio mereció la vuelta al ruedo ANDRÉS AMORÓS VALENCIA FERIA DE JULIO PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Segunda corrida de la Feria de Julio. Dos tercios de entrada. Toros de Luis Algarra Polera, de juego excelente; el quinto, premiado con la vuelta al ruedo. PACO UREÑA, de coral y oro, estocada (oreja) En el tercero, estocada (petición y vuelta) En el quinto, gran estocada (dos orejas y salida en hombros) ROMÁN, de blanco y plata, estocada (oreja) En el cuarto, estocada (palmas) En el sexto, pinchazo y estocada (oreja y salida a hombros) La muy respetable historia de la ganadería de Cuadri no tapa que, en la corrida del viernes, la primera del ciclo, el pésimo juego de los serios toros impidió cualquier lucimiento, además de herir a Rafaelillo. (En esta Feria, las corridas comienzan tarde, duran demasiado, y, con la parada para la merienda, acaban muy tarde, después de la hora de cierre de la edición en papel de ABC, adelantada ahora por la huelga de distribuidores de prensa, en Madrid. Pedimos disculpas. La crónica del festejo apareció en abc. es) En la Plaza veo una exposición del fotógrafo Boldún: incluye las entradas de las tres corridas que mató aquí Joselito como único espada; la última, de Miura. ¿Qué figura hace hoy eso? Los toros de Luis Algarra Polera triunfaron aquí, hace un año. Esta vez, vuelven a dar un juego excelente, son bravos y manejables; la vuelta al ruedo al quinto es justo premio al encierro. Paco Ureña corta tres orejas; Román, dos. En el primer toro, que embiste con muchos pies y nobleza, se luce Ureña en muletazos valientes, a cambio de algún susto, por la absurda moda de mirar al tendido. Mata con decisión: oreja. Román es la última figura surgida de la Escuela de Tauromaquia valenciana. Nadie discute su entrega, su simpatía, su conexión con el público; a veces, se aturulla. Flaquea algo el segundo, burraco, pero va largo: le permite una faena vistosa, con más brillo que mando, que encandila a los paisanos; sufre una vol- La terna y el mayoral salen a hombros en el broche de feria SERRANO ARCE Pasión, toreo y cuatro puertas grandes Roca, con cuatro orejas, sale a hombros con Padilla, Talavante y el mayoral de Jandilla ROSARIO PÉREZ SANTANDER tereta y mata bien: oreja. El tercero galopa con alegría y repite, a pesar de una vuelta de campana. Ureña liga muchos muletazos aceptables. Mata bien pero el Presidente no concede la oreja, en medio de fuerte división, con gestos contrariados del diestro. En el serio cuarto, aplaudido de salida, se luce Raúl Martí, igual que el viernes. Brinda Román al sobresaliente, Víctor Manuel Blázquez. El toro se apaga y todo queda en un trasteo voluntarioso, con remate encimista. En el quinto vemos dos grandes puyazos de Pedro Yturralde, El toro es más brusco que sus hermanos. Ureña le planta cara, logra naturales con riesgo y emoción, lo mejor de la tarde. Otra gran estocada: dos orejas y vuelta al ruedo al toro. Ahora sí ha convencido a todos. Recibe Román a porta gayola al último; se entrega pero le falta mandar más, bordea el percance. Mata a bien a la segunda: oreja. Una gran corrida de Algarra Polera. Sólo Ureña, en el quinto, ha estado a su altura. Los dos salen a hombros: todos, felices. SANTANDER PLAZA DE CUATRO CAMINOS. Sábado, 28 de julio de 2018. Lleno (la mejor entrada de la feria) Toros de Jandilla, de variada movilidad y aparente y buen juego en conjunto; el 6 de vuelta al ruedo. JUAN JOSÉ PADILLA, de caldero y oro. Estocada tendida (oreja) En el cuarto, media tendida, estoconazo y descabello (oreja) ALEJANDRO TALAVANTE, de blanco y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos) En el quinto, estocada con travesía. Aviso (dos orejas) ROCA REY, de lila y oro. Espadazo (dos orejas) En el sexto, estocada desprendida (dos orejas con petición de rabo) Voltereta a Román en uno de los toros MIKEL PONCE Illa, illa, Padilla maravilla entonaron las peñas nada más pisar el ruedo el Pirata, con un pañuelo negro en la cabeza y el parche en el ojo. La pasión se prendió desde la larga cambiada del saludo y se desató en el último violinazo. La faena, prologada de rodillas, se vivió con auténtico clamor en los rebosantes tendidos, y eso que el toro se desplomó en más de una ocasión. Ni eso importó. La estocada iluminó el marcador con la primera oreja de la buena y triunfalista corrida de Jandilla. Apoteósica la vuelta al ruedo de Juan José Padilla, envuelto en la bandera de España y ondeando la tela bucanera. Los illa, illa se tornaron en Padilla quédate en el mansito cuarto, que se vencía por el zurdo. Con listeza, tiró de efectismos tras una labor periférica y, pese al descacierto con el acero, paseó otra oreja. Tras la tempestad, llegó la calma con unos lances lentificados de Talavante, que abrochó con una media mirando al tendido. El quite por saltilleras y gaoneras tuvo el sello de inquebrantable valor. Como la faena, prologada directamente con la mano de contar billetes a un Canalla de boyante movilidad. Naturales y derechazos brotaron con asentamiento y verticalidad, que bendita sea en tiempos de toreo casi en horizontal de tanto trallazo descuadernado que se ve... Ni uno en el extremeño, con la cintura rota a veces y abandonado otras en una variadísima y superior creación, con arrucinas, afarolados, flores, desdenes, las bernadinas de infarto... Pero falló a espadas y perdió el premio. Sí logró el doble trofeo del notable quinto, en el que de nuevo hizo el toreo con las yemas, el alma y el corazón, lugar donde habita la verdad. Una paleta de colores la obra, en la que tiñó de torería, bragueta y algún despacioso trazo a rastras a Malastripas Suyo es el toreo de más pureza de la Feria. Roca Rey amarró ya la salida a hombros con el tercero, otro jandilla que sirvió y al que exprimió de principio a fin. Apabullantes el quite y el arrimón final, dejándose lamer la taleguilla. En medio, toreo de poder, circulares y un amplio abanico de muletazos, coronados con un espadazo letal. Y más soberbio aún Roca en el estupendo sexto, desde los pendulares en los que no cabía ni el aire hasta su manera de barrer la arena, en derechazos y zurdazos colosales, a la humillada embestida. El desplante a cuerpo limpio puso la plaza en pie. Otras dos orejas (con petición de rabo) y vuelta al ruedo en el arrastre para Juzgador con la pasión totalmente desbordada ya en un broche de cuatro puertas grandes: la terna y el mayoral.