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CON PERMISO l pasado 7 de junio fue el día de los traspasos... de carteras. Y el traspaso estelar, el de la cartera más marrón fue la del ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, a su sucesora, María Jesús Montero. El evento se celebró en una sala atestada de periodistas, funcionarios y altos cargos del Gobierno saliente. La hasta entonces consejera de Hacienda del Ejecutivo andaluz, a la que, a pesar de los lógicos encontronazos políticos por diferencias ¿evidentes? ideológicas, le une una buena relación con el ya exministro, agradeció a Montoro su labor en unos años extremadamente duros ¡Cuánta consideración! Y siguió con sus congratulaciones para con el exministro: Quiero agradecer el conocimiento acumulado que deja en el departamento al mismo tiempo que destacó la enorme profesionalidad de su equipo de técnicos, que son la maquinaria de una cartera tan importante como es la de Hacienda ¡Toma ya! Preparando el terreno para lo que le podría venir a ella después, fijo. Montero no dudó tampoco en articular, dada la experiencia con Montoro de jefe del área, su discurso de justificación futura. A partir de ahora y consciente del momento que vive España se comprometió a mantener la estabilidad y dotar de transparencia a la gestión de las cuentas públicas. Además, la flamante ministra (así, en femenino, como venía escrito en la cartera por deferencia de quien se la traspasaba) no sabía aún en ese momento si el lunes siguiente tendría que defender en el Senado los Presupuestos Generales del Estado para 2018 que había heredado y que el ya presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió a mantener para atar el apoyo del PNV. Aunque, algo se imaginaba... seguro que también. Siempre serás bienvenido a esta casa le terminó diciendo Montero a Montoro. Me quedé con esta frasesentencia lapidaria si bien, en menos de lo que canta un gallo no ha pasado ni mes y medio desde que aterrizara en el Ministerio y sin tener que recibir a su homólogo en su despacho, Montero ha superado ella solita el vo- E MARÍA JESÚS PÉREZ Montero y Montoro, ¿tanto monta, monta tanto? ABC El exministro de Hacienda, Cristobal Montoro, traspasó los trastos de la cartera a su sucesora socialista, María Jesús Montero raz apetito recaudador y gastador de otros en su puesto. Y aunque eso sí, Montoro fue el encargado de ajustar todo lo ajustable para salir del profundo agujero en el que nos hundió la crisis, luego vino con las rebajas de precampaña electoral, en forma de pensiones y pacto con los vascos. Así, déficit, financiación autonómica y Presupuestos, eran las, a priori, tareas encomendadas a María Jesús Montero como ministra de Hacienda, que no obstante traía bajo el brazo el presupuesto alternativo del PSOE como oposición a las cuentas del PP: un aumento del gasto adicional de 8.000 millones de euros, con una recaudación de 6.420 millones a través de subida de impuestos en materia medioambiental a empresas y rentas altas. También proponía hacer frente al gasto en pensiones cargándolo a los impuestos y crear dos nuevos tributos, uno a la banca y otro a las transacciones financieras. Pues bien, a pesar de que tiene varias similitudes con las intenciones que se guardaba en la manga el exministro del Fisco ¡ay esos impuestos! Más que escritos y analizados estaban! Y ojito que quedan tres consejos de ministros antes de las vacaciones y la tasa Google cae fijo... lo mismo el próximo viernes me asalta cierta sensación de déjà vu pero con el anterior Ejecutivo socialista, el que lideraba José Luis Rodríguez Zapatero. Pero con diferencias graves que hacen pensar en que el breve reinado de Sánchez y su séquito ministerial al menos hasta que acabe la legislatura y convoque Elecciones Generales en 2020 A saber: la deuda pública en 2004 apenas llegaba al 40 del PIB y hoy es casi el 100 Ahora bien, entonces en el equipo económico del Gobierno había un vicepresidente, Pedro Solbes, que, como bien apunta mi compañera de redacción Yolanda Gómez, al menos protestaba cada vez que otros Ministerios pedían medidas que suponían incremento del gasto público, y ahora no hay vicepresidente económico, y a la ministra del ramo, Nadia Calviño, no se le ha visto ni pestañear al respecto. Esto es como la pescadilla que se muerde la cola. ¡Vuelta a empezar pero con dos años de antelación! Más gasto, más déficit, crisis, y entonces todos volvemos a implorar que vuelva la derecha para que arregle los desaguisados económicos de la izquierda. ¡Ojalá nos equivoquemos! De momento, el desboque en el gasto parece que va a ser irremediable si los barones no reflexionan. Mejor mirar al conjunto del país que no uno al ombligo. ¿De verdad merece la pena obtener ahora guiños (sobre todo a Cataluña, ¡la más endeudada del país! para que venga luego el Montoro de turno con las tijeras? El pasado viernes, Montero, ni corta ni perezosa, como lideresa del comando del gasto socialista anunció que el gasto crecerá con fuerza el próximo ejercicio a través del mayor incremento del techo presupuestario en cinco años, tras aprobar el límite de gasto no financiero para 2019: aumentará en 5.260 millones hasta los 125.064 millones, un 4,4 y el mayor alza desde los Presupuestos de 2014. ¡Fiesta, fiesta! En palabras de Montero, esta medida será clave para asentar unos Presupuestos expansivos Los de Montoro, recuerden, pero ahora suyos. Pues bien. Los ingresos son los que son, y comprobado está tiren si no de hemeroteca que con más impuestos no se recauda más. Y los nuevos impuestos acabarán haciendo pupa en los bolsillos de los de siempre. Ni a la banca, ni a los ricos, ni a las tecnológicas. La maltrecha y maltratada clase media española, que ya de media tiene más bien poco por lo asfixiada que está. Ver para creer. Montoro, Montero, ¿tanto monta, monta tanto?