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EMPRESA Gestión y talento 18 Tasas de actividad por sexo y grupo de edad (2005 y 2017) 100 80 60 40 20 0 16- 19 20- 24 25- 29 30- 34 35- 39 40- 44 45- 49 50- 54 55- 59 60- 64 65- 69+ 70 25- 29 30- 34 35- 39 40- 44 45- 49 50- 54 55- 59 25- 29 30- 34 35- 39 40- 44 45- 49 50- 54 55- 59 ABC Razones de la inactividad por sexo y grupo de edad (2017) Enfermedad o incapacidad propia Cuidado de niños, enfermos, peronas con discapacidad o mayores Cursar estudios o recibir formación Otras responsabilidades familiares o personales 2005 2017 2005 2017 Fuente: Encuesta de Población Activa (INE) segundos trimestres, 2005 y 2017. La maternidad ya ha dejado de ser el principio del fin de la vida laboral En 2005 se inició un cambio de tendencia y ahora las mujeres de 40 a 44 años suman el 86 de la tasa de actividad femenina ÉRIKA MONTAÑÉS Diferencias aún muy significativas En el cómputo global, los especialistas y sociólogos responsables del completo estudio de Funcas remarcan que persisten diferencias todavía significativas en cuanto al trabajo, como muestran los indicadores de participación laboral, empleo y desempleo. En 2017, las brechas de género en población activa y empleo rondaban los 12 y 11 puntos porcentuales, respectivamente, a favor de los hombres, mientras la tasa de desempleo era de 3,4 puntos más alta entre las mujeres Los salarios marcan las diferencias de género más importantes. Ariane Aumaitre, Milagros Sáinz y Julio Meneses ponen también el acento en que en España, durante el curso académico 2016- 1017, las mujeres eran el 60 de todos los matriculados en ciencias sociales y jurídicas, mientras que eran solo el 25 de los matriculados en ingeniería y arquitectura. bres (que se situó en un 1,43 Asimismo, si en 2005 las mujeres de entre 65 y 69 años percibían una pensión un 39 %i nferior a la de los jubilados masculinos, en 2017, la diferencia se había reducido a un 29 siempre según los datos de Funcas. Bien es cierto que entre los pensionistas de 85 o más años la brecha se acrecentaba desde el 36 en 2005 al 40 doce años después, incide en el trabajo Estefanía Alaminos. No hace ni una década atrás, las mujeres comenzaban a trabajar muy jóvenes, se retiraban del mercado a la edad de ser madres si es que deseaban serlo y no volvían o lo hacían a edades tardías. Las mujeres en edad fértil que se incorporan hoy al mercado laboral ya no salen. Este cambio de tendencia ha sido vislumbrado por los expertos que han dado forma, en varios capítulos, al último número de la publicación Panorama Social de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) Los autores del informe ponen fecha al punto de inflexión de la nueva era: 2005. Elisa Chuliá es directora de Estudios Sociales de Funcas y ha sido una de las encargadas de presentar esta semana el trabajo, que pormenoriza en la brecha de género que distancia todavía a hombres y mujeres. Se hace partiendo del desglose de más de una década de evolución de la Encuesta de Población Activa (EPA) entre 2005 y 2017 y acredita un componente generacional y un cambio de patrón de comportamiento laboral de las mujeres con tasas equitativas de empleo entre unos y otras. cables por otra cosa que no sean el mérito, la dedicación y cualificación esgrime a ABC esta experta socióloga. El cambio que describen con especial atención Inmaculada Cebrián y Gloria Moreno, profesoras del departamento de Economía de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares, no es poca cosa: en el periodo analizado, el porcentaje de madres con hijos menores de tres años que se incorporan al mercado de trabajo ha crecido casi un 13 En doce años, además, la máxima empleabilidad femenina se ha trasladado del grupo de los 25 a los 29 años (un 83 en 2005) al de mujeres con 40- 44 años (86 en 2017) En palabras de Chuliá, a medida que se van formando, que dedican más juventud a hacerlo, las mujeres quieren rentabilizarlo. Se quieren quedar en el mercado de trabajo. La práctica de abandonarlo tiende a desaparecer. Cuando tienen hijos, después de la baja se reincorporan y en las mismas condiciones; lo que ahora nos parece normal, hace 40 años no lo era tanto Lo que sí observan es el retraso en la edad de ser madre, y el coste, muchas veces, para la experta, ha sido renunciar a tener hijos o una España de hijos únicos. En el hogar Una parcela en la que se observa que las cosas no han cambiado es la de las tareas del hogar. Según Gloria Moreno, la incorporación masiva de las mujeres al trabajo en las últimas décadas no ha servido para variar el modelo tradicional de que los cuidados son una tarea femenina Si en 1987 la tasa de actividad de las mujeres era del 32 con menos de cinco millones de féminas dentro del mercado laboral, treinta años después la tasa de actividad se ha elevado al 53 y el número de mujeres activas supera los diez millones, remarca la profesora. Por tanto, en este trabajo se arenga: Si lo que se pretende es promover la igualdad con respecto al género en el mercado laboral, es obligado que esos planes trabajo- familia se destinen tanto a los hombres como a las mujeres Se alerta, en consecuencia, de que si los programas se destinan exclusivamente a las mujeres la prestación de cuidados seguirá considerándose una tarea eminentemente femenina y las empresas tendrán, además, la idea de que la contratación de una mujer cuesta más que la de un hombre hablando en términos de rentabilidad. Emma Cerviño, experta de la Fundación March, también desgrana ese salto existente todavía entre los salarios de hombres y mujeres a pesar de la convergencia dice entre sexos En otro capítulo del informe, constata que es un mal común en todos los países del contexto de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y que España no es, ni con mucho, el que peor está. En este sentido, la brecha aquí es de un 11,5 pero es de más del 20 en otros países como Estonia y Letonia en favor de los hombres. En el otro lado de la moneda, en cambio, aparece Luxemburgo, donde la diferencia se reduce a tan solo el 3 Alegales Otro cambio inherente al anterior se ha producido en edades avanzadas o de jubilación. Antes, las carreras de cotización eran muy cortas y, como mucho, habían trabajado de alegales muchas mujeres, haciendo labores de limpieza o servicios mal remunerados en negro, comenta Chuliá. Entre 2005 y 2017, reseña el informe, el número de mujeres pensionistas creció un promedio anual de un 2,36 casi un punto porcentual más que el de los hom- Diferencias salariales Lo que sigue sin asemejarse son los sueldos (inferiores en un 11,5 todavía para las mujeres) y puestos más precarios. Y es en estos dos aspectos en los que Chuliá pide arrimar el hombro a todos por igual, ya que las relaciones entre sexos también mejorarán si los hombres están por la labor de acabar con las diferencias injustifi-