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EMPRESA A fondo 4 Europa busca abrigo en Asia pese a que Trump relaja la guerra comercial Bruselas firma un gran acuerdo comercial con Tokio y estrecha relaciones con el viejo enemigo íntimo chino por si EE. UU. vuelve a las andadas El nuevo juego de alianzas políticas forzado por Washington coloca al dinámico continente asiático en el eje de la economía global bios entre la UE y Japón y terminar con las disputas que les han enfrentado en el pasado. A pesar de sus buenas relaciones, en ocasiones han estallado conflictos porque ambas potencias son los mayores exportadores de coches, con Volkswagen y Toyota disputándose cada año el primer puesto en ventas. El acuerdo acabará con el 99 de los aranceles europeos que gravan las importaciones procedentes de Japón y beneficiará, sobre todo, a las grandes marcas automovilísticas niponas. Con la excepción del arroz, uno de los productos nacionales de Japón, Bruselas consigue el fin de los aranceles para el 85 de sus exportaciones agroalimentarias, con periodos transitorios que dependerán de cada artículo. Otros verán reducidas sus tasas progresivamente, como la ternera y los lácteos, que han costado muchas horas de negociaciones porque ambos están especialmente protegidos en Japón. Además, las autoridades niponas reconocerán más de 200 Denominaciones de Origen europeas, a las que concederán el mismo nivel de protección que les otorga Bruselas. Estamos ante el mayor acuerdo comercial jamás firmado por la UE, que ofrece a las empresas nuevas oportunidades para bienes y servicios cruciales, proporcionando una mayor oferta y precios más bajos a los consumidores analiza Natalie Blyth, jefa global de Comercio del banco HSBC. A su juicio, así se reducirá en gran medida la fricción en el comercio, especialmente en el sector de la automoción, los alimentos y en el sector agrícola Justo lo contrario a lo que ambas potencias viven con la Casa Blanca. Aunque Japón es el principal aliado de PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN PEKÍN T ras meses tensando la cuerda, Estados Unidos relajó la presión ante JeanClaude Juncker. El país y la Unión Europea alcanzaron un acuerdo limitado para sentarse a hablar sobre la guerra comercial. Un primer paso de acercamiento necesario para volver a ser aliados comerciales, como explicó el presidente de la Comisión Europea. Aun así, esta tregua no invita a pensar que Trump se olvidará de sus aspiraciones. Únicamente abre la puerta a negociar con ciertos compromisos adquiridos. Los meses de amenazas no quedan resueltos en una pequeña cumbre que será solo el principio. Bruselas no se fía de las intenciones estadounidenses. Por ello, la UE tiene claro que debe seguir adelante con su intención de hacerse con el cartel de gran socio comercial mundial. Empezando por Oriente. Frente a los desaires de EE. UU. quien tachó a la UE la semana pasada de enemiga comercial, las instituciones comunitarias consumaron entonces su viraje hacia Asia, que está cambiando los patrones de la globalización por ser la región más dinámica y populosa del planeta. Dándose una alegría después del turbulento paso de Trump por la cumbre de la OTAN, las autoridades comunitarias estrecharon sus relaciones con las dos principales potencias del Lejano Oriente: China y Japón. Para empezar, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión, Jean- Claude Juncker, celebraron el lunes 16 de julio en Pekín una cumbre anual con el primer ministro chino, Li Keqiang. Frente a las discrepancias de las dos ediciones anteriores, que acabaron sin la firma de una declaración conjunta, su encuentro se saldó en esta ocasión con un claro acercamiento de cara a futuras negociaciones. Al día siguiente, Tusk y Juncker firmaron en Tokio con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el mayor tratado de libre comercio de la UE, que ya acordaron suscribir el año pasado. For- mando un mercado de 637 millones de consumidores, que representan un 40 del comercio mundial y un 30 de la economía global, la UE y Japón se comprometen así a eliminar sus aranceles y barreras proteccionistas, que ascienden a 1.000 millones de euros anuales. La medida beneficiará a las grandes marcas automovilísticas niponas, que se librarán de sus tarifas aduaneras del 10 en siete años, y a la agricultura europea, sobre todo al sector lácteo, al aceite y a los vinos. El objetivo es que dicho tratado entre en vigor el año que viene, una vez sea aprobado en los próximos meses por el Parlamento Europeo y la Dieta nipona. Al contrario que en el acuerdo suscrito con Canadá, cuestionado por Italia, en este caso no hace falta que esté ratificado por todos los parlamentos de los países comunitarios. Con este acuerdo, que Abe, Tusk y Juncker calificaron de histórico en un comunicado, Bruselas y Tokio forman un frente común ante Trump, a quien enviaron un claro mensaje aún en vigor pese al acuerdo limitado de la UE y EE. UU. La firma de este tratado de colaboración económica muestra la voluntad política inquebrantable de Japón y la UE de convertirse en los adalides del libre comercio y de guiar al mundo en esa dirección ahora que se está extendiendo el proteccionismo declaró el premier nipón. 637 Son los millones de consumidores que suma el acuerdo firmado esta semana por Japón y la UE, y que representa un tercio de la economía global Frente común Por su parte, Tusk insistió en que enviamos un mensaje claro mensaje diciendo que hacemos un frente común contra el proteccionismo mientras que Juncker recordó que somos más fuertes y estamos mejor cuando trabajamos juntos Así, advirtió de que no hay protección en el proteccionismo Con un comercio bilateral cifrado en 129.000 millones de euros, de los que un tercio es con Alemania, este tratado pretende aumentar los intercam-