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MARTES 24.7.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.485 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. MARAVILLOSOS GUIRIS ELIZABETH WISE HIJA DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA VISTO Y NO VISTO Cuento de vacaciones Tras toda una vida veraneando en Mallorca, la representante en España de las Hijas de la Revolución Americana asegura conocer cada rincón de la isla IGNACIO RUIZ- QUINTANO EL GRITO El militante moderno termina por creer que confiando su causa a un delegado asegurará su participación en el poder A e 1956. Mallorca desd Wise acude a SA verano COMO EN CA ia tierra y en como su prop de la infancia Siente la isla teamericanas s amigas nor acoge a su SANGRE PAT RIOTA Es de scendiente de coronel John l teniente Ralston, que en la Guerra Independenci de la a guió a Was hington en P ensilvania ELIZABETH WISE ESTADOS UNIDOS as vacaciones de jubilada se me presentaban tranquilas... Sin problemas de fechas ni programa fijo, o sea, con tiempo para leer, nadar... Pero presumir con mis amigas de juventud de tener casita en Mallorca me iba a pasar factura. Llamadas, correos, recordatorio de alguna promesa, hicieron que rápidamente tuviera una larga lista de gente esperando mi invitación. ¡Había que escoger cuál sería la afortunada! Una limpieza rápida, alguna compra y a toda velocidad hacia el aeropuerto. Necesitaba tiempo para acostumbrarme a la cantidad de turistas colores formas idiomas que tenía que sortear antes de llegar a la puerta de llegada que creía la correcta. ¡Luego había que reconocer a la invitada! La vi de lejos, no ha cambiado tanto un poco más rellenita pero lo mismo que me pasaba a mí. Tenía presente que ella estaba acostumbrada a solo un beso en la mejilla y quizá un pequeño achuchón, pero ya se iría acostum- L brando en su visita a los besos y saluAl haber pasado todos mis veranos dos de mis amigos españoles. en Mallorca con mi madre desde 1956, Eran las 16.00 y fuimos a tomar algo he tenido tiempo de conocer los recotípico de la isla: pa amb oli, sobrasada vecos de la isla y elegir los lugares ideay caracoles, aunque lo último no le hizo les donde llevar a mis invitadas. mucha gracia. Yo insistí en que estaban deliciosos y le propuse que los pro- Gastronomía bara, aunque fuera tapándose la nariz La hora de la comida era un gran moy los ojos. Pero nada, lo suyo seguía mento. Algunas veces preparábamos siendo la hamburguesa. comida y otras íbamos a un chiringuiCuando deshicimos la maleta, tuve to para degustar los platos típicos maque recordarle que no estábamos ni llorquines. Los isleños, y me incluyo, en Nueva York ni en Madrid. Esestamos muy orgullosos de las ritábamos en Mallorca, donde cas verduras que da la isla. una va cómoda y ligera: sanAún recuerdo una vez que FELICIDAD dalias, shorts, sombrero, paré en un restaurante por El atardecer en la terraza, gafas y biquini, sin imporRanda y pedí un plato de mirando al mar, tar los kilos. ¡Con tanto tuberenjenas rellenas. Cuál es el mejor rista, nadie se iba a preofue mi sorpresa cuando el momento del cupar de mirarnos! chef me contestó tajante: día Antes de ir a la playa que Aquí solo cocinamos proría que mi amiga conociese el ductos locales y la berenjena interior de la isla, las zonas donde po- mallorquina aún no está en el mercacos turistas llegan: lugares escondi- do, así que no se lo puedo servir dos tras los pinos, algunos molinos y El atardecer en la terraza de casa antiguas paredes de piedra. Aunque fue el mejor momento del día: tranquillegamos algo tarde a la cala, le dio las, mirando al mar, con la brisa acatiempo a tomar su primer chapuzón. riciándonos la cara y admirando los ¡Cómo relaja el agua del mar! Luego yates que se movían por la bahía. ¡No nos fuimos a casa para ponernos al día hay nada como tener lo justo para ser con una botella de vino blanco frío. feliz y estar en compañía de amigos! Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Envidioso, adj. Pigmeo que, al ver a alguien grande, se hace aún más pequeño. los meros espectadores de la política, de la kermese pepera siempre nos quedará el grito de María Soraya detrás del abanico. ¡Ah, ese abanico o flabelo, símbolo moralizante de la persona con más flabelíferos que hemos conocido, todos pasados, sin pudor, pero con pluma y micrófono, al bando del vencedor! Primero fue la transfiguración santapolera de Mariano Seguiré con vosotros y después vino la elevación flabeliforme de María Soraya Hoc est corpus meum que culminó en un grito de gritos, pues María Soraya es personaje de gritar con los ojos, aunque su grito ocular no convenciera ya a nadie ¡el de Cristo en la cruz convirtió al menos al Centurión! disgusto que se hubiera ahorrado, la mujer, de haber leído a Robert Michels, que enseña que los miembros de una organización votan siempre por quien creen que les puede hacer menos daño. La representación es un espejismo. Daudet nos demuestra cómo el brave commandat Bravida, que nunca se apartó de Tarascón, se convence, bajo la influencia del sol, de que estuvo en Shangai y vivió toda clase de aventuras heroicas. De igual modo el militante moderno termina por creer que confiando su causa a un delegado asegurará su participación directa en el poder. La primera experiencia de poder en el niño es un grito un vagido profético lo llama Santayana) y en el caso de María Soraya, que venía a hacer política para los niños no para los abuelos también la última. A Schopenhauer, que cree imposible la representación plástica del grito, lo refuta Munch (la verdad es que ya lo habían refutado mucho antes los escultores rodios del Laocoonte) con un grito adolescente que consigue sublimar la angustia en movimiento ondulatorio: la pareja burguesona que pasea ajena a su grito son Zapatero y Susana, que apoyaron a María Soraya para hundirla, y los dos barcos prestos en la ensenada, el duopolio televisual creado por ella. La vie est ondoyante era la coletilla de Pla, siempre mirando a Montaigne.